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La Virtud de la Espada

por James Williams

Aikido Journal #119 (2000)

Traducido por Miguel Elias

Entrenar en varias, aparentemente anticuadas, artes militares ha tenido un incremento en nuestra sociedad del siglo 21. ¿Por qué ir detrás de estas artes que requieren tanto esfuerzo, disciplina y casi siempre dolores? ¿Qué queremos probarnos con las luchas y el entrenamiento para combatir? ¿Qué nos llevó a estas artes, y qué esperamos obtener de este entrenamiento?

Frecuentemente me pregunto por qué practico y enseño los conocimientos clásicos del guerrero, unidos a una filosofía aparentemente fuera de lugar para muchos. La espada ha definido al guerrero por miles de años. Ha definido el poder, la ética, el deber y la autodefensa de una clase de personas quienes dieron forma a la civilización en este planeta. El conocimiento, ejercicio, desarrollo mental y el puro placer de usar una espada es único. Combate hombre a hombre con armas afiladas es la forma mas exigente de combate humano. No solamente requiere del máximo conocimiento, físico y mental, sino que, desarrolla habilidades adicionales que lo separan de los demás y eleva la intuición, reflejos, y técnicas a los niveles más altos. Para un guerrero, su espada representa su deber, su honor y su responsabilidad.

Esta es, para la mayoría, una sociedad que ya no valora a los guerreros y sus virtudes. La nuestra es una sociedad que ha olvidado los sacrificios y luchas de tantos que vinieron antes que nosotros, el fruto de los esfuerzos y sacrificios de aquellos hombres que gozamos hoy; es una sociedad que reclamara a sus militares, pero no honrara ni tendrá en cuenta a sus hombres. Es una sociedad donde las virtudes se miran con recelo, donde el carácter no es requerido a aquellos que aspiran ser nuestros lideres. Una sociedad que goza de grandes plenitudes pero al mismo tiempo niega a sus fuerzas armadas las municiones necesarias para su entrenamiento para proteger este estado de bienestar. ¿Por qué un número significativo de ciudadanos buscan esto para entrenamiento y se abrazan a virtudes aparentemente fuera de época? Quizás no todos han olvidado que solo 60 años atrás el mundo entero estuvo envuelto en una guerra para determinar si una nación libre podía existir. Algunos de nosotros conocemos a quienes participaron en esa Guerra y a través de sus esfuerzos tenemos el regalo de elegir y gozar de bienestar, lo cual parece no importar a tantas personas.

“Victoria a cualquier costo, victoria a pesar de cualquier terror, victoria sin importar cuan duro o largo sea el camino; ya que sin victoria no habrá sobrevivencia”.

Winston Churchill

“Ya que sin victoria no habrá sobrevivencia.” Estas palabras definen el rol de los hombres en la historia, su servicio a la vida. La dura realidad de la libertad en una nación –un hecho que es pasado por alto o negado por muchos- es que nuestra libertad es el resultado directo de nuestra fuerza. Fueron las luchas y los conflictos quienes nos hicieron libres y nos mantuvieron en ese camino. Nosotros hemos recibido de nuestros antepasados, a un alto costo, un legado precioso que debe abrigado y alimentado, si es que vamos a pasarlo a nuestros hijos. Debe ser protegido, luchar si es necesario, y no debemos dejar que este legado sea arrancado de nosotros por aquellos retóricos cuyos actos carecen de sentido común. Estas son las personas que buscan cosas para ellos, a expensas de todos.

“Libertad significa responsabilidad y éste el porque muchos hombres la rehuyen.”

George Bernard Shaw

Donde mires en la historia, éste será el caso. Cuando nuestra fuerza se va, ya no seremos libres. Seremos dirigidos y gobernados por aquellos quienes son más fuertes. ¿Esto significa que es necesario cultivar la agresión y la beligerancia? Absolutamente no! Significa, de todas formas, que debemos cultivar en nosotros mismos aquellas virtudes que guían a las personas libres: coraje, honor, sinceridad, responsabilidad, perseverancia, caridad, fuerza templada con compasión, discriminación templada con tolerancia.

