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Cómo invitar a un Sensei Japonés a Su País

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por Stanley Pranin

Aiki News #63 (September 1984)

Traducido por Daniel Neves

Nuestras actividades en conexión con AIKI NEWS incluyen mucho del contacto tanto con Aikidokas japoneses como extranjeros. Con frecuencia nos encontramos en situaciones que envuelven comunicaciones transculturales y hemos sido testigos de primera mano de las muchas dificultades y problemas inherentes en tal interacción. Hemos visto muchos individuos bien intencionados llegar a Japón y muchos japoneses ir al exterior y comportarse de maneras que parecen perfectamente natural y apropiados dentro de su contexto cultural sólo para descubrir que sus intenciones son por completo malinterpretadas. Afortunadamente, muchos de los obstáculos que hacen tropezar en estos encuentros son sobrepasados a través del milagro de la práctica real del Aikido con sus muchas dimensiones para resolver conflictos. Una de tales áreas de contacto intercultural que viene a la mente involucra el viaje de los maestros japoneses a países extranjeros por propósitos instructivos. El potencial para promover Aikido en países fuera de Japón y para mejorar los lazos de amistad entre practicantes que esos viajes ofrecen, es enorme. La posibilidad de malos entendidos que surgen también es alta dentro de la estructura y pienso que algunos comentarios pertinentes serían oportunos.

Permítanme primero ofrecer mis ideas en algunos SÍ y NO para los grupos que inviten a sensei japoneses en el exterior en tours de enseñanza, y luego aventuraré algunas observaciones que los maestros japoneses que viajen al exterior pueden encontrar de ayuda.

Lo primero y principal para tener en cuenta cuando se invita a un sensei de Japón a su país es que tal responsabilidad es una propuesta cara. Aún si el viaje fuese un éxito financiero y muchos estudiantes asistan a los seminarios, los desembolsos iniciales requeridos no son insignificantes. En consecuencia, los dojos que entren en tales ideas deberían tener medios financieros suficientes de antemano antes de invitar al maestro de su elección y evitar el uso de cifras proyectadas o estimadas.

Hay algunos gastos incluidos por categoría: tarifa de avión, gastos de comida y alojamiento, costos de alquiler del lugar, y un obsequio monetario para el instructor y, posiblemente, un acompañante. El importe requerido para llevar a cabo un viaje así será la suma total de todos estos y algún otro gasto adicional.

Demos una mirada más cercana a estos ítems. Primero, los tickets de avión. Tengan en mente que muchos maestros prefieren o incluso insisten en viajar con un “tomo” o acompañante que usualmente toma los ukemi, tal vez sirva como intérprete y, por lo general, se preocupa por las necesidades de su sensei. Como resultado, a menudo es necesario comprar dos tickets al hacer los arreglos del viaje. Algunas veces un sensei se sentirá a gusto viajando solo de y/o a Japón, pero por mi experiencia, es la excepción a la regla.

Continuando, los gastos de comida y alojamiento. Dependiendo del número de lugares visitados puede ser necesario alojar al sensei en un hotel por parte o todo el viaje. Creo que la principal orientación para seleccionar un hotel debería ser elegir uno que se sepa que es cómodo y que ofrece buen servicio. Los hoteles de primera clase están bien, pero tenga en mente que cuanto más caro el hotel, menos será el dinero que tendrá para presentar como obsequio al fin del viaje. Una aproximación similar par la comida es prudente. No trate de incurrir en grandes gastos de restaurantes o, como alternativa, retire el dinero de un fondo separado para no acumular cuentas altas que luego se deducirán de la remuneración del maestro. Cuando invite al maestro a una comida con un grupo de estudiantes o amigos, asegúrese de que todos entiendan que es “por cuenta de cada uno” todo el tiempo por las mismas razones antes mencionadas. Una opinión final sobre este tema. Puede ser viable hacer que el sensei se quede en la casa de un alumno o un maestro local y coma ahí la mayor cantidad de veces. Si el sensei está de acuerdo con esta clase de arreglo puede implicar grandes ahorros y tal vez mayor trato personal sin mencionar un regalo mayor.

Ahora llegamos a los gastos de publicidad y alquiler del lugar. Naturalmente, querrá publicitar las apariciones de su sensei tanto como sea posible para garantizarle la mayor exposición y también para que la visita sea un éxito financiero para los dojos locales. De esta manera todos quedan felices y querrán invitar al maestro nuevamente en el futuro. Recuerde también que los dueños de los dojos deberían recibir algún tipo de compensación por ofrecer sus lugares como locación y por sus esfuerzos por hacer que el evento sea un éxito. Es mejor hacer los arreglos tan claros como sea posible y un contrato escrito puede servir. En cualquier caso, si alquila una locación externa, tendrá que seguir este mismo procedimiento.

Finalmente, llegamos al delicado tema del obsequio monetario acostumbrado que se entrega al sensei por sus esfuerzos. Aquí, otra vez, una buena regla es llegar a un acuerdo de antemano sobre cuales serán los términos y condiciones financieros de la visita. Para complicar las cosas, muchos senseis no se sienten cómodos para hablar abiertamente tales temas. Esta dificultad puede algunas veces ser resuelta mediante la comunicación a través de un alumno de confianza del maestro quien, preferentemente, tenga experiencia en tratar tanto con japoneses como con extranjeros. Esto, sin embargo, conlleva involucrar a un tercero y la posibilidad de introducir errores o pérdidas de tiempo en la comunicación. En cualquier evento, este es un asunto que debe ser sacado a colación. Por lo que yo sé, no hay una regla rápida o escala basada en la graduación o status cuando se determine el pago, pero sé de un caso donde una base diaria por días de instrucción de 200 dólares más un cierto porcentaje de las ganancias se usa para llegar a esta cantidad. Hay muchas circunstancias o arreglos especiales que podrían afectar esta cantidad, pero lo importante es mantener en mente que si hay dificultades para juntar los fondos necesarios para un viaje de tal magnitud, es probablemente prematuro invitar al sensei.

