Aikido Journal Home » Articles » Morihei Ueshiba y Sokaku Takeda Aiki News Japan

Morihei Ueshiba y Sokaku Takeda

por Stanley Pranin

Aiki News #94 (Winter/Spring 1993)

Traducido por Jaime R. Rico

Pocos individuos han investigado tan de principio a fin los orígenes del aikido como el propio editor en jefe de Aiki News, Stanley Pranin. En esta nueva serie, originalmente escrita para ser publicada en la revista de habla japonesa Wushu, Pranin cuenta algunos de los momentos culminantes de la larga carrera del fundador del aikido Morihei Ueshiba, a través de su asociación con sus profesores y mejores alumnos. Esta primera entrega se concentra en la sumamente significativa pero poco comprendida relación entre Morihei Ueshiba y su profesor, Sokaku Takeda.

Permítanme comenzar afirmando categóricamente que la principal influencia técnica sobre el desarrollo del aikido es el Daito-ryu jujutsu. Este arte, del que se dice que es la continuación de una tradición marcial del Clan Aizu que se remonta a varios cientos de años, se propagó en muchas áreas de Japón durante las eras Meiji, Taisho y el comienzo del período Showa, por el famoso artista marcial Sokaku Takeda. Conocido igualmente por su destreza marcial y severidad de carácter, Takeda había usado sus habilidades en encuentros a vida o muerte en más de una ocasión.

Takeda tenía 54 años cuando Morihei Ueshiba lo conoció por primera vez en la Taberna Hisada en Engaru, Hokkaido, a finales de Febrero de 1915. Este encuentro marcó el comienzo de una larga, tormentosa y en última estancia, provechosa asociación entre los dos, que perduró durante más de veinte años.

La exposición inicial de Ueshiba a la práctica de Daito-ryu incluyó tres seminarios de 10 días en continua sucesión la cual concluyó el 4 de abril del mismo año. Los registros de la Daito-ryu muestran que participó entonces en otros tres seminarios impartidos por Takeda en 1916. Ueshiba también invitó a Takeda a su casa y recibió instrucción intensiva y privada en las técnicas altamente refinadas de Daito-ryu. Desafortunadamente, se conocen pocos detalles sobre este estudio y sobre el tiempo que duraron.

Ueshiba abandonó Hokkaido en una ocasión y durante todo el mes de diciembre de 1919 después de que recibiera un telegrama que contenía la noticia de que su padre estaba enfermo en estado crítico. Confió su casa, una modesta estructura de madera, a Takeda y regresó a su ciudad natal de Tanabe. En ruta, hizo una parada no programada en Ayabe, el centro de la religión Omoto, para rezar por la recuperación de su padre. Fue aquí donde conoció a Onisaburo Deguchi, otra gran influencia en su vida y el tema del próximo artículo de esta serie.

Cuando llegó casa para encontrar que su padre ya había muerto, Ueshiba decidió trasladar a su familia, entonces formada por su mujer, su madre y dos hijos, a Ayabe, y se mudaron allí en la primavera de 1920. Ante la insistencia de Deguchi, Ueshiba inauguró su primer dojo en su casa, conocido como el Ueshiba Juku, y enseñó Daito-ryu a los estudiantes, la mayoría de los cuales eran miembros de la religión Omoto.

Dos años más tarde en abril, Sokaku Takeda apareció en Ayabe con su mujer, una hija y su hijo de 6 años de edad, Tokimune, el actual director de la Daito-ryu. La cuestión de si Takeda se invitó a sí mismo o si Ueshiba le pidió venir a Ayabe parece ser de momento irresoluble y las versiones oficiales de las fuentes de la Daito-ryu y del aikido difieren considerablemente. Lo que se sabe es que Takeda permaneció durante cinco meses enseñando a miembros del dojo Ueshiba Juku, y que al final de este periodo a Ueshiba se le concedió el certificado kyoju dairi el cual le confería estatus oficial como instructor de Daito-ryu. Takeda y el espiritualmente orientado Deguchi parece, no sorprendentemente, que sentían aversión mutua aunque el líder Omoto ofreció a Sokaku una espada y una pintura hecha a mano como regalos de despedida. En cualquier caso, todos los indicios apuntan a que la relación entre el diminuto pero intrépido Sokaku y su más famoso estudiante, Morihei Ueshiba, se tensó durante el periodo en Ayabe.