La virtud como pre-requisito para la libertad

Es el mismo cultivo de las virtudes lo que asegura el deseo y la habilidad de ser personas libres. Una sociedad se degenera con la perdida de las virtudes y las altas consideraciones en la cual esta sostenida. Esta ha sido una lección en la historia. Siempre me sorprende que eventos y lecciones aprendidas del pasado sean tan rápido olvidados o dejados de lado. Es como si deliberadamente nosotros las purgásemos de nuestra memoria. La historia humana esta llena de tonterías basadas en este mecanismo, y aun así, continuamos con este peligro.

“Si pierdes tu pasado,” decía Meng Jiao, poeta chino del siglo 9, “el futuro fácilmente se desmorona.” Este borrado y remoción del pasado es una herramienta muy valorada en la arquitectura social, como se evidencia en la China moderna, uno de los muchos ejemplos del siglo 20. La mala información y la desinformación que hace gran parte de nuestra sociedad actual y agenda política, nos separan del pasado. Esta perversión deliberada de la verdad debería ser un anatema para aquellos que valoran las virtudes. Es un anatema debido a aquellos que la usan para cambiar el orden de la sociedad con falsedades. Como guerreros, no tenemos que ir muy atrás en nuestra historia para encontrar hechos que demuestran que el coraje y sacrificio de unos pocos, ha beneficiado a muchos.

“Nunca, en los campos del conflicto humano, tanta personas deben tanto a tan pocos.”

Dicho por Churchill en referencia a la deuda de los Británicos hacia la RAF durante la Batalla de Inglaterra.

La razón por la cual somos llamados a cultivar los conocimientos y virtudes clásicas de los guerreros proviene de un deber hacia toda la sociedad. Nos preparamos para esos tiempos cuando podríamos ser llamados para proteger y defender. Cualquier otra razón sería por ego y finalmente, autodestructiva. Ser duro y un buen luchador no significa por si solo ser noble. Para mí, entrenar en kenjutsu y artes marciales relativas, me prepara para ser un buen ciudadano. Me permiten asistir cuando sea necesario, para defender y proteger. Me enseñan autocontrol, por el cual puedo controlar mi comportamiento. Aprendí a ser perseverante y a tener coraje ante las dificultades, para no ser tan fácilmente disuadido o sobrepasado. Todo esto para sumar al coraje de vivir la vida no tan solo para uno mismo, sino para los demás. Para mí, enseñar es dar a otros, lo que otros me han dado antes. Como tener hijos, es completar el círculo. Que beneficioso seria para una sociedad si todos aspirásemos una naturaleza noble para influir en ella con atención, compromiso y acciones positivas! Buscar y proteger a aquellos en necesidad! Mantenernos juntos cuando tenemos que enfrentar a aquellos de naturaleza maligna quienes hacen presa de los débiles e indefensos!

Los aspectos nobles de la conciencia humana, nuestras virtudes, desaparecen rápidamente a medida que vamos encontrando substitutos para vivir una vida conectada a la realidad de nuestra existencia. Cuanto menos sembremos, cacemos o colectemos nuestra comida, cuanto menos estemos envueltos directamente en nuestra propia protección, la de nuestra familia y nación, mayor es nuestro riesgo de perder nuestras virtudes. Lo menos que sepamos y valoremos nuestro pasado, lo menos que honremos a aquellos que con su coraje y sacrificio, nos traspasaron nuestra estado real de libertad y plenitud, menores serán nuestras posibilidades de pasar este mismo estado a aquellos que vendrán después de nosotros. ¿Estamos tan absorbidos, que nuestras decisiones son hechas basadas en nuestras necesidades y comodidad? ¿Somos nosotros iguales a las otras personas que han sido compradas tan fácilmente, que venderemos nuestra libertad y la de nuestros hijos por comodidad?

