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Morihiro Saito: Siguiendo al Fundador en la Historia

por Gaku Homma

Published Online

Traducido por México Aikido

Sr. y Sra. Saito con su hijo Hitohiro en 1986

Nota del Autor: Parte de este artículo fue escrita poco después de la muerte de Morihiro Saito Shihan, pero de acuerdo a la tradiciones de luto Japonesas, no fueron publicados hasta después del comienzo del siguiente año nuevo.

30 de Enero de 2003

Del 7 al 9 de Febrero de 2003, Hitohiro Saito Sensei vendría a Denver para dar clases en el Seminario Americano Conmemorativo, el cual se llevaría a cabo en honor a su padre, Morihiro Saito Shihan.

Han habido muchos libros técnicos que escriben las características de Saito Shihan y de su Akido. Han habido muchas entrevistas y artículos que escriben acerca de él como el Guardián del Templo Aiki y el Dojo Cho de Iwama durante su vida. Para quienes podrían asistir a este seminario conmemorativo, o aún si no pudieran asistir, me gustaría compartir lo que se acerca de un lado de Saito Shihan que no ha sido escrito frecuentemente; el lado más privado de un hombre que es conocido, públicamente, en todo el mundo como el gran artista marcial que fue.

Saito Shihan ha tenido muchos uchideshi, y miles de estudiantes que compartieron su enseñanza y su misión. Hay algunos sin embargo, que vieron su lado más personal. Su familia, estudiantes avanzados cercanos y amigos de mucho tiempo como Stanley Pranin, editor de Aikido Journal, conoció su “cara real”, o como yo llamo su comportamiento personal.

Mi amistad con Saito Shihan, abraco casi cuatro décadas, comenzando en Iwama cuando era solo un niño. Desde esos días hasta estos últimos años, he tenido el honor de conocerlo y compartir algunos momentos íntimos con él. Fue una de sus últimas peticiones que yo expresara lo que conocía de él durante sus últimos días y sus batallas finales. El especialmente, esperaba que sus alumnos en los Estados Unidos entendieran el fin de su vida, como un camino para entender sus principios. Con este fin levanté mi pluma para escribir…

Como seres humanos y como Aikidoistas, a menudo pensamos en la muerte como algo negativo, algo que evitamos tanto como podemos. Tanto si alguien es un desamparado en las calles, un exitoso en Wall Street o un artista marcial, ninguno puede escapar a la muerte en este mundo. Artistas marciales y estrellas de cine; me supongo que ambos son el centro de atención durante el punto máximo de sus carreras. Nosotros escuchamos de ellos cuando ganan campeonatos u Oscares. Cuando envejecen, parecen desvanecerse y desaparecer poco a poco. Conforme la historia del Aikido crece, hay generaciones de estudiantes que se hacen viejas. Hay muchos Aikidoistas pioneros de la primera generación que ya no están con nosotros.

Como seres humanos, no podemos escapar de la muerte. No importa que tan fuertes somos, aún los famosos artistas marciales no viven para siempre. Como un artista marcial se prepara para este hecho inevitable como sea puede ser una gran lección para todos nosotros. Esta es la última lección de Morihiro Saito Shihan para nosotros. El dijo una vez, estando moribundo, que no tenemos que estar temerosos o huir, lo debemos enfrentar con coraje y dignidad.

La primera vez que hablé con Saito Shihan, fue acerca de venir a Denver con su hijo Hitohiro Saito fue en 1999. “Gracias, pero no gracias” fue su respuesta. “Los estudiantes que vienen a Denver a practicar a mi seminario están interesados en aprender de mi. Ellos no son estudiantes de Hitohiro por algún derecho de nacimiento. Como padre, no es bueno solo presentar la estructura y organización que he construido en un platón. Eso es muy fácil. Si Hitohiro quiere hacer una vida del Akido, él debe hacerlo por si mismo. Después de que me haya ido, pregúntale a Hitohiro si desea ir a Denver. El necesitará hacer su propio inicio en este País y confío en ti para darle una plataforma sólida desde el principio.

Este Seminario Americano Conmemorativo para Morihiro Saito Shihan es mi regalo para el padre Morihiro Saito… y para el hijo, como un nuevo principio para las nuevas generaciones que vienen.

Gaku Homma

Junio 10 del 2001. Las Tosoba muestran la visita de Saito Shihan a la tumbra del fundador

Con tristeza aún aferrado en mis pensamientos, me fui rápidamente después de la conmemoración y dirigiéndome a la prefectura de Wakayama para visitar Tanabe, lugar de nacimiento y lugar de descanso final del Fundador del Aikido, Morihei Ueshiba, en el templo de Kozanji.

En la tumba del Fundador, estuve en silencio rindiéndole mis respetos. Cuando yo estuve alli noté algo interesante; Tres tosoba (oraciones marcadas en madera) permanecían diligentemente detrás de la tumba del Fundador. Una estaba grabada con el nombre de “Morihiro Saito” y las otras dos con el nombre de “Moriteru Ueshiba”, el nieto y heredero del legado del Fundador Morihei Ueshiba. Estas eran las únicas tres tosoba colocadas aquí en los últimos años o más. La tosoba de Morihiro Saito Shihan estaba fechada el 10 de Junio de 2001. Las tosoba de Doshu Moriteru Ueshiba estaban fechadas el 31 de Marzo de 2001.

