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Morihei Ueshiba, Fundador del Aikido (1)

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por Kanemoto Sunadomari

Aiki News #72 (September 1986)

Traducido por Cristóbal Mora Temnerud y Oscar Recio Coll


Prólogo del Autor

En la primavera de 1928 acudí por primera vez a una exhibición de Aikido del Maestro Morihei Ueshiba. Yo era seguidor de la religión Omoto y estaba trabajando como voluntario para la iglesia en Kameoka. Durante el festival de primavera de Ayabe fui con mi padre a ver una exhibición que tenía lugar en el Omoto Mirokuden de Ayabe.

Aquel día, el maestro Ueshiba portaba un kimono formal blasonado. Cinco o seis de sus discípulos, armados con espadas y lanzas de madera, iniciaron un ataque simultáneo. Un instante después, se encontraban todos volando por los aires, por encima de la cabeza del maestro Ueshiba.

Sucedió en pocos segundos. Ninguno de los estudiantes pudo tan siquiera tocar al maestro Ueshiba con sus armas. Este fue el hecho que más tarde me indujo a ingresar parte en su dojo.

Desde aquel día, además de entrenar en su dojo, fui testigo de decenas de sus demostraciones. Sin embargo, había muchos aspectos de su aikido que escapaban completamente a mi entendimiento.

Pensaba que lo comprendía, pero no era así. Esto sugiere que el aikido del maestro Ueshiba se encontraba en un estado constante de cambio. Cuanto más aprendía de su arte, más infinito e imposible me parecía poder atisbar por completo su alcance y complejidad.

Cuando ingresé en el dojo, el maestro Ueshiba en persona me instruyó la primera vez. Realizaba sus explicaciones en seiza (postura de rodillas), y me dijo: “Si dominas esta única técnica, es suficiente”.

La primera técnica de aikido que me enseñó fue el ataque shomenuchi con la tegatana (mano espada) en seiza. Es así todavía hoy en día. Ataqué al maestro con toda mi fuerza y él recibió mi ataque con bastante suavidad, diciéndome que si atacaba demasiado fuerte iba a romperme la mano. Siempre recuerdo este incidente cuando practico.

Esto demuestra lo difícil que es ejecutar una única técnica, por ejemplo menuchi, de una manera fiel a los principios básicos. He pasado muchos años practicando aikido, pero dudo que nunca llegue siquiera a acercarme a un menuchi “perfecto”, ni aun entrenándolo el resto de mi vida. Creo que para poder dominar técnicas tan difíciles es necesario adentrarse en el reino divino de lo espiritual y lo físico.

El maestro Ueshiba consiguió, como resultado de su extenso entrenamiento, alcanzar el máximo potencial del cuerpo humano. En la búsqueda de lo que se encuentra más allá de ese punto, abrió un camino al mundo espiritual. Consiguió penetrar en el reino del espíritu y desentrañar su complicada y delicada lógica.

El aikido moderno no habría podido ser creado sin que el fundador hubiese descubierto y alcanzado este mundo espiritual. Las austeridades, tanto espirituales como físicas, sufridas por el maestro Ueshiba hicieron posible el nacimiento del aikido.

Han pasado casi cuarenta años desde que llamé por primera vez a la puerta del Dojo Ueshiba y pasé a estar bajo su instrucción e influencia. Tuve la gran suerte de haber podido establecer una relación personal con el Maestro Ueshiba, experimentar su verdadera naturaleza y recibir entrenamiento en la búsqueda del Camino.

¿Qué clase de hombre fue el fundador del Aikido, Morihei Ueshiba? ¿Dónde nació? ¿Cómo entrenó? Empecé a escribir este libro por que quería transmitir el detallado proceso de descubrimiento del aiki, empezando por los pasos del fundador durante la colonización de Hokkaido, su conversión a la religión Omoto y también sus exhibiciones diarias del arte.

No obstante, la descripción de este primer budo y su creador, ha resultado una tarea extremadamente difícil. Mis pobres habilidades literarias no me han permitido describir la verdad con efectividad. Es este un hecho que me ha hecho darme cuenta que no soy más que un hombre corriente. He querido dejar constancia de mis conocimientos, con la convicción de que ésta es la Vía correcta.

Kanemoto Sunadomari, Diciembre 1968

Capítulo Uno: Infancia y adolescencia. El Clima de Kishu

El aparentemente infinito océano pacífico, donde la Kuroshio (Corriente del Japón o Corriente Negra) baña las tierras de la península de Kii, revela muchas caras. El mar alterna entre la tranquilidad absoluta y la violencia de una corriente rápida. Las montañas junto a la costa son empinadas y están unidas a la cadena montañosa que se dirige tierra adentro. Aunque soleada y moderadamente calurosa, la región de Kii posee unas características naturales bastante severas.

El distrito conocido con el nombre de Kumano, ha tenido muchas leyendas y es depositario de muchos archivos históricos preservados a lo largo de los siglos. En el segundo libro más antiguo sobre nuestra historia, el “Nihon Shoki”, consta la expedición oriental realizada por el Emperador Shinmu a través de esta región. Shinmu fue el ancestro de la familia imperial, considerada como el símbolo del pueblo japonés. Según el Nihon Shoki, Shinmu partió de Hyuga e intentó entrar en Honshu por el mar interior, desde el puerto de Naniwa.

Sin embargo, como la ruta era muy ardua y no tuvieron éxito en la batalla, Shinmu cambió su ruta y se dirigió a Kumano, rodeando la península de Kii, penetrando luego en Japón.

También solía existir un pueblo llamado “En no Gyoja” (devotos ascetas), localizado en las profundidades de una montaña en Kishu, del cual se dice que eran capaces de volar libremente y estaban poseídos por poderes ocultos o algún tipo de misterioso poder divino más allá de la creencia de los humanos corrientes. Más tarde se creyó que algunos de ellos ascendieron al Cielo en su forma corporal.

La catarata Nachi en Kumano, Kishu fue conocida durante mucho tiempo como el nido de los ocho grandes reyes de los dragones, la morada de la Deidad Dragón. Aun hoy en dia el santuario de Kumano, consgrado a las deidades ancestrales así como a la Deidad Dragón, es visitado regularmente por devotos. El Satuario de Kumano tiene muchas delegaciones que son frecuentadas por fieles del pueblo, y las deidades a las que se consagran son conocidas por gobernar al viento y a la lluvia.

En el distrito de Kumano abundan los lugares con semejantes moradas espirituales. De entre ellos destacan tres montañas famosas por el “Gongen Sama” (el avatar de Kumano), que atraen peregrinos de fuerte fe y a ascéticos. En la parte noroeste de Kumano, situado cerca de los famosos manantiales calientes, se encuentra el pueblo de Tanabe, anidado en la costa. Este es el lugar de nacimiento de un incomparable y auténtico hombre del budo, Morihei Ueshiba, el fundador del Aikido.

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