Guerreros como protectores de la sociedad

Los guerreros defienden y protegen debido a que se hacen sensibles del valor de los demás. El sabe que ellos son esenciales a la sociedad y, en su servicio desinteresado, los reconoce y valora. Esta responsabilidad se traslada hacia los niños también. Cuando te encuentres en un baño público, mantén un ojo sobre cualquier niño que allí pueda estar. Inclusive espera uno o dos momentos extras para estar seguro que ellos están a salvo antes de salir del lugar. Desafortunadamente, es un hecho conocido que los baños públicos son frecuentados por pedófilos y secuestradores potenciales. Siendo yo un padre, me siento responsable por todos los niños y espero, que otros hombres harán lo mismo que yo, cuidando de los míos cuando yo no este presente. No puedo contar la cantidad de veces que he visto a madres nerviosas fuera de los baños públicos esperando por sus hijos. Gánense un punto, inclusive mencionándole a la madre, que ustedes tendrán un ojo sobre su hijo en un área en la cual ella no podrá hacerlo.

Existen muchos lugares que diariamente pueden ser usados. Por ejemplo, toma un tiempo extra en un estacionamiento oscuro o vacío en la noche o madrugada para asegurarte que esa mujer llegue y suba a su auto sana y salva antes que tú te marches. Nuestra participación diaria en estos actos forman parte de nuestro entrenamiento, tanto como el tiempo que estamos en el dojo (lugar de práctica), y por ende, debe ser la razón del tiempo invertido en nuestro entrenamiento.

El papel y la habilidad de proteger y defender no da al guerrero-protector el derecho de mal utilizar su fuerza y conocimientos. No eres superior a nadie y no tienes el derecho de sacar ventaja de otros debido a la fuerza y la habilidad. Si haces una brecha en esta verdad y sagrada responsabilidad, entonces no eres un guerrero. Por cientos de años, este poder ha sido mal utilizado en demasía, en sociedades para dominar y controlar a otros. Este es el lado oscuro del poder y no tiene cabida en la vida de un guerrero que busca vivir una vida virtuosa.

Cuando encares con una mujer o un niño una situación en la que ellos son vulnerables, existen dos tipos de hombres; aquellos quienes ofrecerán socorro y ayuda, y aquellos que rezaran al lado de ellos. Y en nuestra sociedad moderna, existe un tercer tipo, que los ignorara totalmente.

Recuerdo la primera vez que con unos amigos leímos de un incidente ocurrido en la ciudad de New York, donde una mujer fue atacada y eventualmente asesinada durante un prolongado lapso de tiempo. Esto ocurrió a principio de los años 60, y creo que la duración del ataque fue entre 15 a 20 minutos. Los vecinos del área del hecho podían escuchar las llamadas de ayuda de esta mujer, pero aun así, nadie tuvo el coraje de salir en su ayuda. Mis amigos y yo no podíamos creer que algo así pueda pasar en América. ¿Como es que nadie, especialmente algún hombre, haya escuchado a una mujer que estaban asesinando y no salir en su defensa? Muchas leyes actuales colocan a una persona quien viene a dar ayuda en una situación de peligro legal. ¿Es esta una señal de salud social y sicológica de nuestra sociedad?

En 1977 estaba enseñando y compitiendo en boxeo, y enseñaba a mujeres y adultos mayores técnicas de defensa en el Instituto de Mejor Salud en Santa Rosa, California. Un incidente tuvo lugar en Rancho Cordova, California, que produjo un gran impacto en mi, tanto como hombre y como artista marcial. Este incidente fue de un asalto a un hogar, violación y asesinato. Marido y mujer se encontraban en la casa cuando escucharon un ruido en la habitación principal. El hombre fue a investigar y fue confrontado por el intruso con un cuchillo, quien había entrado por la ventana del dormitorio. Siendo amenazado con el cuchillo, el hombre cedió ante el intruso, y luego conducido hasta la habitación donde se encontraba su esposa y lo ató a una silla. El criminal violó a su esposa frente al marido, quien no podía hacer nada salvo mirar. Al terminar de violar a la mujer, el criminal trajo un martillo del garaje y procedió a golpear al hombre hasta la muerte, frente a su esposa. Luego de haber asesinado brutalmente al marido, se volvió con el martillo hacia la mujer, golpeándola de la misma forma, dejándola luego por muerta. La esposa, que no había fallecido, se agencio para llegar arrastrada hasta la casa de un vecino, que escucho los gemidos y acudieron en su ayuda. Ella quedo con cicatrices físicas y emocionales para el resto de su vida.