Muchos Akidoistas han venido a este punto de descanso a tomar fotos, pero solo dos se han tomado el tiempo y cubierto los gastos (aproximadamente $500 por cada tosoba) para adquirir los servicios del sacerdote local para ofrecer una oración especial. Estas oraciones perduraron, enmarcadas por la tosoba. Estando ahí pensando, me di cuenta que Morihiro Saito Shihan estuvo en ese lugar, más bien como una forma de decir adiós.

1997 Saito Shihan en el seminario “All American”

En el mes de Mayo del año 2002, perdimos a un gran artista marcial, Morihiro Saito. Morihiro Saito fue un ser humano, tan bueno como un artista marcial de gran talla. El enfrentó esta última batalla - contra el cáncer – de frente con tranquilidad y determinación. Su comportamiento y dignidad fueron sus últimas lecciones, las cuales nos enseño a todos nosotros, sus estudiantes.

Quiero escribir acerca de Morihiro Saito, el hombre, así tal vez entenderás mejor la vida – y el final de la vida – de un verdadero gran artista marcial.

En 1997, Morihiro Saito Shihan vino a Denver, Colorado por tercera vez. Él había venido a enseñar en su Seminario “All American 1997”, en el cual asistieron más de 350 estudiantes de toda Norte América y más allá. Durante la ceremonia de clausura, Saito Shihan pregunto a sus alumnos, “¿Disfrutaron todos del seminario?” Su pregunta fue respondida con aplausos. “Esta es quizás mi última visita a América”, continúo “¿Quisieran que venga otra vez?” Otra vez, su pregunta fue respondida con un ensordecedor aplauso.

Aun entonces, Saito Shihan no podía pasarse su comida con facilidad. Él me confío que se había hecho uno estudios médicos antes de venir y que algunos de los resultados no habían sido buenos. “Probablemente necesitaré ser operado cuando regrese a Japón”, dijo. Sin embargo esto no le impidió venir, el no esperó una respuesta y dijo a sus doctores que debía ir a los Estados Unidos. Ni escucho las advertencias de su familia, la cual me había dicho que su condición era seria. Aunque yo había ido a Japón personalmente para tratar de disuadirlo de venir. “¡Yo no estoy enfermo!” Insistió con un vaso de shochu. En un fuerte acento Ibaraki el continuo, “No te preocupes, yo aun estoy bien. Quizás este enfermo, pero no estoy enfermo del espíritu. ¡Todavía hay muchas cosas que debo hacer, e ir a los Estados Unidos este año es una de ellas!” Después de escuchar esto, ¿Que más podía hacer, sino estar de acuerdo? Cuando Shihan decidía, no había mas que hacer y decir, “Si Señor”.

Morihiro Saito Shihan, Aikikai Hombu 9no Dan, Ibaragi Iwama Dojo Cho y Guardían del Templo Aiki fue un líder muy importante en el mundo del Aikido. Si algo hubiera sucedido en Denver, hubiera sido algo más que terrible.

1996. El Seminario del 50 aniversario de Saito Shihan,
recibiendo flores y obsequios

Antes del seminario, no le dijo a ninguno de sus estudiantes de su condición. Tratando de no elevar las preocupaciones, nosotros hicimos todo lo que pudimos para cuidar de él. Dos de mis estudiantes son pilotos de United Airlines, y ellos fueron a Tokyo para traerlo a los Estados Unidos personalmente. El viajó en primera clase todo el camino. Hay una foto de Saito Shihan sentado en la silla del capitán en la cabina con el piloto de United y Presidente de Nippon Kan, Doug Kelly. Le vi en muchas ocasiones mostrar esta foto. Después me confió, “La primera clase es muy impresionante, pero estaba solo en esa sección. A mis estudiantes no les fue permitido visitarme. ¡Fui tan bien atendido por las azafatas que no pude darle un sorbo al sake favorito que había traído conmigo de casa!” Estuve muy aliviado de verlo en el aeropuerto saludable y haciendo bromas.

Durante el seminario tomamos otras precauciones. Les pedí a dos de mis estudiantes – uno es mi medico personal y el otro es enfermero cardiaco – que le vigilaran. Entre el tiempo de la práctica, antes y después de los días del evento revisamos su pulso y su presión arterial, lo monitoreábamos por cualquier señal de peligro. Decidimos que era mejor no interrumpir su dieta habitual. Yo cociné todas sus comidas, usando ingredientes básicos como miso, salsa de soya y arroz que había traído para él de Iwama. Quitamos la cama de estilo occidental de su cuarto de dormir y la reemplazamos con una colchoneta, ligeramente elevada a fin de que le permitiera respirar fácilmente. Cada noche me dormía enfrente de su puerta así podía escuchar si el empezaba a toser o necesitaba atención.

No estoy buscado ningún tipo de elogio, con mi experiencia como último uchideshi del Fundador Morihei Ueshiba, éste tipo de asistencia era de esperarse de mi. No estaba fuera de lo ordinario para mi el hacerlo.

Una tarde, una tarde durante el seminario, Saito Sihan empezó a atragantarse en la cena. Nos apresuramos a prestarle ayuda, pero el hizo señales con las manos. “Solo siéntense en calma, el atragantamiento se me pasará,” el dijo. “Mis doctores me dijeron que la comida de color roja es buena para mi salud, así que pienso que un vaso de vino tinto es permitido”. Pense en protestar, pero me detuve por que lo conocía bien. El sabía su condición, y me percaté de que el sabía como aligerarla.

