Aikido Journal Home » Articles » Una vida en el Aikido (13) Aiki News Japan

Una vida en el Aikido (13)

Available Languages:

por Gozo Shioda

Aiki News #84 (Spring 1990)

Traducido por Fernando Villanueva Soto

Poco después de haber accedido a un matrimonio arreglado, Gozo Shioda conoció a su prometida por primera vez cuando se le asignó a Taiwán. Los planes de boda, la ceremonia en la noche de Año Nuevo y un viaje por el mar de regreso a Japón en contra del surgente espectro de la Gran Guerra del Pacífico son los temas de este capítulo.

La Visita a la Casa de mi Prometida

Era un poco después de las cuatro cuando el Sr. Nakano y yo, dejando a Nojima detrás, llegamos al Sakaguchi. Sus padres estaban en casa, pero mi futura prometida estaba afuera en una lección. Sin embargo, como dice el viejo refrán, “La mejor forma de juzgar que tan bien salgan los niños es viendo a los padres”. Mi primera impresión de ellos fue buena, justo como el Sr. Nakano había dicho. Estaba especialmente impresionado con su madre, quién era una mujer muy constante y con compostura. Ella me recibió con tal cortesía que me sentí apenado. Cuando miré a la alcoba decorativa, vi una botella de Kikumasamune (una famosa marca de sake), y de ella flotaba la fragancia de nuestra patria. Desde que estalló la Segunda Guerra Mundial difícilmente podíamos obtener cualquier producto hecho de Japón, mucho menos sake. Ya que habían puesto tan raro licor en un lugar de honor de la alcoba de la familia Sakaguchi, de repente, no pude resistir mi sed. Pensé “Quiero un trago”.

El Sr. Sakaguchi me preguntó si tomaba sake. Le contesté que tomaba un poco. “Aquí hay algo solo para ti”, dijo, refiriéndose a la de Kikumasamune. “Justo ayer llegué de Japón”. ¡Vamos a descorcharlo! El abrió la botella por fin y nos ofreció tragos y algunas botanas. El buqué del fino sake floto alrededor. Nunca había probado uno tan delicioso, sake de buen cuerpo. Como el Sr. Nakano era también un muy buen bebedor, la botella estaba vacía antes de que los tres difícilmente lo notáramos. Justo después la hija del Sr. Sakaguchi regreso a casa y él nos presentó. Como ya había dicho, ella estaba en sus dulces veintiún años, y había sido educada y dominaba varias tareas que las mujeres generalmente necesitaban. Ella tenía un carácter obediente y se había graduado de la Primera Preparatoria de Chicas en Taipei. Yo tenía ya 27 años en ese tiempo, así que comencé a pensar que lo mejor que debería hacer era sentar cabeza y casarme ya que esta oportunidad se había atravesado en mi camino. Ese día platicamos de varias cosas, y después regresamos a la casa del Sr. Nakano como a las 8 p.m. En la tarde del siguiente día recibí la aceptación del Sr. Sakaguchi de mi oferta de matrimonio.

Pensando que debería decirle a mi madre en Tokio las buenas noticias inmediatamente, decidí enviarle una carta de entrega inmediata acerca de los detalles de mi próximo matrimonio. Pero la Segunda Guerra Mundial empezó y el hombre de la oficina postal me dijo, “no podemos decir con certeza cuándo las cartas de los civiles serán enviadas”. Ellos me aconsejaron que en vez de eso mandara un telegrama o hiciera una llamada por teléfono. Así que mande un telegrama a mi madre el cuál decía: “Por favor está en casa sin faltar en la noche del 20 de Diciembre para así llamarte”. En esa tarde la llame y le expliqué todos los detalles de mi propuesta de matrimonio. Ella me contestó muy contenta, “Ya tienes 27 años de edad. Después de que hayas considerado cuidadosamente el asunto por ti mismo, si tú decides que ella es la mejor esposa para ti, haz los arreglos para tu matrimonio, y reconoce las serias responsabilidades que vendrán junto con ello. No puedo ir a Taiwán por barco por causa de la guerra, pero conozco un hombre, Kanta Fujimura, quien fue amigo de tu fallecido padre y quién es ahora mayor en Taipei. Ya que el uno de mis mas viejos conocidos, trata de encontrarlo para que actúe como tu intermediario” Ella agregó, “Yo inmediatamente pondré 800 yenes en el Banco de Taiwán para tu fondo de matrimonio.”

