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Una vida en el Aikido (05)

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por Gozo Shioda

Aiki News #76 (December 1987)

Traducido por Fernando Villanueva Soto

La siguiente traducción de la autobiografía en idioma japonés titulada “Aikido Jinsei” (una vida en el Aikido) por Gozo Shioda Sensei del Yoshinkan Aikido es publicada con el amable permiso del autor y publicador, Takeuchi Shoten Shinsha. Estas series empezaron en el AIKI NEWS No. 72

Capítulo 7: Práctica

Claro que es importante el conducir el entrenamiento de Aikido en un dojo en dónde puedes acumular la práctica para dominar las técnicas. Hay un dicho de Sogen Zenshi (sacerdote de la religión Rinsaishu de finales del Periodo Kamakura) el cuál dice: “El tiempo usado en comprometerse en las cuatro acciones cardinales – caminar, detenerse, sentarse y acostarse – es el mejor dojo.” Considero estas palabras como mi mote y siempre estoy tratando de mantenerlas en mente. Espero al menos que aquellos que practiquen Aikido, tratarán de hacer lo mismo y pensarán en cualquier situación como caminar, viajar en un tren o comer, como su dojo de Aikido en dónde cada pequeña cosa es parte de su práctica.

Por ejemplo, si hay un tanque de pececitos dorados, en vez de solo ver como nadan, puedes tocar ligeramente el vidrio para ver como se mueven los peces de la sorpresa en ese momento, o ver como escapan evitándose entre ellos, aun en dónde hay muchos de ellos en la pecera. O puedes poner un bastón en la parte superior de una puerta y ponerte en tal posición que cada vez que se abre la puerta se cae el palo. De esta forma puedes practicar como evadir el bastón como parte de tu entrenamiento. Caminar suavemente sin estrellarte con la gente en una multitud, es entrenamiento también.

Cuándo fui uchideshi de Ueshiba Sensei, yo debía lavar su espalda siempre que tomaba un baño. Lo que tenía en mente hacer, era aprender el don de leer su mente tan rápido como fuera posible y actuar acorde a él. Por ejemplo, cuándo Sensei iba a lavar su cabello, inmediatamente traía un recipiente con agua caliente. Esperaba hasta que lavara su cabello y tendría tiempo de verter el agua caliente para satisfacerlo. Para exagerar de alguna manera, estaba aprendiendo el arte de “ahum” o de la inspiración y expiración. También cuando lavaba su espalda observaba los movimientos de sus músculos. Esto fue ciertamente un buen entrenamiento para mí.

Después de que el maestro Ueshiba murió, practicaba con mis perros como mis maestros. Yo tengo un gusto por los animales, especialmente los perros, desde mi infancia y siempre me he quedado con uno. Amo a en particular a un perro Shikoku cuyo nombre era “Ryu”. Ryu tenía un temperamento muy afilado y nunca dejó a nadie más que a mí acercársele. Cuándo me levantaba a las cinco cada mañana lo llevaba al parque de Shakujii y lo dejaba que se perdiera mientras que no hubiera nadie alrededor. Después hacía cosas para hacerlo enojar. Cuándo el empezaba sentirse incómodo – después de todo el era un animal – venía a atacarme revelando sus colmillos. La batalla entre Ryu y yo empezaría. El venía hacia mí y yo tenía que esquivar su ataque. Después me atacaba otra vez. Al principio, cuándo repetíamos esto, tenía heridas por todas mis manos, brazos, cuerpo y piernas. Cuándo gritaba, “¡Detente!, ya que era un perro listo, el detenía su ataque con una mirada de triunfo en su cara. Yo comprometido en este tipo de batalla con Ryu cada día, gradualmente iba dejando de salir herido. Esto es peligroso y no recomiendo que me imites, pero cuando Ryu murió me sentí tan triste como si hubiera perdido un maestro.

De cualquier forma, aquellos que traten de dominar el Aikido deben siempre tener en mente que hay lugares en dónde sea para practicar y tratar de usar cada oportunidad para entrenar.

Más aún, nunca debes perder tu sentido de humildad como practicante, aun en la presencia de un principiante. Imagina que un principiante entre al dojo. Esta persona, por supuesto, no sabe nada acerca del Aikido, lo que significa que es completamente puro. Ya que es puro el puede tener algunos puntos buenos los cuales tu no, o puede hacerte dar cuenta de tus puntos malos hacia él. Por lo tanto, se requiere un sentido de humildad en dónde tu consideres, a una persona que entra a tu dojo por primera vez, como tu instructor.