Saito Shihan con el piloto Doug Kelly después de volar de Tokyo

La mañana después del seminario, nos preparamos para salir en la camioneta para las actividades del día. Antes de subir a la camioneta él extendió sus pies en ampliamente y doblo una pierna por encima de la rodilla de la pierna estirada. “Genki desu ne” o “Parece lleno de vigor y energía”, advertí, y después pregunté “¿Qué esta haciendo?” “Debo de terminar de trabajar en tu jardín,” él respondió. “Estoy preocupado por eso.” Con esto, el brinco dentro de la camioneta. Este era el lado íntimo de Saito Shihan, no el Saito Shihan quien reinaba sobre los dojos del Aikido alrededor del mundo.

En el jardín, no importaba que tanto nos preocupáramos, él insistía en moverse de un punto a otro, dirigiéndonos fuera de su camino mientras el cambiaba de lugar las rocas y recortaba el follaje. El estaba resuelto en “arreglar” el jardín y movía rocas con una facilidad tal que era difícil para los jóvenes uchideshi moverlas por ellos mismos.

Shigeru Kawabe Sensei de Akita, Japón y su esposa acompañaron a Saito Sensei en su viaje a Denver. El lunes se habían vestido para un día de excursión, no sabiendo que irían a hacer un poco de jardinería. Ellos se movieron por todas partes y consiguieron ensuciar un poco su linda ropa, pero valió la pena ver las sonrisas en cada una de sus caras.

Después que el trabajo fue terminado, Saito Shihan se sentó en una roca que había movido, miró el trabajo que había realizado y exclamó, “¡Es siempre mejor sentarse en el jardín después de haber trabajado en el”. Le pregunte si podía nombrar la roca con la que el había trabajado tan duro moviéndola al lugar correcto, y el me respondió, “Roca Morihiro, y el nombre para este jardín es Aikien”. Aikien fue el nombre usado para el dojo del templo de Iwama Yagai (fuera del dojo) construido por el Fundador Morihei Ueshiba. Saito Shihan continuó, “Esta bien, el nombre ya no es usado en Iwama, así que este es un buen nombre para el jardín”.

En el Jardin de Nippon Kan. Relajándose después del trabajo
con Kawabe Sensei y el autor Gaku Homma.
“Necesito regresar el siguiente año” me dijo

El jardín de Nippon Kan tenía apenas un año de antigüedad en ese tiempo, las plantas y los árboles eran todavía pequeños. Era más roca que jardín. Creo que Saito Shihan tuvo un gran don en poder reconocer y proyectar lo que llegaría a ser. Pienso que es por lo que el supo exactamente la posición de las rocas. El remarcaba que estudiantes y jardines era lo mismo en cuanto que necesitaban ser vistos 10 años adelante para ver como formarlos. Descansando ahí juntos en el nuevo jardín, no había forma de saber que 5 años después, el jardín sería nombrado por la reseña de Restaurantes Zagat, como el número uno en atmósfera y decoración dentro de 6,000 restaurantes Japoneses de todo el país.

Puesto que el viaje de regreso de Denver a Tokyo era largo, decidimos pasar una noche en San Francisco antes que Saito Shihan y Kawabe Sensei continuaran su viaje a Japón. En el hotel que estuvimos tenía cerca de treinta y cinco pisos, los cuartos contaban con balcones que daban a la bahía de San Francisco y al puente Golden Gate. Una vez que habíamos llegado a los cuartos, Saito Shihan se dirigió directamente al balcón, donde estuvo con los brazos extendidos y exclamo “Ii na”, o “Esta bonito” en Japonés. El sol de la tarde era todavía cálido y la brisa venía gentilmente de la bahía.

Alegremente, regresó al cuarto y empezó a desempacar sus pertenencias. Normalmente el tenía a un uchideshi que desempacaba por él, pero en esta ocasión él desempaco con el entusiasmo de casi un niño. Se llevo una pequeña botella de sake al balcón, dos sillas y una pequeña mesa. “Kawabe-san, setemonos aquí afuera”, dijo entusiasmadamente. Conociendo que Saito Shihan nunca bebió sake sin algo de comer, su otomo, Mark Larson y yo fuimos rápidamente a la colonia Japonesa a comprar aperitivos japoneses para ellos.

Regresamos pronto, la escena nunca lo olvidare. Ambos Saito Shihan y Kawabe Sensei estaban aún sentados frente a frente en la pequeña mesa en el balcón. Ambos sentados con las cabezas inclinadas uno al otro como si estuvieran orando. La calidez del sol y la suave brisa habían hecho su magia después de tan larga y memorable semana, ambos estaban profundamente dormidos!

haciendo una siesta. Saito Shihan había llevado a cabo su misión, y había sido exitoso en su enseñanza en Denver. En este momento sin embargo, él era el hombre fuera del público, que estaba tomado una muy merecida siesta.

Dos días después de su regreso a Japón, recibí una llamada telefónica. “Tengo cáncer,” Saito Shihan dijo en el teléfono. “Hay un extracto del hongo maetake que estoy buscando, pero no esta disponible en Japón. Se supone que tiene propiedades especiales para la salud. Se que esta disponible en los Estados Unidos. ¿Me podrías mandar un poco?” Pude escuchar determinación en su voz.