Yo estaba muy ocupado después de eso. Primero que nada, tenía que visitar al Sr. Fujimura y pedirle que actuara como mi intermediario. En la noche del 21 de Diciembre, fui a la residencia oficial municipal del Mayor en la ciudad de Taipei, pero no fui capaz de verlo. Estaba muy perplejo, entonces vino un caballero muy alto hacia mí, le pregunté, “¡Disculpe Señor! ¿Conoce en dónde esta la residencia del Mayor Fujimura? El respondió, “¡Yo soy Fujimura!” “Soy llamado Takeshi, el segundo hijo de Seiichi Shioda de Yotsuya, Tokio”, le dije. “¡Oh, ha pasado mucho tiempo desde que te vi la última vez! ¡Que sorpresa verte aquí! Ahora ven a mi casa” El me invitó a su casa donde fui recibido con una lujosa cena y me dieron una maravillosa y hospitalaria bienvenida. Yo no he traído al tema el propósito de mi visita cuando el Sr. Fujimura me pregunto, “¿Eres aún soltero?” Así que finalmente le pedí que sea el mi intermediario bajo la recomendación de mi madre, el me bendijo cordialmente, diciendo “¡Felicidades!” “¿En dónde vas vivir ahora?” el preguntó. Cuando le hablé sobre la frontera de la villa de Hokuto, el se empezó a reír. “El día de tu boda, mejor ven al pasillo de bodas de mi casa. Así que, ¿cuando vas a hacer la ceremonia?” “Ahora que el matrimonio se ha decidido, entre mas pronto mejor, así que estoy pensando en casarme a fin de año.” ”Ay mi” De ahora en adelante seguramente estarás ocupado con los preparativos. Me imagino que no has intercambiado regalos de compromiso aún…” Después el llamó a su esposa, y le explicó brevemente sobre mi próximo matrimonio, y le ordenó el proveer los regalos compromiso rápido e informarle a los Sakaguchis de día propicio para nosotros para intercambiar regalos.

Una Boda en la Noche de Año Nuevo

El Sr. Fujimura se empeño a escoger un día de suerte de acuerdo al viejo calendario, pero se tardaba en tomar una decisión. Finalmente, el escogió el 31 de Diciembre como el mejor día. Pero casi todos los lugares para casarse cerraban desde el 28 de Diciembre. El consideró esto y sonrió “Inaridaimyozin (el Dios de la Cosecha, cuyo mensajero, se dice popularmente, es el zorro) te permitirá tener tu boda aun en la Noche de Año Nuevo”, me aseguró por su conexión como dirigente de la Asociación de Templos en Taipei. “Pero no estoy completamente seguro que O-Inari-san (nombre popular para Dios) pueda no tratar de embrujar al novio y la novia.”

Debido a las dificultades de viajar durante tiempos de guerra nadie de mi familia o parientes pudo venir de Tokio. Intenté pedirle al Teniente General Wachi que atendiera nuestra boda en beneficio de mis padres. Cuándo le pregunté al Sr. Fujimura, “¿Puedo discutir los asuntos de la boda con el General Wachi?” el acepto inmediatamente. “Esa es una buena idea. Ve a verlo mañana”. Así que visité al General al siguiente día. Le expliqué la situación a él. El me fastidió, “¡Qué! ¿tu eres el reemplazo de Nojima? Pero después el agregó “Ten la boda en el Hotel de la Vía del Tren (se decía que era el equivalente del Hotel Imperial de Tokio) en Taipei. Deberías rezar tus oraciones enfrente de la bandera del Sol Naciente. Haré los arreglos para tener una bandera estirada a lo largo del pasillo. Y estaré complacido de actual en lugar de tus padres,” el dijo que aceptaría mi proposición animadamente.

Le informé al Sr. Fujimura de mi logro. Finalmente decidimos intercambiar nuestros regalos de compromiso el 25 de Diciembre, y esperar a la boda en el Hotel Vía del Tren el 31 de diciembre. Después escuché todo lo que había detrás de las historias de las escenas de nuestra boda. La fecha se fijo rápidamente para que así la familia Sakaguchi estuviera muy ocupada con los arreglos. Escuché en particular que la madre de mi prometida pasaba cada día hasta el cuello con los preparativos de la boda.

(The full article is available for subscribers.)

Subscription Required

To read this article in its entirety please login below or if you are not a subscriber click here to subscribe.

Username:
Password:
Remember my login information.