Aikido Journal Home » Articles » El Aikido como un Arte de combate – Parte dos Aiki News Japan

El Aikido como un Arte de combate – Parte dos

Available Languages:

por Mark Tennenhouse

Published Online

Traducido por César Martinez

Conoce tu enemigo, gana la mitad de tus batallas. Conócete a ti mismo, gana la mitad de tus batallas. Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo, gana todas tus batallas

En la primera parte, afirmé que el Aikido podría mejorar al incluir un método de fogueo que sea seguro. Expuse brevemente acerca del cambio de papel que quien recibe (Uke), debería implementar para hacerse más activo, tal como las personas que practican Judo, lucha y Jiu Jitsu Brasilero. Al incorporar dicho cambio, aprenderíamos la forma de aplicar nuestras técnicas contra otros artistas marciales bajo reglas que garanticen seguridad a la par de brindar una resistencia de tipo real.

En esta segunda parte explicaré brevemente mi trayectoria de entrenamiento y mis experiencias al entrenar de acuerdo a las ideas expuestas en la primera parte. El tiempo que he llevado entrenando me ha llevado a creer que al realizar diversos cambios en la manera que practicamos Aikido, podemos fortalecer de manera importante la aplicación práctica, el poder y la velocidad de nuestras técnicas. Simultáneamente, expondré mi experiencia y la forma en que me ha llevado a estas y otras conclusiones adicionales pero tengan en cuenta que lo cierto o no de las ideas de una persona no depende de su experiencia. Si hay algo cierto, simplemente es una realidad y no tiene nada que ver con quien lo expresó. Igualmente, si algo es falso, no importa si lo dijo la persona más experta en el mundo. La verdad y la falsedad en las afirmaciones son independientes del expositor. Así pues, los invito a evaluar las ideas presentadas en este documento basados en el sentido común y su propia experiencia en combate. Los conceptos tradicionales en combate son normalmente un muy buen punto de partida, sin embargo, la tradición y la opinión de los expertos, frecuentemente conducen a descubrir lo que para una persona específicamente es real y efectivo.

Yo crecí desarrollando una pasión por la pelea, a los cinco años me encantaba hacer estrangulamientos y técnicas de conducción a mis amigos y a mi hermano mayor. Uno de los primeros libros que de niño renté en la biblioteca fue uno llamado Junior Judo. De joven, conocí algunos amigos que estudiaban Judo y me sorprendía la forma en que ellos podían arrojar a alguien con tanta potencia. Me encantaba forcejear con mis amigos luego del colegio y pasaba muchos días luchando e intentando controlar y proyectar a mis amigos en la secundaria. Probé el Judo a los 18 años en el centro local, era bastante duro pero divertido. Debido a mis experiencias de joven, podía derribar personas mas pesadas y fuertes que yo, incluso cuando solo tenía un poco de entrenamiento; luego, los deberes de la vida llamaron y durante algunos años comencé a trabajar en un almacén. Sostuve algunas peleas con algunos de los hombres más grandes e incluso me sentí en peligro por su tamaño y actitud. Juré que aprendería a defenderme de oponentes mas grandes y fuertes. Entonces acudí al mundo de las artes marciales buscando respuestas prácticas al combate; no estaba muy interesado en filosofía, cinturones o trofeos. Quería aprender a pelear en caso de necesitarlo y porque me apasionaba.

A los 22 comencé con el estudio del Judo, tomaba clases cuatro veces a la semana en el centro comunitario que tenía uno de los mejores programas en el país. Después de dos años de Judo comencé a tomar clases de Aikido Tomiki en la noche, iba dos o tres veces por semana y así continué por un par de años. Por más de cinco años continuos practiqué Judo en clases formales. Después de entrenar, en ocasiones nos quedábamos con algunos amigos para trabajar lucha y otras técnicas. Teniendo en cuenta que se trataba de un centro comunitario, varios de los chicos que tomaban la clase de Judo, eran excelentes luchadores de secundaria o campeones estatales, me di cuenta que era muy difícil derrotarlos pero al igual que los principiantes cometían los mismos errores, daban la espalda o extendían los brazos, debido a lo anterior, frecuentemente era capaz de someterlos en el trabajo de piso.

