Aikido Journal Home » Articles » Una vida en el Aikido (12) Aiki News Japan

Una vida en el Aikido (12)

Available Languages:

por Gozo Shioda

Aiki News #83 (January 1990)

Traducido por Fernando Villanueva Soto

La siguiente traducción de la biografía en idioma japonés titulada “Aikido Jinsei” (una vida en el Aikido) por Gozo Shioda Sensei del Yoshinkan Aikido es publicada con el amable permiso del autor y publicador, Takeuchi Shoten Shinsha. Estas series empezaron en el AIKI NEWS No. 72.

“Cuándo estés en problemas usa mi nombre”

Gozo Shioda

La suerte nunca dura por siempre. Era a finales de Septiembre de 1941. Sobre el techo de la villa en la cuál yo vivía y cuidaba a los vietnamitas, las banderas del Sol Naciente siempre ondeaban con el viento. Era nuestra responsabilidad el izar la bandera nacional cada mañana. Un día, el Sol Naciente estaba abajo sin nuestro conocimiento, y en su lugar estaba la bandera tricolor francesa volando en el sereno cielo de Formosa. Nosotros ni siquiera lo notamos, pero la Policía Militar descubrió la sustitución y nos examinó. “¿Quién esta a cargo aquí?” el demandó, y después nos llevo a los Cuarteles de la Policía Militar en Taipei. Estábamos extremadamente confundidos por que el hombre a cargo no nos liberaría debido a la vigilancia. Así que fui forzado a preguntar, “Puedo usar el teléfono por favor?” Estaba permitido a hacerlo, e inmediatamente llamé al Teniente General Wachi, Jefe del Staff General en los cuarteles generales de las tropas Japonesas en Taiwán. Afortunadamente, el estaba en su oficina, y rápidamente le expliqué como habíamos sido detenidos. “Ya veo, contactaré a la Policía Militar local”, dijo, y colgó. Uno cuántos minutos después el Policía Militar que nos estaba deteniendo, se aproximó a nosotros de forma muy deliberada, como si el hubiera cambiado en otro hombre. “Siento mucho haberlo detenido en custodia estando ustedes tan ocupados,” nos dijo. “Por favor perdónenos. Ahora, por favor váyase” Nos vio ir a la puerta. En el camino de regreso a Hokuto, estábamos muy confundidos por lo que había pasado. Nos detuvimos en los cuarteles generales y vistamos al General Wachi para expresar nuestra sentida gratitud. El sonrió y dijo, “Cuando sea que estén en problemas, usen mi nombre, y su difícil situación se hará mas fácil”. Regresamos a casa muy envalentonados.

Entre todos estos problemas, Ogawa recibió el aviso de regreso en Noviembre de ese año. Una noche antes de su regreso a Japón se hizo una gran fiesta de despedida en el restaurante Sarashina. Todos los miembros de la familia Nagasaki y Koyanagi-nesan, mi amiga geisha, se nos unieron. Ogawa y yo éramos reacios amigos, y festejábamos toda la noche. Koyanagi-nesan tocaba sus tonadas favoritas para nosotros en el shamisen (banjo japonés de tres cuerdas), deseándole a él un feliz futuro. Pronto Ogawa se fue con el espíritu elevado. Esta fue la última vez que lo vi. Nosotros, quienes no somos Dios, no pudimos ver su destino. Sin embargo, le dije, “Asegúrate de llegar vivo a casa”. El contestó, “Nunca moriré, aun si soy asesinado”. Se sacudió y sonrió. Partimos renuentemente, y regresó a nuestra tierra. Estaba muy desalentado por esta partida.

Como un pájaro que de repente pierde sus alas, perdí el gusto por la vida. Pasé cuatro o cinco días en un estupor de mente ausente. Era muy difícil recuperar mi compostura en aquellos días huecos. Gradualmente, me absorbí en la educación de los estudiantes Vietnamitas, pero pronto la Asociación del Sur redujo la escala de sus operaciones.

Con la ayuda de la armada, los trece vietnamitas fueron capaces de obtener posiciones en la Compañía Taiwanesa Manufacturera de Azúcar, y ellos desaparecieron uno por uno hasta que, antes de que me diera cuenta, nadie quedaba.

