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Brecha Global en el mundo del Aikido

por Gaku Homma

Published Online

Traducido por México Aikido

Instructor Norman Navarro, Homma Kancho,
La coordinadora de deportes de la Universidad
y Susan Kinne Sensei

Mientras el avión aterrizaba en el aeropuerto de Managua en Nicaragua, eche un vistazo por la ventana para mirar por primera a este nuevo País. A ambos lados de la pista había unos montículos artificiales con hoyos cerca de las cimas que parecían bocas abiertas. Me enteré poco después que estos montículos eran de hecho bunkers utilizados en la última guerra interna de Nicaragua.

Mientras viajábamos en taxi del aeropuerto a la ciudad, platiqué con el chofer acerca de lo que había visto. “Me sorprendió el ver bunkers a las orillas de la carretera” Le comenté al chofer. “Es mi primer visita a Nicaragua y me pareció un poco escalofriante”. El rió mientras me contestaba, “Los bunkers no me molestan ahora, por que me tendría que preocupar por bunkers vacíos, y los cañones ya no están ahí. En el camino en el que estamos ahora, todavía puedo ver los montículos altos de cuerpos apilados a los lados del camino, todos víctimas de guerra. El área a donde nos dirigimos alrededor de su hotel, era el centro de Managua donde solía haber muchas iglesias, tiendas y restaurantes. Era un lugar concurrido lleno de actividad. No queda nada de eso ahora, todo fue demolido durante la guerra. Hoy día el centro ha sido reconstruido por extranjeros con dinero extranjero; Ya no se parece a Managua, parece otro País. Ahí había también muchos cuerpos. Donde se encuentra aquel restaurante solía ser un puesto militar. Unas cuarenta personas murieron ahí en un solo día. Yo pelee también por el gobierno contra los rebeldes. Nunca quiero tener un arma entre mis manos otra vez. Por ahora mi vida está bien. Manejo un Taxi, no tengo jefe y con el dinero de los pasajes en un día puedo alimentar a mi esposa e hijos”.

El chofer siguió platicando mientras entrábamos a la ciudad. “Nicaragua era dirigido por una Dictadura desde 1936. Esta dictadura fue destituida en 1979 y se formó un Nuevo gobierno. No pasó mucho para que la Guerra civil entre el gobierno y las contra guerrillas rebeldes empezara, y duró hasta 1988. Las bajas en el lado opuesto fueron… ” Yo lo escuchaba mientras conducía. Él lo contaba como si hubiera sido ayer, se podía apreciar por lo presente que estaba en su mente, cuan profundas eran las cicatrices.

Esta guerra terminó con un cese al fuego en 1989. Fue por estas fechas que una joven mujer de Estados Unidos pisó suelo Nicaragüense. Ella vio la devastación que había tenido lugar en Managua, y el sufrimiento de la gente a primera mano. Ella se sorprendió a sí misma al pensar que había esperanza en la devastación y que había encontrado un nuevo hogar y una nueva misión en la vida. Susan Kinne tenía en ese entonces treinta y ocho años.

Susan Kinne empezó su práctica de Aikido en Cincinnati, Ohio en 1976 en lo que es ahora Aikido Cincinnati. En 1976 no había ningún instructor formal o afiliación y el grupo era más un club de práctica que un Dojo. Sus miembros encontraron instrucción asistiendo a seminarios y trayendo de vuelta lo que podían para practicar.

En 1979 Susan dejó los Estados Unidos para visitar Cuba por primera vez. Yo estaba un poco dudoso de preguntar a Susan sus razones para visitar Cuba en aquel entonces, considerando que esta era la época en la Historia de E.U. del Watergate, el final de la guerra de Vietnam y el movimiento de anti-establecimiento Hippie por nombrar algunos acontecimientos. En ese entonces las relaciones entre E.U. y Cuba eran tensas, por decir poco y en algún momento casi detonaron en una guerra mundial. Como toda la gente joven de aquella época, sospeché que Susan también estaba involucrada en una búsqueda espiritual intensa; intentando hallar paz en un mundo cambiante. Ella me dijo que visitó Cuba para aprender español y para estudiar sus sistemas educativos. Yo sentí que esta respuesta enmascaraba razones mas profundas que guiaban muchas de sus pasiones de juventud. El hecho de que fuera a Cuba en ese entonces me decía que ella no era de las que huían de la controversia o los problemas; que fue a Cuba para deducir las situaciones por ella misma.

