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Una vida en el Aikido (06)

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por Gozo Shioda

Aiki News #77 (April 1988)

Traducido por Fernando Villanueva Soto

La siguiente traducción de la autobiografía en idioma japonés titulada “Aikido Jinsei” (una vida en el Aikido) por Gozo Shioda Sensei del Yoshinkan Aikido es publicada con el amable permiso del autor y publicador, Takeuchi Shoten Shinsha. Estas series empezaron en el AIKI NEWS No. 72

El sendero que he caminado

Lo que he escrito aquí es un recuento verdadero de mi vida empezando de mi infancia. Me siento avergonzado de la poca dirección y párvulo que fui especialmente antes de la Guerra. Sin embargo, pienso que plasmando una imagen verdadera de mi, permitirá al lector apreciar lo que al alcance de mi padre y Munetaka Abe Sensei, el director de la 6ª Secundaria, entendieron de mi carácter a tan temprana etapa y me animaron a entrar al mundo del Aikido.

Capítulo 1: Mi niñez

Un niño enfermizo

Nací el 9 de septiembre de 1915, en el 29° Oban-cho, Pupilo Yotsuya, Tokio (ahora Daikyo-chi 18-4, Shinjuku) como el segundo hijo de Seiichi Shioda, un pediatra. Fui traído en una familia feliz bajo la protección de sus gentiles padres. Sin embargo, era muy enfermizo de niño y pienso que sobreviví solo por que mi padre era doctor. Tuve neumonía cinco veces y caí enfermo con enfermedades como la fiebre escarlata, difteria y probablemente todo lo demás como la plaga y cólera. Aparentemente pasé mucho tiempo en cama.

Sin embargo, cuando estaba alrededor del quinto grado empecé a volverme muy saludable. Gradualmente gane vigor y terminé volviéndome muy fuerte. Podría decirse que fue porque como fui victima de todo tipo de enfermedades, ya había tenido suficiente de ellas.

Fui madrugador, me levantaba a las cuatro todas las mañanas. Me gustaban mucho los perros llegando al punto de tener veintiuno de ellos. Había como once sirvientes empleados nuestros y, concediendo mis deseos egoístas, yo y los sirvientes llevábamos a los perros a dar una vuelta alrededor de Yoyogi no hara (actualmente NHK, Parque de Yoyogi) y regresábamos a casa después de dos horas. Después de que regresaba llevaba perros a la perrera y los alimentaba, desayunaba y me iba a la primaria (la 6ª Primaria Yotsuya). Se localiza cerca del Hospital Keio cerca de Shinanomachi.

Práctica en el Dojo de Mi Padre

Mi padre siempre se interesó desde una temprana etapa en la educación de los jóvenes y remodeló una esquina de la casa en un dojo, ya que su idea era que las artes marciales eran el único medio para lograr este propósito. El llamó al dojo el “Yoshinkan”. Este fue el predecesor del Yoshinkan que tenemos hoy. Él contrató maestros de Judo y Kendo a venir al dojo. Onuma Sensei, un instructor de Judo de la estación de policía de Yotsuya y a Shiina Sensei, un instructor de Kendo de la Estación de Policía de Hisamatsu. El Sr. Shiina después se convirtió en instructor de Kendo en Taiwan. Mi padre dio la bienvenida no solo a sus estudiantes si no también a sus pacientes y niños del vecindario a practicar Judo y Kendo en su dojo. Él, por supuesto, no recibía dinero por esto. Cuando fui estudiante de primaria mi padre me dijo que practicara Kendo y así me dedique a entrenar este arte. Cuando alcancé un grado mayor en la primaria, decidí entrar a la 6ª Secundaria Prefectural (hoy la Preparatoria Shinjuku) y empecé a estudiar seriamente. Tuve dos tutores caseros conmigo quienes me ayudaron con mis estudios día y noche. Fue gracias a ellos que fui capaz de entrar a esta escuela.

El director de la preparatoria en ese tiempo era Munetaka Abe Sensei, un hombre de noble carácter y un patriota. El siempre solía decir: “Los estudios son ciertamente importantes pero un joven siempre debe soñar y tratar de ser útil a los demás”. Había una “campana nacional” la cual solía estar colgada encima del mástil de la Nave de Batalla Mikasa en los tiempos de la Guerra Ruso-Japonesa, y la cual fue presentada como un regalo para el patio de la escuela. Abe Sensei golpeaba esta campana en la mañana reuniendo a los estudiantes y repitiendo el poema “tanka” del emperador tres veces. Su poema favorito decía: “Como deseo tener el brillo de este claro cielo azul en mi propia mente”. El adoraba recitar este poema en voz alta. Todos los estudiantes de la escuela respetábamos a Abe Sensei.

Examen de Admisión para la Escuela Preparatoria Militar

De modo parentético, aunque el porcentaje de los estudiantes que entraban a la Primera Preparatoria de mi escuela, en ese tiempo era menor que las escuelas de Itchu (Primera Secundaria anterior) y Yonchu (Cuarta Secundaria anterior), el porcentaje de estudiantes que entraban a la Armada y Escuela Militar marítima era el mas alto en Japón. Habiendo entrado a la secundaria me sentí lleno de energía tanto metal como físicamente. Un día mi padre me llamó y dijo: “Gozo, vas a estudiar duro de ahora en adelante y a entrar a la Escuela Preparatoria Militar”. En aquellos días era muy difícil entrar en esta escuela. Solo cincuenta de cada mil aplicaciones eran admitidas para entrar. Si no eras muy sobresaliente era imposible ganarse la entrada. Fue una severa y dolorosa experiencia, personalmente me desagradaba estudiar y tener que prepararme para el examen de entrada. Pienso que probablemente fue durante este periodo cuándo estudié más en mi vida. Tenías que entrar a esta Escuela Preparatoria Militar cuando estabas en el primer o segundo año de la escuela secundaria.

Cuándo me volví estudiante de segundo año, sometí un aviso de un año de ausencia en mi escuela. Durante ese tiempo, dos tutores privados se sentaron conmigo a estudiar. Uno me ayudó en matemáticas y el otro en idioma japonés y otros temas. Estudiaba como doce o trece horas al día. Afortunada o desafortunadamente, fui puesto en una lista de espera después de haber tomado el examen.

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