A continuación de la salida de Takeda en septiembre de 1922, los dos parece que se encontraron sólo irregularmente, aunque Takeda visitó a Ueshiba en distintas ocasiones en el posterior dojo en Tokyo. Ueshiba finalmente se estableció como un conocido profesor de jujutsu en Tokyo mientras Takeda continuó viajando extensivamente por todo Japón dando seminarios principalmente a personas prominentes como jueces, oficiales de policía, oficiales militares, etc. Aunque Ueshiba y Takeda tuvieron poco contacto directo a partir de ese punto, mantuvieron correspondencia. Además, Ueshiba, ahora un acreditado profesor de Daito-ryu, concedió certificados de maestría (lit., rollos de pergamino de pericia) a sus estudiantes directos hasta probablemente tan tarde como 1937. Entre los receptores de diplomas por parte de Ueshiba están Kenji Tomiki, Minoru Mochizuki, Rinjiro Shirata y Gozo Shioda.

En modernos términos psicológicos, la asociación entre Morihei Ueshiba y Sokaku Takeda podría ser caracterizada como una relación “amor-odio”. Es difícil determinar claramente los hechos históricos ya que casi no hay testigos vivos de muchos de esos sucesos. Incluso hoy día se ofrecen por parte de los sucesores de Takeda y Ueshiba explicaciones cargadas de emociones que se contradicen mutua y enormemente. Está claro que Ueshiba tuvo un profundo respeto por la habilidad técnica de Takeda y que éste consideró al fundador del aikido como uno de sus más prometedores estudiantes.

Sospecho que en la raíz de los problemas entre los dos estaban la exigente personalidad de Sokaku, la actitud independiente y la orientación espiritual de Ueshiba y los poco precisos acuerdos financieros con respecto a las obligaciones de Morihei como instructor certificado de Daito-ryu. La página del eimeiroku de Daito-ryu fechado el 15 de septiembre de 1922, en la cual se concede a Ueshiba la certificación kyoju dairi, claramente establece que estaba obligado a pagar unos derechos de matrícula de tres yenes a Sokaku por cada estudiante que se inscribiera en su dojo. Más tarde cada uno acusó al otro por incorrecciones con respecto a asuntos financieros y los relatos de sus últimos encuentros revelan la naturaleza irresoluble de las discrepancias entre ellos. Pero Takeda confirió el estatus kyoju dairi a un número elevado de individuos incluidos Taiso Horikawa, Yukiyoshi Sagawa, Kotaro Yoshida, Kotaro (Kodo) Horikawa, and Takuma Hisa (Kiyoshi Watatani enumera un total de veintinueve en su Bugei Ryuha Dai Jiten) y, aparentemente, todos estos individuos habrían sido responsables de pagar las mismas sumas a Sokaku siempre que enseñaran Daito-ryu. Considero sumamente dudoso que Ueshiba fuera el único que haya tenido dificultades personales con Takeda relativas a temas financieros.

En conclusión, me gustaría mencionar algunas de las consecuencias positivas de la relación entre estos dos sumamente respetados budokas del siglo veinte. En primer lugar, la deuda técnica del aikido hacia la Daito-ryu es inmensa. Es difícil encontrar un movimiento en aikido que no se origine en la forma de jujutsu de Takeda. Por otra parte, la supervivencia, diseminación y perspectivas futuras del Daito-ryu como arte marcial tradicional japonés ha sido virtualmente garantizado por el tremendo éxito internacional del aikido moderno. De hecho, a menudo he escuchado a practicantes de Daito-ryu referirse impropiamente a su arte como ¡aikido! En cualquier caso, visto desde un punto de vista histórico, las dos artes marciales están irrevocablemente unidas y permanecerán así a pesar de los malentendidos, prejuicios y recriminaciones que se han perpetuado hasta este día. Con el tiempo, a medida que nuestra comprensión de los pasados hechos históricos crezca, creo que será posible considerar la relación entre el aikido y el Daito-ryu jujutsu con un punto de vista más objetivo y que la mutua deuda de estas artes se percibirá más fácilmente.