En 1963, aunque he olvidado la fecha exacta, cierto sensei de Shorinji Kenpo llamado Shin Sode, visitó mi dojo en Tsukudo Hachiman, en vestimenta formal japonesa y pidiendo verme demostrar técnicas. Yo le di la bienvenida educadamente y demostrando técnicas usando a mis estudiantes. Después de eso el dijo: “Desde que escuché de usted, Shioda Sensei, he deseado mucho verlo y venir el día de hoy. Su actuación fue realmente sorprendente y excede mis expectativas. Me gustaría hacer lo que he visto en mi propia práctica. “Me sentí muy halagado. Creo que la razón por la que se tomó la molestia de vestirse formalmente es por que el tenía un gran aprecio por la etiqueta. Aunque era una persona alta, no tenía un aire presuntuoso y su actitud siempre fue modesta. Viendo sus modales, yo estaba muy impresionado y pensé que un experto es realmente diferente. Desafortunadamente, Shin Sodo ha perecido y me gustaría expresar mis sinceras condolencias por su muerte.

Capítulo 8: Gratitud de corazón

Soy el tipo de persona que hizo todo lo que quiso y todo lo que le placía cuando era joven. Por lo tanto, trato de nunca olvidar la amabilidad de aquellos que tuvieron la bondad de ayudarme y apoyarme. Mi vida hoy es completa gracias a estas personas. Ha habido innumerables personas como estas y realmente pienso que soy un hombre afortunado.

Ya que mencionaré a aquellos con los que he estado en deuda, antes, durante y después de la Segunda Guerra, me gustaría omitir el mencionar sus nombres aquí.

Sin embargo, debo expresar mi gratitud especialmente a mi padre, Seiichi Shioda y al Sr. Munetaka Abe, dirigente de la Preparatoria Sairoke Junior que recomendó que me iniciara en el camino del Aikido. Como un practicante vitalicio de Aikido, me gustaría continuar manteniendo vivas las palabras que mi padre me decía: “La justicia conduce a la victoria al final”, y “Un momento de orgullo es el más peligroso”. La siguiente persona a quien debo expresarle mi gratitud es, naturalmente, Morihei Ueshiba Sensei de Aikido. Ya que he hablado de la grandeza de Sensei aquí y allá evitaré repetirlo una vez mas, pero gracias a él es que ahora soy capaz de ganarme la vida a través del Aikido. Sus enseñanzas por ocho años que iniciaron desde mayo de 1932, cuando por primera vez entré al dojo, hasta marzo de 1942 cuando deje el dojo y el periodo que pase con el después de la guerra aun sigue muy vivo en mi memoria.

Hay personas que no menciono en la parte II y me gustaría expresar mi gratitud hacia ellos. Uno de ellos es el Sr. Ryoichi Sasagawa, presidente de Japan Motor boat Promotion Association. El Sr. Sasagawa que es una persona que piensa mucho en la propiedad y empezó alrededor de Noviembre de 1963, nos confió la instrucción de Aikido de motor boat racers así como la de los empleados de Motosu Training Center para aprender de ellos la propiedad. Seguimos enseñándoles hasta el día del hoy. También, cuando construimos el Koganei Hombu Dojo el hizo una generosa donación y mas, nos apoyo financieramente contribuyendo con una parte del capital operativo de nuestro dojo. No puedo expresar en palabras que tanto ayudó esto en la operación de un modesto dojo de artes marciales. La otra persona que me gustaría mencionar aquí es al Sr. Katsuei Mori Sensei, quién tiene noventa y cinco años de edad (1985). El trabajo en la Marina Mercante de Osaka por muchos años, y es benefactor del Sr. Laurens Van De Post (autor de “Feliz Navidad, Sr. Lawurence”, hecha en una película dirigida por Nagisa Oshima). Es también un maestro de Kendo. Este Sensei es aún vigoroso en su vejez y reconoce al Aikido como el mejor arte marcial y lo apoya pública y privadamente. Me siento apreciado por ellos y estoy estimulado a trabajar más fuerte ya que soy solo un principiante comparado con ellos.

Aquellos que se embarcan en el camino del Aikido, deben ser devotos a la práctica de toda su vida con un corazón puro y modesto sin olvidar tener un sentimiento de gratitud hacia todas las cosas. En los pensamientos de Confucio esta el siguiente dicho: “El bien no durará permanecer solo.” Puede haber solo unas cuantas personas que son perfectas pero si tratas de cultivar la virtud, aquellos que tienen las mismas metas llegarán a tu alrededor. Apreciaría mucho si pudieras considerar esto como parte de tu entrenamiento en Aikido, el arte marcial de la armonía.

Capítulo 9: Aikido es Un Arte Marcial que Debe Disfrutarse

Es natural que se requiera de un gran esfuerzo en la práctica para volverse un experto en cualquier arte marcial, no solo en Aikido. Sin embargo, es necesario un equilibrio de espíritu el cual te permita transformar las durezas del entrenamiento en algo que disfrutes. Es similar a no ser capaz de desplegar tu poder si te presionas muy fuerte. Si piensas que estas sufriendo pierdes flexibilidad corporal y empiezas a sentirte decaído. Paradójicamente. Si piensas que lo estás disfrutando tu sufrimiento desaparecerá. Entre más serio te vuelvas mas agonía sentirás pero si lo intentas con un corazón feliz, la práctica se volverá algo que disfrutes.

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