Un día, fui con mis compañeros a un club de lucha local, luchar contra profesionales con mi corta experiencia en lucha y mis años en judo fue una experiencia reveladora. Rápidamente me di cuenta que era una manera de pelear totalmente diferente. Me encontré con luchadores que eran prácticamente imposibles de derribar por su baja postura, la falta de gi y el trabajo de piernas. Continué aprendiendo a luchar durante años y aprendí muchas cosas de ellos acerca de la lucha que no se tenían en cuenta en Judo.

Un año antes del primer Ultimate fighting Championship fui a California y tomé algunas clases de Jiu Jitsu Brasilero en la escuela de los hermanos Gracie en Torrance. Estaba muy impresionado con la ausencia de tensión de Royce cuando él luchaba conmigo. Tanto él como sus estudiantes tenían técnicas de suelo que eran de lejos de mejor calidad a aquellas que había aprendido en Judo. Al regresar, encontré una escuela de Jiu jitsu Brasilero en donde vivía y comencé a practicar de manera formal combinando esto con el entrenamiento en Judo, trataba de incluir lo que aprendía cuando hacía trabajo de suelo en Judo y el resultado siempre era tremendamente exitoso.

Después de algunos años de estas interesantes lecciones, me comencé a aburrir de las técnicas de suelo, volvía practicar lanzamientos de judo y las formas de derribar que se hacen en lucha, a pesar del tiempo que llevaba en Judo no tenía aún una muy buena técnica al estar de pie. Me concentraba en hacer un randori bastante fuerte y nunca aprendí a realizar lanzamientos de una manera simple. De esta forma decidí enfocar mi entrenamiento en los lanzamientos hasta que realmente desarrollé destreza en este aspecto. Desafortunadamente sin un sparring adecuado, mis ejercicios no eran de mucha utilidad. Continuamente mis oponentes arruinaban mis lanzamientos y proyecciones de diferentes formas. Algo hacía falta y no era el trabajo duro, no importaba cuanto trabajara en mis lanzamientos, fallaban o sencillamente no los ejecutaba de una manera sencilla. Concluí, después de varios años de constantes esfuerzos, que las ideas tradicionales de buscar le desequilibrio y proyectar eran incompletas o incorrectas. Me concentré en tácticas de lucha para resolver el problema de llevar a un oponente adiestrado y grande al suelo. Después de un buen tiempo me di cuenta que iba en la dirección correcta pero el camino aún era largo.

Estaba buscando habilidades en técnicas desde una posición erguida que funcionaran como lo hacían mis técnicas en el suelo con oponentes mas grandes y fuertes; en el tatami, no tenía problema en derrotar oponentes más grandes y fuertes, así mismo, las técnicas mas efectivas no requerían de mucho entrenamiento. Sabía que debía haber técnicas estando de pie que fuesen tan sencillas de aprender y tan efectivas como las técnicas de suelo, aún no conseguía desarrollar completamente estas habilidades a pesar de mis años de entrenamiento en judo desde posiciones erguidas.

Pensaba que sabía como luchar pues había pasado años trabajando la lucha en clubes, pero la lucha incluye un gran número de técnicas y la mayoría de ellas se veían fáciles de realizar, como resultado varias eran aprendidas de forma incompleta y sin la instrucción adecuada.