Hay algunas consideraciones que merecen atención. Por ejemplo, cuando se planea el horario real de las clases estar seguros de incluir días en medio para el descanso apropiado (sin incluir los días en tránsito). Probablemente 2 ó 3 días consecutivos de enseñanza deberían ser considerados como máximo. De manera similar, limitar las horas a enseñar por día en una cantidad razonable. Tal vez cerca de tres horas por día sería un límite seguro. Siempre tener en cuenta que viajar lejos del propio país a un ambiente no familiar puede ser una experiencia exhaustiva.

También, en algunos casos puede ser necesario proveer un intérprete. No asuma automáticamente que cualquier persona japonesa puede realizar la tarea. He visto japoneses sin habilidades lingüísticas especiales que no están familiarizados con el sensei, probar que eran completamente inadecuados para una tarea especializada como ésta. Puede ser mejor utilizar a un estudiante del sensei que esté familiarizado con sus métodos y vocabulario de enseñanza, sin importar su lengua nativa, cuando sea posible.

Otra área que a menudo se pasa por alto y puede poner una luz negativa en el viaje tiene que ver con el tema de la “territorialidad”. Como resultado del continuo crecimiento del Aikido en años recientes y el frecuente viaje de estudiantes extranjeros a Japón, el número de maestros japoneses que viajan al exterior ha aumentado proporcionadamente. Puede hallarse usted mismo en una situación donde ya se encuentre un maestro japonés residiendo en o cerca de su área quien, comprensiblemente, lo considere como su “territorio”. Por lo tanto debería considerarse una cuestión de cortesía informarle con tiempo de la visita de su sensei aún si normalmente usted no tiene trato con esa persona. Su respuesta puede no ser favorable pero al menos el elemento sorpresa concerniente al viaje será removido. Otro efecto positivo es que las preocupaciones de nuestro maestro por invadir el territorio de otro sean apaciguadas. En el mejor de los casos, puede haber logrado abrir una línea de comunicación para una futura interacción mutua beneficiosa con el maestro japonés residente.

Otro aviso de atención. No es justo ni considerado correcto esperar o pedir a un sensei que realice gastos de su propio bolsillo aún si le será reintegrado luego. Usted debería estar preparado para manejar de antemano todos los gastos y minimizar el número de asuntos que él deba atender antes de su partida.

Ahora consideremos el tema desde el punto de vista opuesto. ¿Qué puede el maestro razonablemente esperar de su anfitrión? Creo que el maestro experimentado será capaz de decir desde la naturaleza de la invitación, si su estudiante tendrá o no los medios financieros para sostener la responsabilidad del viaje. Si no es el caso, le haría un favor a su alumno alentándolo a esperar hasta que se haya establecido una base financiera suficiente. También es de ayuda mantener abierta una línea activa de comunicación y tener las preguntas o dudas concernientes al viaje respondidas tan pronto como se pueda.

Naturalmente será necesario obtener un pasaporte y visa para viajar a la mayoría de los países extranjeros. Basado en la experiencia pasada es mucho menos complicado simplemente pedir una visa de “turista” y declarar que se está “visitando a un amigo” cuando se trate con las autoridades de la embajada e inmigración.

En cuestiones de etiqueta, es probablemente mejor adoptar una actitud tolerante cuando se es un invitado en un país extranjero. Aún dentro del contexto de la práctica del dojo, pocos extranjeros no tendrán más que un entendimiento superficial del comportamiento adecuado y pueden actuar de maneras que podrían estar fuera de lugar o hasta ser rudas en Japón sin intención de lastimar de su parte. Así como es muy probable que usted cometa gaffes culturales cuando está en el exterior, también puede esperarse de la misma manera que los extranjeros tengan faltas ellos mismos.

Aunque comenté el tema de los gastos más arriba siento que vale la pena volver brevemente sobre eso aquí. Es de ayuda recordar que su anfitrión y sus estudiantes harán lo imposible para que usted pase un buen tiempo y probablemente consideren que usted tiene el cartel de “nada sino lo mejor”. Esto es loable pero al mismo tiempo es preciso recordar que los gastos que produzcan los ítems como hoteles y comidas caros serán muy probablemente deducidos de la cantidad que se le dé a usted al finalizar el viaje. Personalmente he visto un caso en que el tamaño del obsequio se reducía a más de la mitad a causa de las muchas cuentas abultadas de los restaurantes.

Dudo en sacar a colación este último tema pero siento que este artículo estaría incompleto sin al menos hacer una mención. Actividades como beber y fumar y otros placeres masculinos son considerados comunes en Japón. No es siempre el caso en otros países donde muchos jóvenes en especial tienden a considerar al Aikido como una disciplina altamente espiritual tanto como la meditación, el yoga y otras actividades ascéticas. He visto a muchas personas exhibir un estado de shock, consternarse y hasta enojarse al ser testigos de los hábitos de sus –alguna vez endiosados- héroes de Aikido. Probablemente esto pueda descartarse como un comportamiento ingenuo de su parte pero no obstante es un factor que hay que tener presente al estar en el exterior.

Estoy seguro de que he agotado este tema con estos comentarios y existen sin dudas otras consideraciones que merecen ser mencionadas. Los lectores pueden relatar experiencias al respecto y observaciones personales. Son bienvenidas. En cualquier evento, deseo que haya material en este artículo que pueda ayudarlo la próxima vez que invite a su sensei favorito a su país a enseñar.