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Una Vida en el Aikido (01)

por Gozo Shioda

Aiki News #72 (September 1986)

Traducido por Luis A. Henríquez

Los siguientes capítulos de Aikido Jinsei (Una Vida en el Aikido), de la autobiografía de Gozo Shioda, han sido reproducidos con el amable permiso del autor y del publicista, Takeuchi Shoten Shinsha.

Libro No.1: Yoshinkan Aikido

Capítulo 1: Los básicos en la práctica de Yoshinkan.

El nombre de mi dojo, “Yoshinkan”, es el mismo nombre que mi padre, quien amó el budo, utilizó cuando construyó un dojo dentro de su propiedad. Yo he continuado utilizando ese mismo nombre en memoria suya. Mi abuelo por parte de madre, Sr. Todo Kato, tomó este nombre de los caracteres contenidos en la frase “Gu o mamori kokorozashi o utsusazu mokumoku toshite sono kami o yashinau” (Silenciosamente cultiva tu espíritu sin olvidar que no eres mas que un tonto”), del poema llamado Saikontan. Ese es el origen del nombre.

A menudo he escuchado a la gente decir que el Yoshinkan es una escuela ruda. Yo pienso que existe un gran malentendido referente a este tema. Entre los que practican aikido, existen de los que desean ser expertos en todos los aspectos del arte, o existen otros que desean desarrollar sus mentes y cuerpos a través del aikido, y también hay otros que desean entrenar sólo para mantener una buena salud. Hay hombres jóvenes, mujeres, niños y también gente mayor. Pero en todos los casos, los practicantes en Yoshinkan tienen que entrenar repetidamente para poder llegar a ser expertos en los básicos del aikido. En este proceso se ejercitan músculos que nunca se han utilizado por un largo período o se pueden descubrir movimientos con el cuerpo que nunca has realizado anteriormente. Estas personas podrían experimentar algo de dolor hasta que su cuerpo se acostumbre a este tipo de movimientos. Más sin embargo, aikido sin el uso correcto de los básicos no es aikido. Si practicas el arte ejecutando los movimientos sólo porque te parecen fáciles hacerlos, entonces no tendrás éxito en el perfeccionamiento de tu técnica o en el desarrollo de tu salud. Debido a que es imposible exagerar el hecho de que los básicos representan todo lo que es aikido, en Yoshinkan somos estrictos en la instrucción que damos al estudiante desde que es tan solo un principiante y de esta manera, permitimos que el estudiante adquiera las técnicas básicas desde el principio de su entrenamiento. Es muy importante para aquellos que desean convertirse en expertos o deseen perfeccionar su aikido, que adquieran un completo dominio de los básicos. En el momento de estar frente a un contrincante, debes aplicar la técnica o técnicas manteniendo siempre una postura de alerta (zanshin), todas estas habilidades tienen su fondo en el entendimiento de los básicos y son necesarias para poder derrotar a un contrincante mas fuerte que tú. Más adelante explicaré con mayor detalle a qué se refieren los básicos en el aikido, pero por ahora les puedo decir que a medida que vayan avanzando en el camino del aikido, podrás llegar a generar una fuerza sorprendente aún usando movimientos rápidos, si y solo si, has llegado al punto de dominar los básicos.

Ueshiba O-Sensei dijo, “en el aikido el ganador y el derrotado se deciden en un instante.” En efecto esto es así. A menos que derrotes a tu oponente con un solo golpe o técnica, no puedes llamar a tu arte un verdadero “budo”. Sólo cuando te adhieres con conciencia a las técnicas básicas es cuando podrás derrotar a tu oponente con una sola técnica o golpe.

Capítulo 2: El desarrollo de la habilidades no se relaciona en nada con el combate en una competencia.

No existe competición en el aikido. Se ejecutan las técnicas y realizamos rompimiento de caídas entrenando de manera repetitiva. Es por este tipo de entrenamiento que muchos practicantes jóvenes se sienten insatisfechos y a menudo se quejan de que no pueden medir su desempeño en el aikido debido a que no existe competición alguna. Estas personas en lo particular se sienten insatisfechos debido a la gran popularidad de los deportes que incluyen competición; o sea, los deportes en los cuales el ganar o perder se determina mediante la competencia. En los deportes existen reglas. Es por esto que existen las competencias y es por eso, también que se puede determinar quién gana y quién pierde. No se puede reclamar que el oponente no siguió las reglas; se debe superar al oponente de cierta manera dependiendo de la situación.

Cuando era joven, yo conocía muy bien mi nivel de habilidades hasta cierto límite, todo esto por medio de el entrenamiento y las demostraciones que realicé. Era normal en mí dudar que en realidad podría defenderme en una situación real de pelea; yo sentía que poseía una gran habilidad la cual obtuve mediante un fuerte entrenamiento. Un día me encontré yo mismo en una situación que me hizo realizar finalmente en mi mente la maravillosa efectividad del aikido que había estado practicando y esa situación me hizo dar infinitas gracias el haber iniciado el estudio en el aikido. Desde ese momento sentí una gran confianza en este arte marcial. A continuación paso a hacer un recuento de los acontecimientos.

Esto sucedió en julio del año de 1941, aproximadamente cinco meses antes de que Japón le declarara la guerra a los Estados Unidos. Yo tenía 26 años de edad para ese entonces. En esos días, Shunroku Hata, un general del ejército y comandante supremo de la fuerza expedicionaria hacia China, quien era un gran amigo muy cercano a mi padre y me trataba con un gran cariño, me llevó con él a Beijing como su secretario privado. Al llegar al aeropuerto de Shangai tuve que detenerme para descansar, ya que me dirigía hacia Hanoi por órdenes del general. Cuando me disponía a salir hacia mi destino sucedió que me encontré con Uraoka, un amigo mío de la Universidad de Takushoku. Nos alegramos mucho de encontrarnos y nos llenamos de recocijo por este inesperado encuentro. En la segunda sección de esta autobiografía describiré con mas detalle sobre este encuentro.

Es en este punto del relato en el que entramos a narrar lo acontecido. Uraoka me comentó que él podría hacer que pudiese escalar para una alta posición en el asentamiento francés. Con mi corazón en estado de agitación, acompañé a Uraoka a cierta localidad alrededor de las 8 de la noche. Luego de haber sido llevados a un cuarto, Uraoka comenzó a negociar con otro hombre, el cual tenía aspecto de bandido y en eso, se inició una discusión entre ellos dos. Inesperadamente, Uraoka golpeó al otro hombre en la cara, la boca del otro hombre comenzó a sangrar del golpe y este salió corriendo gritando. En ese momento no entendí lo que había sucedido y allí quedé yo parado sin poder hacer nada. Luego, Uraoka me hizo una señas, y me gritó,

“Shioda, puede que nos maten en un par de minutos. Ese hombre de seguro va a regresar con otros hombres para vengarse. Por favor mantente alerta para cuando ellos regresen!”

A esto, yo le sugerí que era mejor huir de ese lugar.

“De ninguna manera! Podríamos ser asesinados si intentamos huir. No podremos salir de aquí hasta mañana en la mañana,” me respondió él, aparentemente preparado para morir por la expresión que pude percibir en su cara.

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