Buscando respuestas e instrucción adecuada, pasé dos semanas en la famosa escuela de lucha en virginia llamada Granby System Wrestling. El sistema y las técnicas de allí eran legendarias en los mundos de la lucha en secundaria, la lucha universitaria y la lucha olímpica. Sus técnicas habían revolucionado la lucha dado que habían desarrollado y perfeccionado series de técnicas casi imbatibles. Estas técnicas pronto fueron copiadas y estudiadas por todos los entrenadores de lucha, ellos habían enseñado lucha por muchos años y habían desarrollado mucho mas que un grupo de técnicas efectivas. Habían desarrollado la manera sistemática de enseñarle a la gente la forma de luchar. A diferencia de otras escuelas , la Escuela Granby enseñaba las técnicas en una secuencia relacionada. Cada movimiento se relacionaba con otro dependiendo de la reacción del oponente y su forma de resistir o moverse. Esta idea de aprender y practicar un sistema de movimientos relacionados, según mi concepto, es extremadamente importante en un combate. Sus métodos de enseñanza ayudaron a varias personas a aprender la forma de luchar como un luchador experimentado. Ellos tenían varios métodos, ideas y técnicas que eran únicos. Tres veces diarias, entrenaba con luchadores de secundaria o universitarios para un total de seis horas cada jornada. El entrenamiento era extenuante pero al final adquirí un entendimiento mucho más completo acerca de la enseñanza o la práctica de la lucha.

Durante los siguientes meses continué explorando y perfeccionando las nuevas técnicas de este periodo de entrenamiento. Estaba obsesionado con hallar la forma de combinar la lucha con mis técnicas de judo. Uno de los problemas principales consistía en que los ataques en lucha comienzan desde una posición un poco más baja que en judo, otro era que en la lucha de competencia, las técnicas requieren que se coloque una rodilla en la colchoneta repetidamente como parte de los movimientos para controlar y apresar.

No tardó mucho para que mi cuerpo comenzara a quejarse por las posiciones extremadamente bajas de la lucha. Así mismo, mis rodillas, comenzaron a resentirse en los enfrentamientos, sentía también, mucho cansancio en la espalda por la postura baja. Mi cuerpo me estaba exigiendo que empezara a pensar en una forma más sencilla para entrenar. La postura erguida del Judo y el Aikido comenzaron a tener mucho más sentido para mi después de repetidos problemas en la espalda y lesiones en las rodillas. Años después, hallé la forma de hacer las mismas técnicas sin dañar mi espalda y rodillas, pero eso vendrá luego en esta historia.

Tomé un periodo de descanso en lucha por unas pocas semanas y comencé a experimentar algunas de las técnicas de Aikido que había aprendido varios años atrás. Muchas de las técnicas de lucha eran sorprendentemente similares a las de Aikido que había practicado en una forma cooperativa anteriormente.

A algunas de estas técnicas de Aikido las había clasificado como inútiles después de haberlas intentado en mis compañeros de Judo. Comencé a experimentar con las técnicas de Aikido de una forma mas seria y pronto encontré una gran serie de similitudes a lo que hacía y también aplicaciones prácticas.

De nuevo en la búsqueda de respuestas, comencé a estudiar Aikido en un club establecido y respetado. En este periodo me aproximé al Aikido de una forma bien diferente a la de un luchador experimentado. Había leído que Morihei Ueshiba originalmente había enseñado a personas de un nivel avanzado en otras artes marciales. Por mi cuenta llegué a una conclusión similar, las técnicas de Aikido no debían tomarse de una forma literal, hay muchas cosas inmersas en las técnicas que no se pueden entender sin tener cierta experiencia previa. Con el transcurrir del tiempo, comencé a visualizar muchos elementos en Aikido que no son aparentes a los practicantes que no tienen la preparación adecuada.

El concepto Zen de vaciar la propia copa (de conocimiento) como un punto de partida, es de un valor enorme para aprender cosas nuevas. La idea de vaciar la copa tiene varios significados, uno de ellos se refiere al hecho de la posibilidad existente de aprender nuevas cosas suprimiendo opiniones anteriores. Debido a mi experiencia, tenía ciertas ideas acerca de lo que era un combate real y efectivo. Estas ideas me ayudaron a entender varios de los confusos aspectos del Aikido, conocí mucha gente que constantemente se confundía, por muchos elementos del Aikido y concluí que el Aikido no era un arte marcial efectivo.