Compre todo el extracto de maetake que estaba disponible en todas las tiendas de salud y farmacias en Dever ese día. Al día siguiente salí a Japón para entregarlo. Mi restaurante, Domo, se había programado para que abriera en una semana y salir de la ciudad no era la mejor idea. Aún así, la salud de Saito Shihan estaba en peligro. No pensé dos veces en ir con él.

El balcón del Hotel de San Francisco. Saito Shihan y Kawabe Sensei haciendo una siesta

El estaba tan sorprendido y feliz de verme el día siguiente, que casi derrama una lágrima; literalmente corrió a fuera de la puerta a recibirme. No fue importante si el extracto de maetake iba a servir o no para curar su enfermedad. Más importante fue para mi mostrar mi respeto y apoyo. Si le había hecho feliz por solo un minuto, era suficiente. “¿Tienes hambre?” Me pregunto, y me tomo por el brazo para llevarme dentro de su casa.

En 1998 Saito Shihan se sometió a una operación, y aunque esta fue cirugía mayor, sobrevivió y se recuperó favorablemente.

En Mayo de 1999 me llamó para decirme que estaba bien y que vendría a Denver. “Todavía tengo trabajo que hacer en el jardín”, explico. Mi primer pensamiento fue convencerlo de no venir para proteger su salud. No estaba seguro de cómo hacerlo, así que pedí ayuda a su familia. Ellos me dijeron que excepto por su voz un poco ronca, él parecía estar bien. Esta explicación me dejo sin excusas, así que no hubo más que decir excepto, “¿Cuando le gustaría venir, Sensei?”

Aunque tomamos más precauciones, el Seminario de 1999 de Saito Sensei se realizó sin problemas. Mis preocupaciones parecieron injustificadas. Comió abundantemente y parecía disfrutar mucho. La única diferencia que noté fue que controlaba cuanto comía, bebía y que se retiraba a dormir temprano. En algunas ocasiones, sin embargo, regresaba después de que la mayoría había salido a tomar una copa con sus estudiantes y amigos más cercanos. Este era su tiempo para relajarse. Nos contó acerca de su operación y nos enseño su cicatriz. “Los doctores dijeron, ‘Saito-san cuente hasta 3.’ Conté hasta tres y eso fue todo lo que puedo recordar. ¡Cuando desperté estaba cocido desde mi cuello hasta mi ombligo y mi espalda tenía una cortada diagonal de cerca de dos pies de largo!” Mostró sus cicatrices con el orgullo de un niño que ha capturado su primer pescado. Los doctores de aquí estaban de acuerdo con los de Japón en que sus cicatrices habían sanado muy bien. El estaba orgulloso por esto.

Más de 350 estudiantes asistieron al Seminario de 1999 de Saito Shihan, fue un gran éxito. Durante el seminario el hacia pausas para preguntar a sus estudiantes, “¿Todos están felices? Yo estoy muy feliz de estar de vuelta en Colorado otra vez. ¿Me dejarían regresar el siguiente año?” Recibió una ovación de pie que duró hasta después que había salido del gimnasio. Más tarde en la fiesta de bienvenida nos deleito cantando el caluroso coro de “Shiroi Keiko Gi”, la cual era la adaptación japonesa de Saito Shihan de “Oh mi amada Clementina”. Esa tarde, Hans Goto Sensei vino a mi en privado, con seriedad me dijo. “¿Podrías preguntarle a Shihan si puede venir a California el próximo año?. “Por supuesto”, respondí. “Puedo imaginar que esto depende ampliamente de su salud. Estoy de acuerdo que sería mejor que no regresará a Denver otra vez. El pretende que todo esta bien, pero el conoce su futuro. Tengo el deseo en mi corazón de que el se quede en casa en Iwama y cuide de su salud”.

Más tarde en mi casa, seleccione mis palabras cuidadosamente y le hice una pregunta a Saito Shihan. “Sensei, para el próximo año, ¿sería buena idea visitar sus dojos de Iwama Ryu en California? Si no lo hace, ¡Sus estudiantes se sentirían como si yo estuviera raptando a su padre! No me gustaría que eso pasara”. Después de unos momentos el respondió, “Ir a enseñar a muchos dojos en California durante una sola visita es muy difícil para mi ahora físicamente. Parece tener sentido hacer un largo seminario en una locación central como Denver”. “¿Qué le parece si organiza un largo seminario en uno de sus dojos en California?” le pregunté. “Estoy preocupado que parezca que favorezco a un dojo sobre otros, esto puede causar problemas en el futuro. Es muy importante para mi que esto no suceda”, dijo. “¿Por qué no escoge una locación que sea céntrica y hace un comité con los líderes de sus dojos para organizar este evento juntos? le pregunté otra vez. Saito Shihan miraba como si estuviera pensando profundamente acerca de esto pero no contesto.