Después que sentí que mi misión se había acabado, fui asignado a enseñar educación física en una secundaria taiwanesa. El nuevo lugar al que me ordenaron era una pequeña villa sin nombre, localizada a la mitad del camino entre Hokuto y Taipei. La clase de la que estaba a cargo empezaba a la 1:00 p.m.; así que tenía mucho tiempo después de que tenía que ir a la escuela cada día. Desafortunadamente, la villa en donde me estaba quedando iba a ser cerrada al final de enero, lo cuál me dejaba un poco confundido. Pero pensé que tendría alguna idea de que hacer cuando fuera tiempo de mudarme. Así que realmente no me preocupé por eso. Noviembre terminó y vino Diciembre, y estaba sorprendido cuándo, al contrario de mis expectativas, algunas personas fueron de hecho, a cerrar la villa. Se clavaron tablas en la entrada. Las ventanas y puertas también fueron clavadas, y se llevaron todos los tatami uno por uno arrastrándolos lejos. Les pedí que dejaran un tatami para que me acostara, una red de mosquitos, y un juego para dormir, y pedí permiso para quedarme un poco más hasta que encontrara otro lugar para vivir. Así que tuve que quitar los clavos de una ventana para entrar y salir. Esta vida fue bastante de mi agrado.

Transferido a Formosa

Con el tiempo, la Asociación del Sur no tuvo más un significado sustancial., y no tenía más deberes que hacer, así que planeé regresar a Nanking. Después que Ogawa se fue, visité al General Wachi en los cuarteles de Taipei, y le expliqué que la misión de Asociación del Sur había terminado y no tenía más trabajo que hacer. Le propuse que debería regresar a Nanking. Pero el General dijo. “No, el trabajo de estudiar el sur apenas ha comenzado. No ha terminado aún. Ahora debes ir a trabajar para la Compañía de Colonización de Taiwán, la cuál es una compañía de política nacional. Hablaré con el Sr. Kato, el presidente, así que espera hasta que la compañía te llame”. Pero inherentemente me disgustó la idea de trabajar en una compañía, y por eso decliné su oferta decisivamente. Se enojó conmigo. “He asumido completa responsabilidad de ti. Esto es una orden.” Así, fui forzado a servir en la Compañía de Colonización de Taiwán. Unos días después, recibí apercibes del dirigente del departamento de personal. Yo renuentemente fui a la compañía y me encontré con el jefe de la sección de personal, y me hizo la pregunta obligada “¿Por qué deseas ser empleado en esta compañía?” Le respondí, “No vine aquí por mi propia voluntad; fui obligado a venir por las ordenes del General Wachi. De hecho, no tengo ni el más mínimo deseo de trabajar para su compañía” El jefe me preguntó otra vez suspicazmente. “¿De veras no deseas servir en nuestra compañía?” “No, no tengo la intención de hacerlo” Acerté claramente, y esperé si mirada. “Ya veo, ¡solo espere un momento!” Se apuro a salir, y en quince o dieciséis minutos regresó diciendo, “Nuestro presidente desea verlo” Cuándo vi al Sr. Kyohei Kato, el presidente, el me dijo, “He oído de ti por el General Wachi. Un aviso de empleo se deliberará para ti en unos días, así que debes esperar por el.” Estaba abatido, y fui a casa con pasos pesados. Para ser franco, secretamente esperé evitar, bajo alguna pretensión u otra, cualquier tipo de trabajo formal, el cuál era repugnante para mí. Después de cuatro o cinco días, No había recibido el aviso de empleo, así que fui con el General, complacido de mi retraso, y le dije, “He esperado por la carta de empleo, y no ha sido deliberada, así que regresaré a Nanking”. “No, la recibirás dentro de poco. Espera por ella”. El me la puso fácil. Me pase otros descontentos días, pero en la mañana del 8 de Noviembre, recibí una llamada del General Wachi de que apareciera en el cuartel general alrededor de las 10 a.m. Cuando llegué a la hora citada, el dijo, “Vamos a la Compañía de Colonización Taiwanesa”, y prácticamente me llevó de la mano. El entro directo a la oficina del presidente. “¡Sr. Kato! ¿Qué en todo el mundo ha estado haciendo con del Sr. Shioda?” el demandó. El presidente estaba sobrepasado por la posición del General, y se postró tan plano como una araña en una profunda reverencia, y se disculpó humildemente. “Discúlpeme. Arreglaré inmediatamente su empleo.” El llamó al jefe de personal, y fulminantemente, demandando que el trajera mi anuncio de empleo de una vez. El anuncio decía, “Esta compañía lo señala a usted al receptor postal de la Sección Sur, empezando el 10 de Noviembre de 1941”.

(The full article is available for subscribers.)

Subscription Required

To read this article in its entirety please login below or if you are not a subscriber click here to subscribe.

Username:
Password:
Remember my login information.