Encontré ciertas técnicas de Aikido que podían mostrar altos niveles de efectividad sin importar el tamaño, poder o resistencia del oponente pero no tenía sentido que el Aikido solo tuviese unas pocas técnicas que funcionaran poderosamente mientras que el resto fuesen completamente apartadas de la realidad. Me parecía que como muchas cosas en la vida, la gente simplemente había olvidado o mal entendido las técnicas o los principios. Por esta razón, sentí la necesidad de abordar el Aikido con cierto escepticismo y visión crítica. Una mente desprevenida acepta cualquier cosa que se le presente y no tiene capacidad de separar lo irreal de lo real. Una mente mas experimentada, puede distinguir entre lo verdadero y lo falso y puede encontrar la vía para de usar el nuevo conocimiento.

Sucedió que el aprender las técnicas Aikido desde este punto de vista diferente, me permitió llegar a una perspectiva novedosa para entender y practicar el Aikido. En lugar de basarme en el conocimiento u opiniones de otros, fui capaz de mirarlo desde mi propia vía. Debido a mi experiencia en otras artes, estaba familiarizado con la experiencia de ser un principiante y veía las cosas de una forma muy distinta a aquellos que llevaban un buen tiempo en el arte. Había visto que los avances más grandes en destreza y habilidad no venían de la práctica sino del cambio de percepción. Los progresos más relevantes venían de ver y entender una técnica en una nueva forma. En la arena deportiva, los campeones más grandes son generalmente personas que hallaron una nueva forma de combinar técnicas o de usar que se ha ignorado u olvidado. Así, al vaciar la copa con el conocimiento tradicional del Aikido, evité el modo regular de pensar en el Aikido y como resultado encontré muchas innovaciones.

Mis primeras experiencias en Aikido fueron unos pocos meses con el estilo de Ueshiba cuando tenía 21 años. En ese entonces, (y aún hoy) me sorprendía la suavidad y el poder de las técnica. Un poco después, con 24 años, estuve algunos años en Aikido Tomiki y continué practicándolo con amigos de una manera informal. Seguí con la práctica del Judo y la lucha y comencé a cuestionar lo que había aprendido de Aikido.

El cuestionarse siempre ha sido una importante forma de darle sentido a las cosas, las preguntas honestas y sinceras soportan el entrenamiento físico. El cuestionar no interfiere con el conocimiento a no ser que se use de manera incorrecta. El intelecto no debería desconectarse al aprender. El vaciar nuestra copa no requiere que se elimine el sentido común.

Muchos artistas marciales extranjeros poseen actitudes que promocionan la dominación de los estudiantes al generar posiciones diferentes entre el estudiante y el profesor. Estas tradiciones típicamente evitan responder preguntas difíciles o sencillamente promueven la generación de ambientes que no permiten los cuestionamientos en las técnicas y enseñanzas. Afortunadamente, vivimos en una época y en un país en que las preguntas sinceras se entienden como una adición al entrenamiento. En Judo y lucha, el ambiente de enseñanza cuestiona y permite a los estudiantes probar nuevas ideas y métodos alternativos. En Aikido el tradicionalismo del arte frecuentemente obstruye la exploración libre de las técnicas. Siempre he preferido una atmósfera que promueve la experimentación y el individualismo.

Muchas preguntas llenaron mi mente en el momento de buscar el sentido de lo que me era mostrado.

  • ¿Porqué practicamos agarres de muñeca si en un encuentro no es común que nos agarren u sostengan de esa forma?
  • ¿Porqué practicamos golpes altos que se realizan en una forma predecible si quienes golpean no entrenan normalmente de esta manera?
  • ¿Porqué las técnicas de Aikido funcionan contra alguien que intente golpearme?
  • ¿Porqué quien recibe la técnica no se resiste y contra ataca como en otras artes marciales?
  • ¿Funcionarán mis lanzamientos e inmovilizaciones contra personas que se resistan?
  • ¿Porqué no practicamos estrangulamientos o agarres de piernas y cuerpo como los luchadores o practicantes de Judo?
  • En las otras artes marciales de agarres se usa mayor poder y velocidad. ¿cómo seré capaz de usar mis técnicas si nunca las practico contra otros luchadores?
  • ¿Porqué no practicamos técnicas de piso y de sometimiento?