Después de su regreso a Japón, antes de Enero de 2000, escuche a Saito Shihan otra vez. Me dijo que había decidido venir a California este año. Su entendimiento fue que sus alumnos habían decidido trabajar juntos para organizar un seminario central en California para todos los que asistieran. Pareció muy complacido de que todos sus estudiantes estuvieran trabajando juntos. Me preguntó si podría enseñar a sus instructores el ABC para organizar un seminario, usando el “Sistema de Denver”, como él lo llamó. Respondí gentilmente, “Sensei, tiene generaciones de uchideshi en California quienes le han conocido por décadas. Estos instructores suyos ahora tienen generaciones de sus propios estudiantes tras ellos. Mientras aún tenga salud, este es un buen camino para unirnos para un futuro. Es importante para ellos trabajar juntos como un equipo. Si interviniera y diera un consejo de cómo organizar un seminario, solo interferiría y obstaculizaría el proceso. Están capacitados para organizar un seminario por ellos mismos. Pienso que es mejor para todos si no estoy involucrado”.

Como Saito Shihan había deseado, en el otoño de 2000 un muy exitoso seminario fue celebrado en el área de la Bahía presentado por (como Saito Sensei creyó) el equipo de sus más importantes instructores y estudiantes de Iwama Ryu. En Mayo de 2001, fui a Japón para la Demostración de Aikido de todo Japón en Tokyo. La demostración fue celebrada en el Nippon Budokan. Saito Shihan hizo una maravillosa demostración de las técnicas de sankyo y de sus variaciones. La concurrencia estuvo complacida como siempre, brindándole fuertes aplausos. Por este tiempo, el poder en sus piernas y rodillas estaba debilitado. Su uke desempeño un buen papel y maquillo el hecho de que estaba ayudando a Shihan después de estar inmovilizado. Arriba en la tribuna mientras esperaban que empezara su demostración, Saito Shihan movía un bastón la cual doblo y desdobló intencionadamente. “¿Qué estas pensando? me pregunto. ¿Piensas que podríamos vender estas varas a los Ninja Americanos? No importa, si un Ninja esta en necesidad de un bastón maleable, no podría ser un Ninja”, concluyó. Todos alrededor rieron de su comentario.

El día siguiente visité Iwama y fui recibido calurosamente. En el nuevo comedor del dojo comimos juntos y él parecía estar disfrutando. Habló de Estados Unidos, y dijo que se estaba sintiéndose un poco débil físicamente pero ya que había prometido ir a California otra vez este año y que era una promesa que el pensaba cumplir. Todos en la mesa trataron de disuadirlo, pero en ese punto estuvo terco. Finalmente su hija dijo, “No tiene sentido tratar de cambiar su mente, es mejor dejar que haga lo que le hace feliz”. Cuando me estaba preparando para partir, se presento con 30 bokken que me regaló, los había empacado para que pudiera cargarlos.

Saito Shihan empacando bokken

Hablé con su hija otra vez antes de partir. Ella me dijo que su cáncer estaba expandiéndose y ahora estaba afectando sus extremidades inferiores. Como es muy común en Japón, la familia de Saito Shihan hablaba más acerca de su condición que él mismo, ellos habían estado diciendo que a él probablemente le quedaban solo algunos meses de vida. Ella estaba muy preocupada acerca de su viaje pero no estaba en la posición de dejarle saber que su enfermedad estaba empeorando. Estaba preocupada también por sus anfitriones en California, si algo pasará mientras él esta en los Estados Unidos, podría ser traumático para sus estudiantes. Ella preguntó si podía persuadir de alguna forma a sus estudiantes en California para que le pidieran que no fuera. Le dije que no estaba en la posición de hacer eso, no quería interferir con su relación con sus estudiantes.

Cuatro meses después vino la tragedia del 11 de Septiembre de 2001. El Gobierno Japonés hizo un anuncio público que todo viaje a los Estados que no fuese imprescindible, debería ser pospuesto o cancelado. Saito Shihan habló para decirme que quería venir a los Estados Unidos, pero fue fuertemente aconsejado por su familia y el gobierno de no hacerlo. Me dijo que había tomado su decisión, pero preguntó que tan peligroso pensaba que podía ser que viajará, y que pensaba de la reacción que podrían tener sus estudiantes si no iba. “Es difícil de decir. Después de tan terrible y trágico evento, es difícil de predecir cual sería la reacción de la gente. Celebrar un seminario poco después de tan horrible acontecimiento podría parecer insensible para algunas personas, para otras podría ser valiente”, respondí. Me pregunto, “¿Si fueras tu, irías?” Sabiendo acerca de su mala condición, era una pregunta difícil de responder. “si fuera yo, habría ido, pero mi posición era muy diferente a la suya. Aunque conocía bien todo el duro trabajo que sus estudiantes habían hecho para prepararse para su visita y la privación y decepción que serían sino fuera. Le aconseje que no viniera. Era más importante ahora su vida y los deseos de su familia.

Pienso que ambos sabíamos que era por su salud, pero sugerí gentilmente, “En este tiempo de tragedia fuera del respeto a las víctimas de este acto terrorista, pienso que es mejor no ir.” El día siguiente había un anuncio en la página de Internet de Aikido Journal diciendo que Saito Shihan no podría venir a California. Sabiendo que había tomado su decisión antes que yo hubiera hablado con él, al ver el anuncio supe que era oficial. Me sentí mal por sus alumnos, pero si por no venir a este viaje prolongaba su salud y vida por un día, sentí que era mi deber apoyarlo en este final.