Ella me sonrió y me dijo, “El ser joven es una época para descubrirse uno mismo. Yo quería ver por mí misma”. En esas palabras había una calidad esencial que daría forma al futuro de Susan para llegar hasta Nicaragua.

Enamorada de la cultura Latino Americana que conoció en Cuba, Susan vivió algún tiempo en México en 1980, para aprender Español. Durante los siguientes ocho años ella continuó sus estudios y realizó dos cortos viajes a Nicaragua como una voluntaria técnica.

En Septiembre de 1989, Susan regresó a Nicaragua, esta vez, sin embargo, no creo que estuviera totalmente consiente de ello, para volverla su hogar. Una semana después de haber llegado a Nicaragua Susan estaba trabajando en el campus de La Universidad de Nicaragua, donde se involucró como voluntario de electrónica y reparación de computadoras. Ahí, en las instalaciones, ella observó una mujer joven que vestía un Judo gi (Uniforme de práctica). Ella la siguió y encontró que practicaba Judo con el equipo nacional femenil de Judo. Este fue un momento clave para Susan en su nuevo Pais. “Si hay mujeres practicando Judo aquí, Yo puedo hacer esto. Yo puedo empezar la práctica de Aikido aquí en Nicaragua”.

Susan averiguó el horario de práctica y se hizo tiempo entre prácticas para empezar el primer grupo de práctica de Aikido en Nicaragua. La primer práctica se realizó el 6 de Octubre de 1989.

Al principio de los 80 el Judo era un deporte patrocinado por el gobierno y la universidad, por lo que los estudiantes de Judo tenían buenos uniformes de práctica y Tatami. Para buena fortuna del joven grupo de Aikido, el equipo de Judo tuvo la oportunidad de entrenar fuera para los Juegos Centroamericanos de Judo y dejó libre el espacio de práctica por un periodo extendido de tiempo; dejando el área de práctica al nuevo grupo de Aikido. Fue una atmósfera conveniente y conductiva por lo que muchos estudiantes se les empezaron a unir. Las clases prosperaron y los alumnos empezaron a florecer.

Desafortunadamente esto no estaba destinado para durar. El departamento de arquitectura de la universidad decidió usar el espacio para oficinas. Al perder el espacio de la universidad como lugar de práctica, el grupo practicó en varios lugares fuera del campus. “Parecíamos Gitanos” recordó Susan. Incluso practicamos en el fondo de una alberca vacía cubierta con paja de arroz y alquitrán. Esta experiencia “Gitana” duró aproximadamente un año, pero mientras pasaban los meses, como se podrán imaginar, muchos estudiantes se perdieron hasta que únicamente quedó uno solo. Solo había un objetivo para Susan, el cual era la supervivencia día a día para los estudiantes de Aikido. Lo que sucedía en el mundo exterior del Aikido era de poca importancia cuando uno lucha para sobrevivir.

En los años siguientes Susan y sus estudiantes practicaron en una variedad de lugares, más notablemente con el equipo de entrenamiento nacional masculino en la UNAN por un entrenador Salvadoreño. El entrenador Salvadoreño de Judo solo estaría ahí durante tres meses para entrenar al equipo de Judo para competir y Susan era la única que entrenaba con ellos. Cuando ellos se marcharon, sus horarios quedaron libres y Susan transfirió un puñado de alumnos practicantes a la UNAN. Las clases eran a las 6:30 am y se mantuvieron por algunos años. Después de muchas subidas y bajadas, en 1995 Susan Kinne Sensei y sus estudiantes finalmente encontraron un hogar permanente en la Universidad de Centro América. La practica comenzó nuevamente con el corazón abierto y en 1997 el primer instructor Japonés de Aikido fue enviado de Japón a Nicaragua como parte del programa de voluntarios del Gobierno Japonés llamado JICA(Agencia de Cooperación Internacional de Japón) “por sus siglas en inglés” por un periodo de dos años. Al final de este periodo el regresó a Japón y en el año 2000 fue reemplazado por otro instructor de la JICA durante otros dos años. JICA es un programa del gobierno Japonés que envía voluntarios alrededor del mundo en diferentes oficios. JICA en un programa maravilloso que ha ayudado a muchos en nuestro mundo a impulsar mejores vidas. Actualmente no hay instructores de JICA en Nicaragua pero el grupo de Aikido tiene aproximadamente sesenta miembros que entrenan en tres organizaciones distintas; dos en campus universitarios y otro fuera de la universidad en Managua.

