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La biografía de Morihei Ueshiba (2)

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por Kanemoto Sunadomari

Aiki News #73 (December 1986)

Traducido por Fernando Gómez

Las siguientes traducciones proceden de la primera biografía de O-Sensei escrita por Kanemoto Sunadomari y que fueron publicadas en febrero de 1969. El primer encuentro de Kanemoto Sunadomari con Morihei Ueshiba fue en 1928. Un seguidor devoto de la religión Omoto, analiza profundamente la influencia de esta religión sobre el arte y la filosofía del aikido.

El primer viaje a Tokio.

En 1901, cuando Morihei tenía 18 años, abandonó su ciudad natal para ir a Tokio por primera vez. Trabajaba en la tienda de un pariente durante el día y por las noches iba a un dojo local para practicar jujutsu. Actualmente apenas se ven dojos urbanos (machi dojo) pero en aquel tiempo había varios.

Morihei encontró muy interesante el jujutsu y le mejoró su físico. El hecho de que Morihei quisiera estudiar kenjutsu desde tan joven es un indicio de su afinidad natural por las artes marciales.

Su entusiasmo inicial para convertirse en un comerciante en Tokio comenzó a desvanecerse a medida que se adentraba en su camino preferido del budo. Sin embargo, aunque visitó muchos dojos durante los meses siguientes ninguno le satisfizo. En ese momento enfermó de beri-beri y no tuvo más remedio que retornar a Tanabe, su ciudad natal, tras menos de un año.

El beri-beri es una enfermedad extraña que parece remitir cuando uno vuelve a casa, y así ocurrió con Morihei que se recuperó rápidamente cuando comenzó a beber el agua de su ciudad natal y a pasear por sus tierras. No obstante, no tenía prisa por volver a Tokio.

De vuelta en Tanabe ayudó a sus padres en la granja, yendo a pescar con los pescadores locales, actuando como un consejero para una asociación de jóvenes y puso en marcha muchas otras actividades. Era muy respetado por las personas y continuó entrenándose para hacerse más fuerte físicamente. Solamente medía cinco pies con pulgada y media (156 cm) y sin embargo pesaba 183 libras (83 Kg.). Sus antepasados paternos eran todos muy fuertes y Morihei no lo era menos que su bisabuelo, Kichiemon. Así pues, se puede decir que no desmereció su dotación genética.

Morihei era llamado a menudo para ejercer de árbitro de las disputas entre los pescadores y en los desacuerdos corrientes sobre la propiedad y asuntos parecidos. Era como si nada pudiera ser zanjado sin él, pero no era el tipo de persona que estuviera contento con la rutina diaria.

Durante su corta estancia en Tokio se había inscrito en la escuela de la Kito-ryu jujutsu (actualmente Tenjin Shinyo-ryu jujutsu) de Tokusaburo Tozawa. Debía tener una afición fuerte y natural por las artes marciales, ya que más tarde se afiliaría a la escuela Yagyu-ryu de Masakatsu Nakai en la ciudad de Sakai City, próxima a Osaka. A pesar de su pequeña estatura, era bastante hábil y llegó a ser bastante conocido en la zona.

El soldado destacado

En aquel tiempo Japón se encontraba en un estado de emergencia que conduciría al estallido de la guerra ruso-japonesa. Cuando Morihei cumplió 21 años, podía ser reclutado para realizar el servicio militar y le realizaron un reconocimiento muy estricto, que requería una estatura mínima de cinco pies con dos pulgadas y media (159 cm), y un peso corporal proporcional. Él era más pesado que la media, pero estaba ligeramente por debajo de los requisitos de la talla y aunque deseaba fervientemente servir a su país en aquel momento crítico, no pudo engañar a los examinadores. Sin embargo, se necesitaban desesperadamente hombres fuertes y finalmente le permitieron alistarse en 61 Regimiento de Infantería de Wakayama.

Fue en 1903 cuando las nubes oscuras de la Guerra aparecieron sobre los cielos de Manchuria.

El entrenamiento militar en aquellos días era extremadamente severo. Tanto el estudio académico como el ejercicio físico eran muy arduos, por no mencionar los ejercicios de combate que se parecían mucho a la guerra real y que serían difíciles de imaginar hoy en día. Los soldados a veces tenían que correr de 20 a 40 kilómetros con su pesado equipamiento, y correr de 8 a 12 kilómetros era lo normal. Por supuesto, tan severo entrenamiento daba como resultado muchos marginados. Cuando el entrenamiento era especialmente intenso Morihei podía llevar los equipos de los menos fuertes para permitirles continuar. Posteriormente él haría muchas veces lo mismo bajo el fuego real en Manchuria.

Las limitaciones de espacio no me permiten describir la vida de Morihei durante la guerra, pero tras la finalización de la guerra el 61 Regimiento fue apostado por un tiempo en Hamadera, Osaka. Durante este periodo, Morihei visitó el Nakai Dojo en Sakai en sus días libres, y practicó esgrima Yagyu-ryu, de una manera que no le había sido posible hacer ya que se había alistado en el ejército. Tras abandonar el ejército en julio de 1908 recibió un certificado de mekyo kaiden de este dojo, cosa difícil para las personas normales.

En aquel tiempo, las personas de muchas artes marciales estaban asociados con el Nakai Dojo. Antes de la Restauración Meiji, la Yagyu-ryu no aceptó personas procedentes de la población general, cuando abrieron sus puertas muchos buscaron esta escuela, incluyendo a Jigoro Kano, fundador del Kodokan Judo, y Chubei Yokoyama, un famoso profesor de naginata.

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