Al parecer, estas y muchas otras preguntas tienen respuestas simples tal como se aclarará más adelante.

Con el paso del tiempo estos cuestionamientos se volvieron más intensos. Comencé a encontrar respuestas prácticas y realistas a estos y otros “Problemas del Aikido” en un espacio inusual. Mis primeras respuestas no venían del Aikido sino de la práctica de lucha. En lucha, los contrincantes utilizan poderosos y rápidos movimientos que involucran empujones y agarres. Quedé impresionado al darme cuenta que las técnicas de sujeción de lucha como agarres al bíceps, cuello y muñeca podían ser contrarrestadas efectivamente con técnicas de Aikido. La lucha, que es ampliamente reconocida por su efectividad en peleas reales, usa agarres a la muñeca. ¡Si!. Pregunta uno resuelta, vaya sorpresa. Nunca habría descubierto esto si no hubiese intentado utilizar mi Aikido cuando trabajaba en un rango corto con un oponente resistente y poderoso. Una vez aprendí como manejar los agarres a las muñecas utilizando técnicas de Aikido en un ambiente de lucha cuerpo a cuerpo, comencé a aprender como manejar empujones al pecho y agarres al bíceps utilizando técnicas de Aikido. Continué experimentando y preguntándome como manejar otro tipo de agarres y ataques. Estaba obsesionado con un nuevo concepto que conducía a resultados prometedores, y era el Aikido de Rango Corto.

El trabajo de píes en Aikido (tenkan e irimi) jamás tuvo mucho sentido para mí cuando practicaba a distancia en contra de golpes. Tenía algún entrenamiento en boxeo y no me parecía posible o práctico girar al defenderse de un golpe. El trabajo de píes me parecía muy impráctico, era muy inusual al compararlo con el trabajo de pies que se realiza en boxeo o judo, pero un día al pelear en una distancia corta contra agarres y empujones, el trabajo de pies comenzó a volverse práctico y realista. Al pelear de cerca, podía sentir de una forma más fácil la presión de mi compañero y era capaz de sentir donde necesitaba poner mis pies para utilizar mi fuerza de una manera más eficiente. En lugar de practicar contra golpes que necesitaban un sentido del tiempo muy preciso combinado con un trabajo de pies coordinado, pasaba el tiempo entrenando contra la presión firme de agarres y empujones. La presión le enseñó a mi cuerpo a dar espacio y utilizar tanto el trabajo de pies como de manos del Aikido de una manera correcta. Comencé a sentir por mi cuenta la manera de moverme, en lugar de basarme en las enseñanzas de un profesor o en las opiniones de otros. A quienes enseñé posteriormente pensaban de la misma manera, ellos finalmente pudieron darle sentido a los principios y técnicas del Aikido en el momento en que se implementó el cambio de método y se incluyó la lucha en distancias cortas. Rápidamente fueron capaces de darle sentido al uso del Aikido para manejar empujones fuertes tales como los que se ven en lucha, sumo y al principio de muchas peleas callejeras.

Al usar el trabajo de pies del Aikido como base para casi todos mis movimientos, establecí los fundamentos para el resto de mis técnicas. Tenía entonces el movimiento de los pies como elemento para redirigir la fuerza de empujones reales y agarres al brazo. Posteriormente comencé a trabajar en el problema que se suscitaba al forcejear por el control de los brazos del oponente.

El problema central es que el pelear en un rango corto, requiere siempre de agarres. Tal como cualquier Judoka te lo podría explicar, en un rango corto, un oponente fuerte, puede utilizar el poder muscular y la rigidez para prevenir la aplicación de cualquier técnica. Tanto en lucha como en el boxeo, las manos se usan de diferentes formas para controlar los brazos del oponente y prevenir que el oponente aplique una técnica o efectúe algún tipo de agarre. Incluso en el Aikido tanto las manos como los antebrazos se utilizan de una manera muy interesante haciendo semejanza a una espada. Debido a mi tiempo en judo, había aprendido a manejar oponentes muy fuertes y que utilizaban agarres tan firmes que eran muy difíciles de mover así fuese un poco y era muy complicado intentar hacer un lanzamiento en ellos. Luego, en lucha me sobrevino el mismo problema de los agarres y tuve que aprender la manera en que los luchadores realizan agarres que no requieren un uniforme.