La práctica de Aikido no tiene el estatus de otros deportes que dan más notoriedad a la universidad. Por lo tanto el Aikido se imparte entre clases de Judo, Teakwondo y Karate. “Las cuotas mensuales son de $2.50 Dólares Americanos al mes, lo cual aún es gravoso para algunos” Susan me comentó con una sonrisa, ” pero ella continuó, “En cada dojo todos los estudiantes son mis estudiantes”. Ha sido muy difícil. Hemos trabajado muy duro, pero aún así nos ha llevado alrededor de cuatro años el ahorrar 6000 Córdova (alrededor de $320 Dólares Estadounidenses)

“En los primeros días, creo que era difícil para una mujer ser capaz de demostrar ambos aspectos del Aikido, el fuerte y el suave. Me encontré con cierta resistencia, y mi respuesta era el enfrentar resistencia con resistencia. Finalmente empecé a comprender que enfrentarme cabeza contra cabeza no me iba a llevar a ningún lado. Mi resistencia era parte del problema. Una vez que entendí eso, Me acerqué a estos conflictos con un entendimiento diferente. Era mas capaz de tratar con los estudiantes a mi cargo y la ‘energía de cachorro’ que todos parecen poseer. Aprendí a no resistirme, sino a permanecer en calma, bacía y abierta. Esto funcionó y las relaciones entre adversarios y estudiantes comenzaron a cambiar.”

Susan Kinne Sensei trabaja en proyectos de energía solar y otras fuentes de energía renovable con agencias de gobierno y privadas sin fines de lucro. Ella también pasa gran parte de su tiempo dando consejo y ayudando a los demás. Uno de sus protegidos y estudiante desde hace muchos años es Norman Navarro quien empezó a practicar Aikido con Susan en 1993 a la edad de dieciocho. Susan no solo ha sido la Sensei de Norman por muchos años, sino también una segunda madre. El ha practicado seriamente bajo el primer instructor de la JICA que vino a Nicaragua. Hoy en día Norman trabaja y estudia en la UCA y enseña Aikido en el dojo de Aikido de la misma universidad.

Norman fue lo bastante afortunado para visitar Japón, una visita organizada por el primer instructor de la JICA en ir a Nicaragua. El practicó en el dojo en donde entrenaba el instructor de la JICA, pero no fue capaz de lograr un sueño que guardaba desde hacía mucho tiempo. Al viajar a Tokio el se quedó en la villa olímpica, unas instalaciones que eran parte del complejo de habitaciones de los atletas en Tokio. Tokio sin embargo es un lugar costoso y Norman se dio cuenta de cuán rápido se agotaban sus ahorros. El llegó a la puerta de Hombu Dojo solo para partir sin practicar; el no pudo pagar las cuotas de práctica. Incluso con esta decepción, Norman recuerda gratamente esta experiencia en Japón y practica Aikido en Nicaragua con gran entusiasmo.

Además de las barreras económicas que tantos practicantes de Aikido enfrentan alrededor del mundo, hay otra barrera y dificultad que muchos no pueden superar; siendo esta el problema de promoción de grados. Para Susan Kinne Sensei, este es un problema con el que ha lidiado por años. “A mi me importa poco mi grado, pero si me importa el de mis niños”. Quiero verlos adquirir el grado que todos ellos merecen”, ella me comento con una mirada de preocupación.

Mientras estuve en Nicaragua hice el mayor esfuerzo por pasar mucho tiempo con Susan Sensei y escuchar su historia. Ella es una mujer con una gran educación, y de muy buenos modales. Ella nunca habló mal de nadie, pero pude percibir en sus frustraciones que han estado ahí por largo tiempo. Percibí lo mal que se sentía y un poco culpable del que no pudiera proveer a sus alumnos con promociones de afiliación directa y grados de cinta negra. Entonces pensé, he escuchado esto antes. Este problema no se limita a la situación de Susan. Este es un problema en muchos países subdesarrollados a los que he visitado en los últimos años. Yo intenté explicarle que no era su fracaso o un problema únicamente de ella. Sino que es una brecha que se puede ver globalmente alrededor del mundo.