Durante el 2002, Saito Shihan estuvo dentro y fuera del hospital. Por febrero, el cáncer se había expandido por su columna vertebral, lo cual le impidió caminar. Fue limitado a una silla de ruedas y le habían sido dicho que esta sería la cuenta final. Se negó a cualquier tratamiento médico y regreso a su casa del hospital. Su familia me dijo que su condición estaba empeorando e hice el viaje a Iwama para visitarlo el 1 de Marzo de 2002.

Estaba sorprendido viendo que Saito Shihan había movido su cama al cuarto de enfrente de la casa, muy cerca de las puertas deslizantes. Es una costumbre en Japón, sobretodo para artistas marciales, dormir alejado de las puertas, particularmente si están enfermos o comprometidos de otra manera. Es también acostumbrado dormir con la cabeza hacia el altar como muestra de respeto. Saito Shihan, sin embrago, se había colocado donde pudo escuchar mejor lo que estaba pasando en los jardines y en el dojo y lo que sus uchideshi y estudiantes estaban haciendo. Su misión de enseñar Aikido a sus uchideshi y estudiantes todavía era lo primero – aun si esto significaba que durmiera con los pies hacia el altar.

Recostado en su cama, una bomba se ocupaba de drenar sus líquidos. Esta bomba le había dejado unos moretones en su piel que incluso eran difíciles de mirarles, se veían muy dolorosos. Aun así bromeó, “¡Nunca he tenido un moretón, aun cuando era niño y me veía envuelto en peleas todo el tiempo!”

Le pregunte si le gustaría que le diera un masaje en los pies. Cuando di masaje sus pies bajo la colchoneta una lágrima vino a mi ojo. Había hecho esto antes, en el mismo lugar. Solo que la última vez que lo había hecho fue al Fundador antes de su muerte. Mi vida pareció haber recorrido un círculo completo, y yo estaba otra vez ofreciendo el bienestar de un masaje a otro gran artista marcial en Iwama.

Cuando masajee sus pies, Saito Shihan habló en privado acerca de sus estudiantes, especialmente de sus estudiantes en el extranjero. Después de 20 minutos de conversación, empece a excusarme para salir del cuarto. El me sorprendió cuando grito ordenes a un uchideshi que estaba esperando detrás de la pantalla de shoji. “¡Hace frío afuera esta mañana! ¡Prepara la estufa, Homma-kun necesita desayunar ahora! ¿ENTENDISTE?” El uchideshi corrió tan rápido como le era posible a la cocina.

Después de que termino de dar ordenes al uchideshi, el volteo a verme y dijo en voz baja, “Gracias por venir. Deberíamos desayunar juntos, pero puesto que estoy imposibilitado, estará el desayuno listo para ti en la cocina del uchideshi.” Con esto el regreso su atención al uchideshi. “¡No olvides esa estufa!” gritó.

Después que termine de desayunar, regrese a despedirme. El me ordeno ir al almacén y tomar de 20 a 30 bokkens. Le agradecí amablemente por su generosidad, pero él ya me había dado un regalo muy generoso de bokkens, y eso era suficiente. Había solo venido a decir adiós por ahora.

El 23 de Abril de 2002 recibí una llamada telefónica de Japón. Mi asistencia este año en el Festival Aiki Jinja Tai Sai el 29 de Abril estaba siendo solicitada. Tai Sai es un gran festival celebrado cada año en el templo Aiki en Iwama, en honor al Fundador Morihei Ueshiba. Sin vacilación, empecé a hacer planes para ir a Iwama, donde el festival sería celebrado. Saito Shihan se estaba preparando para oficiar la ceremonia de Tai Sai, sería importante para mí estar ahí.

Cuando llegue a Iwama, pare en la casa de Saito Shihan para saludarle. Asistido por su uchideshi, estaba ocupado cambiándose de ropa. Estaba vestido oficialmente en montsuki haori. Sus cabellos habían sido ligeramente pintados para remover un poco las canas, y pareciera mas digno.

Era llevado por su uchideshi en su silla de ruedas a afuera, al frente del dojo. Sus estudiantes prontos se reunieron a su alrededor. Yo había llegado con Doug Kelly, el piloto que Saito Shihan había conocido algún tiempo antes. El nos diviso y le pregunto a Doug si United Airlines había tomado el día libre por el Tai Sai.

Saito Shihan hace a todo el que esta a su alrededor, reír, con un chiste

Todos rieron con esto, lo cual rompió con la tensión del momento. Todos nos agachamos apoyándonos en una rodilla para estar un poco más cerca de Shihan y también mostrarle nuestro respeto. No es nada cortés mirar hacia abajo al Sensei, especialmente a este Sensei en este día especial.

Como nos reunimos a su alrededor, Saito Shihan nos puso al día de su condición. Estábamos en el sol y hacía mucho calor. Sugerí movernos a la sombra, pero negó con su cabeza. “Los doctores quieren hacerme muchos análisis y tomarme muchas radiografías, así que me fui. El dojo es mi hospital, y estoy muchos más cómodo aquí. De cualquier forma, las radiaciones y las medicinas solo hacen que pierdas el cabello y pierdas peso. Esto es suficiente para mí. Me han sido mandadas unas estupendas hierbas de todo el mundo. Beberé esto para estar mejor.