Necesité técnicas que funcionaran contra oponentes con brazos largos y que sostuvieran tan fuertemente que el oponente no podía acercarse a ellos, lidié con mucha de esa gente en Judo. Ellos te agarraban del gi y te empujaban de una manera tan poderosa con sus grandes brazos que uno no podía entrar en su terreno. Otros eran tan fuertes que simplemente te agarraban del gi y te empujaban a los lados hasta que te hacían perder el balance.

En lucha encontré varios agarres que nunca se utilizaban en Judo pero eran técnicas extremadamente poderosas. Por ejemplo, una simple técnica llamada “nudo al cuello” y tiene muchos usos. Los luchadores podían sujetarme desde mi nuca y jalar hacia los lados hasta dejarme fuera de balance, entonces buscaban bloquear mi pierna en caso que yo quisiera pararme.

Con el estudio de las dos artes, me di cuenta de un gran porcentaje de ataques de lucha y judo que están basados en controlar al oponente con un fuerte agarre. Me concentraba en la maneras de prevenir el agarre en lugar de controlar la técnica que venía posterior a este. Si el oponente no te puede controlar con un agarre, no puede entonces tener mayor poder que tú o tratar de aplicar una técnica. La idea es como si se buscara pelear con un hombre sin manos, sin manos o brazos, no se puede hacer mucho daño, si controlas las manos de una persona, habrás ganado una buena parte de la pelea.

El pelear en una distancia corta requiere que tu entiendas como vencer un oponente con mayor poder. Esta lección tan importante no se usa frecuentemente de manera práctica en ningún arte marcial. Encontré el punto de vista técnico de las preguntas que me hacía acerca de los agarres en lucha y en Aikido. En la mayoría de las escuelas de Aikido, las técnicas se practican comenzando con un agarre a la muñeca; en contraste a esto, en lucha, la mayoría de los agarres se distribuyen de manera uniforme entre las muñecas, los bíceps y los hombros.

Una cosa muy interesante de las peleas con agarres que encontré en la lucha es que una técnica puede ser realizada de la misma forma sin importar si el agarre previene de la muñeca, los bíceps, el hombro, o el cuello. Encontré que en Aikido sucede lo mismo, probé este principio y agregué a él muchas cosas que practiqué en el Aikido de Rango Corto. Luego, encontré maneras simples de utilizar los movimientos que en Aikido se practican y en los cuales la mano se utiliza a manera de espada para desequilibrar al oponente y agarrar al mismo tiempo. Todo encajaba tan bien con mi recién descubierto trabajo de pies que me indicaba que iba por un buen camino.

Comencé a explorar otros conceptos y técnicas de lucha que habían sido probados de manera efectiva en incontables luchas durante muchos años; estas técnicas conservaban los principios del Aikido. Una de las mas importantes técnicas de lucha que incluí en el Aikido es el control al codo. Una vez el codo de Uke es controlado, el no puede realizar ningún tipo de golpe al cuerpo o a la cara sin evitar dejar una amplia abertura que permitirá realizar un irimi nague, entre otras técnicas. Esta técnica, simple y poderosa, se utiliza en una amplia gama de formas en lucha. Así mismo, también hay muchas formas de hacer que uke permita a tori realizar ese agarre. Una vez controlado el codo, puede ser utilizado para hacer girar a uke, deslizarse hasta la axila o forzar a uke a ceder el control de la parte de atrás, esta técnica tiene mucho en común con lo que se quiere lograr en Aikido, la diferencia es que en la versión de lucha, se practica contra atletas preparados y que buscan evitar su realización.