Siempre me pregunto que pasara por la mente de un hombre cuando sucumbe ante el miedo y la falta de entrenamiento para tomar su responsabilidad ante estas circunstancias. Todos tenemos miedo. Es por eso la necesidad de estar preparado, entrenado y entender el papel que nos toca ejecutar en la danza de la vida. ¿Cuanto mas honorable, mas noble, de poder retener al asaltante, inclusive existiendo muy poca posibilidad de victoria, pero haciéndolo de esta manera, dar a tu esposa la posibilidad de escapar?. Preparación para estas ocasiones podrían haber facilitado otro desenlace no tan trágico para ambos.

En 1984, un buen amigo, Toby Threadgill, quien ahora enseña artes de los samurai en Texas, se enfrento a una situación aun más difícil. El fue despertado por dos hombres quienes habían seguido a su esposa de su trabajo de enfermera, tarde a la noche, con la intención de violarla. Uno apunto un arma hacia el y el otro fue a buscar a la mujer. Dándose cuenta de las intenciones de los asaltantes, mi amigo se agencio para desarmar al primer hombre, empujándolo a través de una puerta de vidrio. Luego confrontó al segundo hombre que tenia un cuchillo, al cual logro desarmar y dejar fuera de combate, a pesar de también haber recibido heridas graves. Aun siendo una persona pacifica y simpática, Toby se había estado preparando mental y físicamente para que cuando tenga que enfrentar una situación peligrosa, contara con ambas herramientas y el coraje para usarlas. Que mejor final que el acontecido en esta ocasión.

La sociedad se vuelve vulnerable ante todo tipo de amenazas cuando los hombres ya no sienten la necesidad de prepararse a sí mismos adquiriendo conocimientos para proteger y defender a la sociedad, especialmente a sus mujeres y niños. Cuando los hombres ya no asumen su responsabilidad de ser hombres y cuando el sentido del deber es reemplazado por el de autoconsentimiento y autoindulgencia, la sociedad pierde su mayor fuerza – el cuidado mutuo y el compromiso de sus ciudadanos entre unos y otros.

Cortesía: una muestra de respeto

La cortesía es un elemento esencial de un guerrero. Debería ser un acto definido de práctica diaria.

“Ser un samurai es ser cortes en todos los tiempos”

Hojo Nagauji

Chivalry enmarca un ideal de carácter heroico. Combina una fuerza invencible con valor, justicia, modestia, lealtad a los superiores, cortesía a sus iguales, compasión a los débiles, y devoción a Dios; es un ideal el cual, inclusive si no es alcanzado en la vida real, ha sido muy conocido como el mejor modelo a imitar.

Estos actos de cortesía son primeros y principalmente hacia uno mismo. El respeto y cuidado que te tengas a ti mismo, podrás extenderlo a los demás. Este valor altruista y varias virtudes son sacrificadas por el derecho al individuo a cualquier tipo de indulgencia. Y, en ese mismo proceso, el individuo es presionado a conformar las costumbres del pensamiento político del gobierno actual.

Demostrar cortesía es un indicativo de la fuerza interior y seguridad como hombre. Cortesía es el lubricante de la cultura, y debería ser la insignia del guerrero. Ninguna situación se vuelve peor por el ejercicio de la cortesía y en muchas ocasiones, la mejora. Yo disfruto demostrando cortesía a las mujeres en todos las ocasiones posibles. Cuando sostengo una puerta para que pase una dama o la ayudo con algún objeto pesado que este llevando, no es porque piense que ella no pueda hacerlo por si misma, sino que lo hago porque reconozco su valor intrínseco hacia la sociedad y hacia mi mismo. Los hombres son respetados y demuestran cortesía cuando se ganan ese derecho. El proceso de ganarse el respeto es una parte importante de su valor. Esta palabra pierde su sentido y valor en una atmósfera donde muchos piensan que el respeto debería darse solo porque la persona existe, sin importar su accionar o valor hacia la sociedad.