Norman Navarro, uno de los estudiantes de mayor nivel de Susan Sensei ha practicado Aikido seriamente durante diez años. Norman, como otros sin embargo no ha tenido la oportunidad de recibir un rango de Shodan reconocido por alguna de las mas importantes organizaciones de Aikido. Norman y algunos otros estudiantes que conocí en Nicaragua son excelentes practicantes y practican a un nivel de muchos Shodans o Nidans en los Estados Unidos, sin embargo muy pocos de ellos tuvieron la oportunidad de tener evaluaciones directas. A todos ellos se les ha retirado la franquicia, por decirlo de alguna manera.

El Dojo donde practicó Susan Sensei en Cincinnati eventualmente se unió a la USAF después de que ella dejara los Estados Unidos. Ella dedujo que era parte de la USAF por afiliación, y que así también lo eran sus alumnos. Cuando el primer instructor de la JICA llegó desde Japón en 1997, el se volvió una figura paternal en el Dojo. Esto habría reforzado algún sentimiento de linaje si este instructor hubiera sido miembro de la USAF, pero sus raíces, organización y estilo estaban completamente desligados. Este instructor hizo cosas muy buenas por los estudiantes en Nicaragua, pero el programa de la JICA decia que el tenía que partir después de dos años. El segundo instructor que fue enviado por la JICA desde Japón se convirtió en el segundo padre de estos estudiantes. Irónicamente mientras tenía un impacto positivo durante este tiempo en Nicaragua, el tampoco estaba afiliado a la USAF y además, tampoco con la organización del primer instructor voluntario de la JICA.

El pensar que el Aikido es Aikido, y de que esto no hace diferencia, creo que puede ser un poco ingenuo. Afortunadamente y desafortunadamente las lealtades llevan a las políticas y las políticas tienen efectos devastadores que encuentran su camino hasta cada esquina del mundo. Incluso en la misma organización Aikikai por ejemplo, diferentes instructores enseñan de maneras muy diferentes y sus estudiantes practican diferente. Incluso en la manera en que se hace funekogi undo (ejercicio de remo) puede variar bastante entre escuelas e instructores. Las diferencias entre instructores forman organizaciones completamente distintas que pueden dar pié a dificultades, especialmente cuando se esta tratando de formar un linaje.

La JICA ha enviado voluntarios al mundo en muchos oficios, para el beneficio de muchos. JICA es un programa maravilloso que ha ayudado para que muchos en este mundo vivan mejores vidas. Sin tener la culpa, ellos no tienen el tiempo o los recursos para comprender los posibles efectos de enviar Instructores de Aikido no relacionados a la misma área. Los instructores enviados de Japón fueron de alguna manera “padres” para este grupo. Cada uno enseño por un periodo distinto, así que cada uno cultivó una lealtad de generaciones distintas de estudiantes. Supongo que es simplemente natural que los “niños” lucharan por el liderato entre ellos después de que partieran. Los estudiantes que son serios en su práctica desde luego que desarrollan lealtades por sus instructores. Los desacuerdos entre la ejecución de ejercicios simples puede motivar a alumnos dentro del mismo grupo a aprender sus técnicas de fuentes distintas. Se pueden producir conflictos que pueden amenazar la existencia del grupo mismo.

Ambos instructores estaban emparentados en el sentido de que ambos eran voluntarios enviados por la JICA, pero su estilo de Aikido y afiliación no estaban relacionados. Esto resultó en este caso en que los estudiantes fueron abandonados sin una identidad clara y sin oportunidad de promociones con una afiliación.

Los esfuerzos de los voluntarios de la JICA en otros países son bienvenidos y apreciados. Mi conclusión de lo que sucedió en este caso se causó inocentemente, pero con un poco de previsión creo que pudiera ser evitado en un futuro. El sistema de la JICA se basa en sistemas de dos y tres años, cuyo objetivo es enseñar habilidades a residentes locales para que ellos puedan asumir papeles de liderato al avanzar el proyecto, y los instructores originales regresen a Japón. Creo que ayudaría si instructores consecutivos de Aikido fueran escogidos de la misma organización para que una identidad consistente se pueda formar y las promociones y grados se puedan llevar a cabo para los alumnos involucrados.

No creo que haya sido la intención de ningún organizador el causar problemas, pero las buenas intenciones no siempre se logran para aquellos en el lugar del que recibe. Algunas veces se produce una ruptura entre el propósito y el resultado.