Contra empujones y agarres y mediante el uso de esta técnica fui capaz de desequilibrar a los oponentes al hacer un desvío y girar alrededor de ellos. Así lograba el control y posteriormente la aplicación de un lanzamiento de Aikido, todo se hacía con suavidad y rapidez, así fue que el Aikido comenzó a ser algo real para mi. Ya no tenía que bajar la cabeza e ir a los pies de mis oponentes como en la lucha, ya no era necesario barrer la pierna de mis oponentes como en el judo. En lugar de lo anterior, podía deslizarme bajo un brazo o alrededor de mi oponente, estaba probando que el Aikido funciona contra diversidad de luchadores, mi Aikido de Rango Corto tenía muchos beneficios. Al practicar en un rango de distancia corto llegué a la respuesta de muchas de mis inquietudes acerca del arte. Listaré lo que solo es la punta del iceberg teniendo en cuenta que hay mucho mas que incluir, había buscado la forma de probar de manera segura las técnicas de Aikido de una forma real contra luchadores entrenados y el resultado fue: encontré la forma de utilizar el Aikido tradicional contra luchadores entrenados. Hallé la forma de utilizar las técnicas tradicionales del Aikido de una forma útil en contra de otras artes o deportes de combate. Supe porque es que se practicaba partiendo desde un agarre simple o doble a las muñecas. Resolví la forma de hallar la distancia requerida para hacer del Aikido algo mas real. Hallé la manera de manejar golpes con realismo y que eran impredecibles. Logré incluir en la práctica resistencia y sentido de competitividad. También resolví la pregunta que surgía acerca de los agarres fuertes y la rigidez. En resumen, encontré la manera de pasar de la forma de practica cooperativa del Aikido tradicional a un contexto en el que se pudiera utilizar en contra de personas de otras artes marciales.

En términos de un combate efectivo, varias formas de fogueo son esenciales en un arte marcial. Las preferencias en pro o en contra de la competencia no tienen nada que ver con la efectividad. He incluido una amplia variedad de métodos de fogueo en mi practica que son una mezcla de cooperación y competitividad. Tomé mis ideas de fogueo o sparring de mis experiancias en lucha, judo y Jiu Jitsu Brasilero. En estas otras artes de agarre, no hay mucho tiempo en los entrenamientos dedicados al sparring en el sentido amplio del concepto, la mayor parte se dedica en el trabajo de habilidades especiales a través de ejercicios reales en los cuales se agrega resistencia, eso es lo que podríamos llamar sparring situacional. He tomado esta idea y de ella he hecho gran parte de mi practica. El sparring situacional es una forma de aprender como pelear en una situación específica, la mayoría de los estilos en los cuales hay agarres, entienden que hay ciertas posiciones o agarres tan poderosos que podrían dar por terminada una pelea. Por esta razón es importante estar entrenado en la forma de utilizar las posiciones de agarre tanto en defensa como para la ejecución de las técnicas. Por ejemplo, en una estrangulación desde atrás en la colchoneta, se requiere algo de habilidad para lograr hacer de ella una posición de finalización sin importar el tamaño de tu oponente. La posición de agarre a la cabeza de frente o lo que se conoce como guillotina, es otra situación en la que también se necesita cierta destreza para derrotar a un oponente grande y fuerte. En agarre desde atrás, o el abrazo del oso, es otra posición fuerte que puede servir para controlar un oponente mas grande, el sparring situacional es cierta clase de juego en el que las personas tratan de ganar pero en el juego existen límites claros acerca de lo que está permitido. Puede ser jugado de una manera suave en la que el uke coopera completamente a un principiante; puede ser jugado con una resistencia media o con una cooperación parcial con fines de aprendizaje o puede se jugado de manera rápida y fuerte por diversión o para un entrenamiento fuerte. En todos los casos, el sparring situacional brinda importantes lecciones que no pueden ser aprendidas mediante las katas cooperativas que en la practica se realizan. Este es un método que permite a los practicantes adquirir y probar de manera practica las habilidades sin necesidad de ir a un sparring total.

