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El fundador del aikido (04): El camino inalterable

por Kisshomaru Ueshiba

Aiki News #33 (March 1979)

Traducido por Roberto Vidales Ibarra (México Aikido)

Deseamos agradecer al Doshu Kisshomaru Ueshiba por su amable permiso para publicar estos resúmenes de capítulos.

Como he escrito más arriba, el fundador estuvo en su apogeo en el periodo 1927-1940. Luego, después de la guerra, la popularización del aikido fue encargada a un grupo compuesto por nosotros los jóvenes, mientras que el fundador supervisaba nuestras actividades con una mirada benevolente desde Iwama.

Este periodo también se caracterizó por una serie de desarrollos políticos, como la intención de Japón de formar una “Esfera de Co-prosperidad del Gran Este Asiático”, el establecimiento de una nación en Manchuria, el aumento de las fuerzas armadas, la salida de Japón de la Liga de Naciones y su subsecuente alianza con las naciones del Eje, y el estallido de la Guerra del Pacífico (Segunda Guerra Mundial). Dados estos eventos y el hecho de que mi padre se encontraba en términos familiares con muchos líderes militares de alto rango, existe la probabilidad de que sus actividades estuvieran asociadas con aquellas del gobierno de la pre-guerra.

Aunque el fundador era un hombre en extremo patriótico y deseaba el fomento de su raza, con el tiempo se volvió bastante crítico hacia algunas áreas de los excesos políticos y militares. Frecuentemente de mal humor, diría cosas como:

Los militares que son imprudentes y poco razonables en su empleo de la fuerza están ganando… son tontos que se oponen a la Naturaleza y a la voluntad de los Kami (los dioses). Pero el auténtico camino marcial hace el mejor uso de la fuente de la vida universal de toda la creación. El verdadero budo es la encarnación de la paz, el amor y la etiqueta. Pero en la actualidad, la camarilla militar sólo está jugando con las armas. Están conspirando para malinterpretar el nombre del budo como una herramienta de poder, destrucción y conflicto violento…

En la cúspide de la Guerra del Pacífico el fundador desechó los nombres de Aikibujutsu y Aiki Budo empleados hasta entonces, y claramente le dio el nombre de Aikido a su arte. Por la misma época, en 1942, se estableció en Iwama, junto con su esposa, y me encomendó a mí la dirección del dojo de Tokio. Entonces construyó el santuario aiki y se sumergió a sí mismo en el entrenamiento y en la labranza de la tierra.

En su publicación titulada Takemusu Aiki, el señor Hideo Takahashi da cuenta del estado mental del fundador en esa época. Ahí O-Sensei describe cómo en 1940 sintió que su cuerpo estallaba de poder y él era capaz de ejecutar un número incontable de técnicas de una manera espontánea y sin tropiezos. Entonces, dice él, fue visitado por el espíritu guardián del aikido en una visión. Fue a consecuencia de esta intensa experiencia espiritual que, sin creer que era cierto, cayó enfermo. Permaneció terriblemente enfermo por casi un año y estuvo a punto de morir. Sin embargo, durante ese periodo alcanzó la iluminación. El fundador continua diciendo: “Aún cuando yo estaba enfermo no permanecí inactivo. Más que antes fui requerido para ofrecer servicios a la armada y la naval y, por solicitud especial de la Oficina de Asuntos Militares y del Ministerio de la Armada, serví en la Oficina de Guerra… También fui designado miembro del Comité de Revisión del Budo, y serví en el Gabinete de Konoe hasta el inicio del Gabinete de Tojo. Se me solicitó servir como consejero en otros lugares a los que acudía.

“Sin embargo, el entrenamiento de la armada y la naval ponía énfasis en los aspectos materiales y su único propósito era el combate. Estaban dirigiéndose directo en busca del honor con el eslogan ‘Un golpe, un muerto’. Esto era lamentable, pero yo estaba un poco carente de verdadera lealtad… Por supuesto, también había militares distinguidos. Los soldados leales y valientes peleaban bien, al punto que me brotaban lágrimas en los ojos. Sin embargo, el objetivo del aikido no es matar a las personas. Su propósito no es pelear ni reñir. El aikido no es el cuerpo, es el espíritu. Es alabar, en este mundo, la virtud todopoderosa del Único Gran Kami y el origen de este universo en su totalidad… En suma, el aikido es llevar a cabo la voluntad asignada del cielo. Y pienso que es bueno si la misión personal de uno mismo es de beneficio para el país. No hay nada que esté primero que la ejecución de la misión de uno mismo. Sin embargo, existe algo sucio en la oración pronunciada para el bien del país y de la sociedad. Lo principal es realizar la tarea de uno mismo. Si el deber de uno mismo se convierte en su propio kami, entonces se trata de una verdadera felicidad.

Por lo tanto, nos entrelazamos y nos atamos con el oponente, en todo sentido, con el poder espiritual de nuestro amor, de manera que cada persona pueda, a su vez, ir por la vida teniendo su propio lugar, a fin de que pueda haber una reunión de la familia de un solo mundo y, así, todos puedan ser capaces de trabajar como ramas especializadas de la operación unitaria (del universo); esa es la meta del aikido.”

Este no es todo el pasaje, así que puede resultar un poco difícil de comprender, pero uno puede ser capaz de tener una idea de la preocupación del fundador acerca de la “desunión mente-cuerpo” y su deseo de que quienes practiquen aikido descubran su verdadero poder propio y lleven a cabo su misión en la vida con ojos despiertos.

Ahora bien, todo lo que yo quisiera hacer como doshu, responsable de la perpetuación del camino del aikido, es simplemente solidificar y desarrollarlo más. Creo que ésta era la intención del fundador.

(Traducido del japonés por Stanley A. Pranin y Midori Yamamoto)