A través de estas experiencias, la madre del Aikido en Nicaragua, Susan Kinne Sensei ha observado como sus estudiantes han crecido y como enfrentaron sus conflictos tanto interna como externamente. Con un corazón sabio Susan entiende que sus “niños” han empezado a andar por ellos mismos y que tratan de encontrar su propio camino. “Yo los apoyo en cualquier decisión que ellos tomen acerca de su afiliación o la dirección que tomen en el futuro. Lo único que no quiero es verlos pelear entre ellos mismos o causarse problemas. TODOS ellos son mis estudiantes y eso me haría muy infeliz” dice Susan.

Susan entiende el lado de la humanidad que solo aquellos que han dejado su propio país para reconstruir otro pueden. Durante ya veinticinco años, ella ha visto el frente de los problemas y la espalda, lo limpio y lo sucio. Ella ha sido parte de un sistema humanitario que trajo voluntarios a ayudar. Es irónicamente triste que algunas veces estos ideales bien intencionados, y años de esfuerzo puedan ser entorpecidos al involucrarse aquellos en el mismo esfuerzo humanitario.

Una tarde me senté junto con Susan Sensei y sus estudiantes avanzados. El principal problema en la mesa era una identidad clara para el futuro. Ellos no querían permanecer como “niños abandonados”. Mi consejo vino de las dificultades que yo he pasado a lo largo de los años en la comunidad de Aikido. “Han estado esperando un largo tiempo por una identidad”, comencé, “No hay necesidad de apresurarse por alguien o por algo”. Lo más importante para escoger una organización no es el estilo o la afiliación, es más importante, lo que pueden hacer por ustedes. Creo que ustedes se sienten como el menos importante escalón en una escalera, se equivocan, no lo son. Incluso desde aquí tienen poder, el poder de influenciar el corazón de cualquier organización foránea. Si una organización no puede ofrecerles lo que necesitan, ustedes tienen el poder de decir no gracias. Si están unidos ese poder e influencia crece. Algunas veces parecería que instructores famosos dictan todas sus reglas y retienen poder sobre sus estudiantes. Creo que en el futuro, pasará todo lo contrario y los estudiantes escogerán y controlaran a sus instructores.

En el mundo de hoy Shihan rivales luchan por territorio o poder, involucrando a sus estudiantes en confrontaciones dañinas que en ocasiones hacen que los estudiantes se vayan, algunas veces Dojos enteros. El perder estudiantes es algo que llama la atención del Shihan reinante. Una pérdida de estudiantes significa una pérdida de dinero y poder, especialmente si su modo de vida depende de ello”.

Si los Shihan quieren retener a sus alumnos hoy, creo que se deben de prestar mas atención al “servicio al cliente”. Creo que ya pasaron los días en que las peticiones escandalosas de los Shihan serán toleradas. Hay alternativas, y mas aún cada día. Para afiliarse a una organización no necesariamente necesitan tener dinero o poder. Si ustedes se unen y presentan su caso a alguna organización y esta no les escucha o no les importa, ustedes tienen el derecho y la opción de buscar en otra parte, de decir Sayonara. Si las grandes organizaciones de hoy día quieren estudiantes que se afilien a ellos, ellos escucharán, si no, hay otras organizaciones esperando su turno.

La mujer Aikidoista Susan Kinne Sensei se ha grabado un lugar en la historia, y ella es sin duda parte del espíritu del Aikido. No es solo un instructor de Aikido, ella ha plantado semillas para que nuevas generaciones crezcan. Ella es la primera mujer Aikidoista en esta situación que yo he conocido. Creo que sus años de esfuerzo han sido difíciles. Solo podemos esperar que los seguidores que ella ha plantado florezcan con belleza y que grandes organizaciones de Aikido tomen la historia de Susan Kinne Sensei en el corazón y escuchen con sabiduría y comprensión.

Las oficinas generales de AHAN han reconocido a Susan Kinne Sensei como miembro de IISA (Instructors in Support of AHAN) “Instructores en colaboración con AHAN” y respaldarán sus esfuerzos no importa que organizaciones escojan sus alumnos formar parte en el futuro. Ellos siempre serán parte de AHAN.

Escrito por Gaku Homma, Nippon Kan Kancho
Agosto 15, 2004 Denver Rescue Mission en Denver Colorado.