Una actitud de autoconsentimiento ha crecido a la par que nuestras vidas se han vuelto más fáciles. Arriesgarse por otros o por un principio es cada vez menos y menos común. Nos hemos vuelto menos comprometidos hacia los otros y hemos creado un mundo en el cual aparentemente no nos necesitamos los unos a los otros para sobrevivir. Virtudes como el coraje, honor, e integridad, inclusive parecen cargar un estigma en algunos círculos. Las mismas bases del carácter están siendo atacadas por aquellos que no entienden que sin estas virtudes no vale la pena la nobleza humana. No es el rol de todos ser guerreros, pero aun así, aquellos que respondemos al llamado debemos entrenar y estudiar para ser lo mejor que podemos ser. Hay muchos guías y héroes que podemos mirar como guerreros, y no todos son hombres. Uno de los míos, La Madre Teresa, quien ha fallecido recientemente. Encontré mucha inspiración en su vida. Ella es alguien que encontró el sentido de su vida y la vivió realmente, desde mi punto de vista, inclusive gloriosamente, brindándosela a aquellos mas desgraciados, inclusive hasta para ser considerados por otros. El coraje, amor, y el sentimiento de servicio que ella demostró debería servir para inspirar a muchos. Si yo puedo vivir mi vida dando aunque sea una fracción de lo que ella dio a otros, no será en vano.

Enseñar por ende, adquiere significado donde podamos pasar a otros el conocimiento y la sabiduría adquirida de aquellos quienes nos precedieron. No se trata de agrandarse uno mismo o de superioridad. No se trata de títulos y rangos, u organizaciones y ganancias. La mayoría de las veces, siento que yo aprendo más de mis alumnos que ellos de mí. El maestro se vuelve estudiante y el estudiante, maestro. Ninguno de los dos puede existir sin el otro.

Como humanos, todos somos diferentes. Tenemos diferentes experiencias, fuerzas o habilidades que no significa que un individuo no tiene la habilidad para beneficiarse a si mismo y a la sociedad. Yo rehuyo de la uniformidad, que es una parte importante de la teoría social moderna. Esto aborrece y detracta lo que nos hace ser humanos. Yo soy grande, fuerte, más de 180 cms de altura y peso mas de 100 kgs, que pasó su mayoría de vida adulta envuelto en actividades combativas y artes marciales, estudiando y entrenando. Mi esposa es unos 30 cms mas baja y pesa unos 50 kgs menos. Fuimos formados físicamente para diferentes tareas en la vida. Yo respeto y apoyo su fuerza y feminidad. Y más aun, he estado a su lado, dentro de los límites que un hombre puede tener, cuando ella tuvo a nuestros hijos con solo su coraje y mi escasa asistencia y coraje para sostenerla.

“Cuando la elección es entre cobardía y violencia, personalmente recomendaría fuertemente la violencia.”

Mohandus Ghandi

Ya no preparamos a nuestros hijos, especialmente a los hombres jóvenes, a lidiar con el dolor, la derrota y la disconformidad con un corazón bravo y un espíritu estoico. Aparentemente creemos que removiendo las consecuencias de sus actos, los estamos beneficiando. Ellos no construyen un carácter real basado en sufrimiento y esfuerzos.

Cuando no hay dolor, derrota, desafíos, luchas, adversidad y desacuerdos, perdemos la mayor parte de ser seres humanos. Cuando estructuramos una forma de vida y sociedad desprovista de los desafíos de todo ser humano, no habrá coraje, perseverancia, honor, compasión, cuidado y compromiso. Perderemos las mejores partes de quienes somos debido a que nuestro miedo nos las robara. Yo no nos necesitaremos unos a otros y esto será una gran tragedia.