Cuando la ceremonia de Tai Sai comenzó, Saito Shihan fue impulsado hacia delante en su silla de ruedas por su uchideshi llevándole al santuario. Estuvimos con él cuando inclinó su cabeza para orar. Fijándose en los jardines, me llamo en voz baja “Homma-kun, he atendido por muy largo tiempo estas tierras aquí en el dojo de Iwama, pero este es el final. Fue agradable para mi cada día del año, el cuidar este santuario y solo un día del año es el que todos vienen de Tokyo y Hombu. Vienen a celebrar y después se van otra vez. ¡Siempre dejando mucha basura! El año pasado les dije a todos que se llevaran su basura cuando se fueran. La basura llegó muy lejos hasta la estación del tren de Iwama donde los botes de la estación se llenaron desbordándose. ¡Recibí una llamada del jefe de estación quejándose de todo el desastre! Esto, también, se termina ahora para mi”. Me miro y sonrió. Cuando se sentó afuera del santuario, pétalos de azalea caían de ramas cercanas, quedándose suavemente en sus hombros y en sus cabellos. Si esto hubiera pasado en otro año, si él hubiera tenido buena salud, él hubiera estado adentro del santuario para esta ceremonia. Pero este año, él se sentó afuera bajo los árboles de azalea.

Saito Shihan da una oración de bienvenida a los sacerdotes

La ceremonia fue seguida por un naorai (fiesta de celebración) en el dojo. Saito Shihan bebió una diminuta copa de vino tinto, la cual lo hizo feliz. Pidió se tomara una fotografía donde estuviera él conmigo y Kawabe Sensei. Ambos Kawabe Sensei y yo tratamos de agruparnos cerca de Shihan para la fotografía, pero una botella de vino en la mesa se coló en la fotografía. Graciosamente, Saito Shihan dijo, “¡Ummm, si esta botella de vino esta en la fotografía, todos pensaran erróneamente que soy un gran bebedor!” Quitamos la botella y tomamos una pose seria para la fotografía, la cual me hizo reír.

El día siguiente, era tiempo de regresar a Estados Unidos, así que fui a despedirme. Estuve afuera de las puertas corredizas y dije, “Denver no Homma desu. Debo dejar Iwama. Muchas gracias.” Desde dentro del cuarto escuche, “¿Homma-kun, ya has desayunado?” “Si” respondí. “Muy bien, cuídate”. Después de una pausa continuó, “Tú eres el único Japonés de Iwama que tiene un dojo en Estados Unidos. Mantén buenas amistades con todos.” “Hai, Arigato Gozaimashita,” replique.

Esas fueron las últimas palabras que Saito Shihan hablo conmigo.

Este era el tipo de persona que fué. Distinto a algunos de sus contemporáneos, a otros instructores Hombu de alto rango, Saito Shihan nació como un hombre de campo; un hombre de campo de Iwama. Saito Shihan vivió en Iwama, trabajó en el ferrocarril de Iwama, y enfocó su vida en cuidar del Fundador, y al templo Aiki de Iwama.

Él era de hecho un simple hombre de campo con una simple testarudez de campo. Uchideshi y alumnos de muchas décadas testificaron que Saito Shihan era un maestro duro y estricto. Pero una vez que un alumno se graduaba de la relación maestro - estudiante, Saito Shihan era muy amable, un individuo muy humano con un excepcional gusto. Era esta la esencia de Saito Shihan que le dio el poder de atraer alumnos de todo el mundo.

Saito Shihan nos pide que nos tomemos una foto con él

La amistad que tuve con Saito Shihan abarco casi cuatro décadas. Cuando yo era joven, compartí amistad con ambos el Fundador del Aikido y Saito Shihan. El tiempo siguió su curso, y tuve que salir de Iwama. Cuando el Fundador se mudó de Iwama a Hombu justo antes de su muerte, también me marché. Cuando estaba saliendo, Saito Shihan me dio un rollo de fotos. Fueron las fotografías de prueba para el primer libro de Saito Shihan, el cual sería Aikido Tradicional, Volumen 1.

Después que el Fundador había salido de Tokyo, aún recuerdo que Saito Shihan me dijo cuando vine a despedirme. “Tu eres un alumno del Fundador, y cuando el Fundador estaba con buena salud mi posición no era enseñarte. Toma el rollo de estas fotos; voy a usarlas algún día para un libro. Tienes una larga jornada por delante si quieres regresar a Akita. Necesitarás muchas bolas de arroz para conseguir llegar ahí. Ayúdate a ti mismo; lleva estas bolas de arroz contigo.

Quizás fue por su propia experiencia de la dura vida como un uchideshi, que Saito Shihan siempre estaba preocupado de que las personas tuvieran suficiente que comer. No importa que tan estricto era como maestro, no importan los duros tiempos que quizás había pasado, siempre cuidó que quienes estuvieran a su alrededor fueran alimentados. Esto es algo más acerca de él que nunca olvidaré.

No podemos olvidarnos que Saito Shihan fue uno de los alumnos del Fundador del Aikido, Morihehi Ueshiba. O que fue un instructor Aikikai debajo del hijo del Fundador Kisshomaru Ueshiba, y de su nieto el aún vivo Doshu Moriteru Ueshiba.

Saito Shihan en un tiempo pareció dibujar una línea que lo separaba de la Sede de Aikikai Hombu. Algunas veces hablaba duramente del dojo Hombu y de su forma de practicar. Esto algunas veces sirvió para alejar a Saito Shihan de sus contemporáneos y alumnos quienes no entendían completamente sus críticas. Debajo de sus críticas, creo que era su deseo que Aikikai Hombu pasará de generación en generación y continuara con la filosofía del Fundador Morihei Ueshiba correctamente para sus ojos.