Ser un guerrero significa asumir el compromiso de realizar hasta el último sacrificio y también el último acto. Un caballero guerrero debe asumir las responsabilidades de sus actos y usar su poder por el bien de la sociedad y de los seres humanos. Un viejo dicho samurai dice “Matar cuando es correcto matar, y morir cuando es correcto morir”. En una forma similar, el código de los guerreros Sumerios establecía que el rey debía actuar como pastor para su gente. El papel del guerrero tenía una influencia de estabilidad en una sociedad civilizada y como protector de los débiles desde las más antiguas civilizaciones.

Esparta vs. Grecia

Muchos, mujeres más que hombres, sienten que ser un guerrero significa ser un opresor. La historia, no necesariamente sostiene esta idea. En Esparta, la cultura guerrera más fuerte que los griegos produjeron, las mujeres tenían más libertades que en toda Grecia. Las mujeres recibían la misma educación que los hombres, y compartían su vida con sus hombres mas cerca de lo que hacían en Atenas.

En temas sexuales, los Espartanos, fieles a su naturaleza, parecían tener los niveles más altos de monogamia de toda Grecia. Ellos tenían a su mujer con alta estima, y las mujeres Espartanas tenían mayores igualdades que sus hermanas Griegas, quienes eran tratadas de acuerdo a un estándar mas oriental.

Los Espartanos también eran reconocidos por sus virtudes y por ser los más piadosos de todos los griegos. Existe una historia comentada por Plutarco acerca de los Espartanos en uno de los Juegos Olímpicos. En medio de la multitud, un anciano estaba buscando en vano un lugar donde sentarse a mirar los juegos. Sus tropiezos en el intento de encontrar un lugar fueron notados por muchos griegos de otros estados, quienes lo despreciaban por su edad y su dificultad para encontrar un asiento. Cuando de todas formas, llego a la sección donde estaban los Espartanos sentados, todos ellos se levantaron y le ofrecieron tomar asiento. En cierta forma avergonzados, pero sin dejar de admirarlos, todos los presentes aplaudieron dicho comportamiento. “Ah,” menciono el anciano y continuo, “Puedo ver lo que pasa. Todos los Griegos saben lo que es correcto, pero solo los Espartanos lo hacen”.

Las mujeres también eran muy consideradas en otras sociedades guerreras. Las mujeres vikingas poseían sus propios bienes y podían divorciarse de sus maridos si eran maltratadas. Los Celtas de Bretaña a menudo tenían a mujeres como lideres y algunas tribus eran matriarcados. Es falso pensar que debido a que los hombres son guerreros, ellos miraran a sus mujeres para abajo.

“El experimentó que los últimos valores éticos, en los cuales toda la existencia humana esta basada, debe, como ultima instancia, ser defendida inclusive por la fuerza y con sacrificio de vidas humanas…”

Max Born en las Realizaciones de Albert Einstein antes de la Segunda Guerra Mundial.

“Ve y dile a los Espartanos, extranjero que vienes de paso, que aquí, de acuerdo a sus leyes, nosotros reposamos.”

Epitafio escrito por el poeta Simonides en un monumento antiguo de celebración del Coraje y Sacrificio de los Espartanos en Thermopylae

Las Virtudes deben ser enseñadas y practicadas; deben ser cuidadas y pasadas de generación en generación. La libertad debe ser enseñada y practicada de la misma forma. Si no, fácilmente se pierden. Las Virtudes y la libertad van de la mano. No alentar a una, es desalentar a la otra. Una sociedad que pierde las virtudes de los guerreros será empobrecida y pronto su libertad será perdida. Los hombres tienen una directiva genética- un servicio de vida- de proteger y defender. En este servicio, él es históricamente más descartable que las mujeres y los niños. Todos los hombres son responsables de defender a todas las mujeres y niños. Cuando el hombre ya no asume este papel, cuando él ya no tiene el coraje o la responsabilidad moral, la sociedad cesa de valorizar el honor y las virtudes. Ninguna ley o gobierno puede remplazar este cuidado y responsabilidad personal. En la ausencia de los guerreros protectores, el único camino que queda para proteger a la sociedad es retirar la libertad de ella. Y en esa sociedad, los hijos e hijas de leones, se vuelven ovejas.