Pienso que es especialmente difícil para algunos alumnos que no son de Japón entender los complejos matices y niveles en las relaciones Japonesas y el estilo de comunicación. Tratar de tomar las severas palabras de Saito Shihan a veces literalmente cuando se relacionan con Hombu pueden no reflejar la verdadera situación.

Hay dos términos en japonés llamados honne y tatamae. Pueden ser conceptos difíciles de entender, especialmente a veces por Occidentales. En general, honne es el término para las creencias personales de alguien, mientras tatamae se refiere a la persona y posición que alguien asume al unirse con aquellos de su sociedad circundante. Los dos son intrínsecos uno del otro, aun se entiende y se expresa diferente en Japón que en Estados Unidos. Es común en Japón en algunas sociedades, que la gente desahogue sus frustraciones, o muestre sus opiniones personales en el modo que un esposo viene a casa a cenar y se queja de su jefe con su esposa. Por lo general es solo un desahogo y es tomado como tal. En circunstancias normales en Japón una esposa solo escucha las quejas de su esposo y las entiende por lo que son. Nunca podría ocurrir que las quejas de un esposo que fueron desahogadas la tarde anterior puedan llegar a ser públicas o sean contadas por de ninguna manera.

Temo que para un hombre en la posición de Saito Shihan, su severidad a veces, especialmente en temas sociales, era mal interpretada y tomada literalmente cuando no debería haber sido así.

Los malos entendidos dañaron la reputación de Saito Shihan y algunas de sus amistades que el tuvo por años. Pienso que podría haberse evitado con un profundo entendimiento cultural de la comunicación Japonesa. Hay un frase de Zen “Sokkotsu no Ki”. Traduciendo esto, es más provechoso usar una parábola que una definición.

Una mamá pájara pone sus huevos y los protege hasta que crecen. Los protege de enemigos y los mantiene calientes. Espera pacientemente que el polluelo dentro se desarrolle. Cuando el tiempo llega, el polluelo empieza a picotear el cascarón desde dentro, tratando de romperlo. Cuando la mama pájara escucha los picoteos, picotea delicadamente desde fuera para empezar a quebrar el cascarón. Sin embargo, ella no rompe el cascaron para que el polluelo salga. El polluelo podrá liberarse del huevo en que ha estado creciendo. El polluelo entra al mundo de afuera pensando que el vino a este mundo por si mismo. Para la forma Japonesa de enseñar, este tipo de coordinación es muy importante; sabiendo como y cuando ayudar al alumno a abrirse camino a un nuevo crecimiento por ellos mismos. Saito Shihan era muy bueno en esto cuando enseñaba a sus alumnos.

Saito Shihan enseño a muchas generaciones de estudiantes en toda su vida. Tuvo diferentes alumnos durante diferentes periodos de su vida y de su desarrollo. Al paso de los años, los tiempos cambian, los valores cambian, el mundo cambia, aún cada estudiante que fue un uchideshi de Saito Shihan, no importa durante que periodo de su vida fueron parte de él.

Picasso fue famoso por sus pinturas. Como pintor creció y su estilo y expresión cambió a través de diferentes periodos de su vida. No tendría sentido tomar un periodo del arte de Picasso y decir que es su única forma de expresión, o su verdadera forma de expresión. Todas sus pinturas fueron Picasso. Todas fueron parte de él.

Lo mismo ocurre con los artistas marciales como Saito Shihan. Desde el comienzo de su viaje a través del Akido. Saito Shihan practicó y enseño Aikido por 30 años después de la muerte del Fundador. Su estilo y ejecución cambiaron naturalmente a través de los años, lo que enseño a sus alumnos también cambió. Si sus alumnos de diferentes Eras en su vida compararán sus enseñazas, serían naturalmente diferentes, aunque todas las enseñanzas fueron de Saito Shihan, y todas parte de él. Por el final, Saito Shihan vislumbró su próxima muerte. El habló con alumnos muy cercanos acerca de hacer preparativos para el funeral. Ordenó especialmente hacer un kimono de luto para su esposa e hija. Para su hijo Hitohiro, le dió su propio kimono… un kimono que su hijo podría utilizar próximamente en los meses venideros. Antes de Aiki Jinja Tai Sai, ordenó a su hijo y a su uchideshi de limpiar cada pulgada de los jardines del dojo hasta que se encontrara satisfecho. Después que Tai Sai termino, visitó su templo y oró frente a las tumbas de sus familiares. Pocos días después, tuvo un pequeño problema respiratorio y pensó que sería mejor checarse en el hospital. Nadie sabía que este era un viaje sin retorno.

El 13 de Mayo de 2002, uno de los más grandes Akidokas de nuestro tiempo siguió a Morihei Ueshiba en la historia. El legado que nos dejó es tan grande como la vida misma, y sus lecciones finales son lecciones de dignidad y honor que continuarán en su memoria.


La versión original de este artículo puede ser vista aquí:
http://nippon-kan.org/senseis_articles/saito_tribute/saito_tribute.html

Traducido al español por AHAN México con el permiso de Gaku Homma Sensei.