Una practica del sparring situacional puede ser que uke agarre la muñeca de tori en un abrazo del oso desde atrás y trate de levantarlo, sostenerlo o llevarlo al suelo, entonces, el papel de uke se vuelve activo y requiere un buen esfuerzo. El objetivo de tori sería escapar de esta poderosa sujeción. Tori podría estar limitado a utilizar técnicas específicas de Aikido en varias combinaciones de acuerdo a los movimientos de uke. Esta clase de juegos son una perfecta mezcla entre cooperación y competitividad. Permiten al Aikidoka aplicar y probar sus técnicas contra una resistencia real de acuerdo a su nivel o habilidad, de esta forma los juegos dan importantes destrezas para una practica real y se puede decir mucho acerca de ellos.

Como lo dije anteriormente, nunca he estado interesado en trofeos, cinturones o competencias. Mi idea de agregar competitividad al Aikido, tiene el propósito de probar las técnicas y hacer de ello un juego divertido en el cual los dos oponentes tratan de ganar. La competencia organizada, no es muy mala, lo que sucede es que no mucha gente se siente cómoda con ello. Pocos son los que gustan de estar bajo una presión intensa y terminar como un perdedor. Siempre he preferido formas mas sencillas de competencia en las cuales se permite que la otra persona gane algunos puntos y ambos jugadores juegan mas por la habilidad o por diversión. De esta forma, el sparring situacional agrega muchos elementos al Aikido mientras se evitan los problemas de una competitividad muy extrema.

Al pelear en un rango corto, pude sentir porque el Aikido enfatiza en tomar el control y dirigir un ataque en el momento del contacto. De todas maneras, mi forma de interpretar este principio es relativamente diferente del concepto tradicional de Aikido de mantener distancia y evitar contacto.

Encontré que el luchar en un rango corto, se basa en términos generales en la idea de desviar de manera armónica la fuerza del oponente sea esta un empujón, un golpe o un agarre. El sentido principal del concepto del Aikido es correcto y corresponde también a la idea de lucha. La idea es que cuando se pelea de forma cercana, no hay tiempo para pensar en lo que se hace. Esto es exactamente lo opuesto a la idea del trabajo de suelo en el cual hay un buen tiempo para girar, deslizarse y planear los ataques. En contraste, en la pelea de rango corto, una vez el oponente empuje o ataque, es esencial estar entrenado para reaccionar y estar listo para responder a la energía ya sea de un empujón o un agarre. Si no se tiene esta reacción, se puede perder el balance o ser jalado o golpeado. S se espera mas de un momento o dos para responder, la técnica de Aikido o lucha fallara porque el oponente entonces tendría tiempo de cambiar su ataque o energía.

Dado que había aprendido a usar las técnicas de control al cuello de lucha no tuve que utilizar de manera completa una técnica a cada ataque de mi oponente. Las técnicas que había aprendido en lucha, me permitían permanecer cerca de mi oponente y así utilizar movimientos para desviar manos y cuerpo hasta que estuviese listo para aplicar una técnica verdadera. Encontré una forma de aplicar el principio del Aikido en el que se maneja un ataque en el momento en que ocurre. De mis experiencias y de ver competencias como el Ultimate Fighting Challenge sabía que el combate real incluye una gran cantidad de enganches estando de pie. Encontré una forma de incluir esto en los principios del Aikido pero me di cuenta de la tendencia del Aikido de evitar la pelea de rangos cortos. De hecho, con una distancia corta, es mas fácil sentir lo que se necesita y controlar al oponente. La distancia era mas peligrosa dado que el oponente podía continuar golpeando.

Existe una creencia común en el Aikido acerca de la importancia de mantener la distancia y evitar el contacto, pero mis experiencias me han demostrado que no tenía que moverme en el primer momento de contacto o ataque. Por el contrario, encontré que la presión que se da en un rango corto, es de gran valor en el momento de prevenir posteriores golpes y ataques. Las tácticas de lucha incluyen muchas formas de someter la fuerza en una distancia corta. Yo podía controlar a mi oponente hasta obtener la reacción que deseaba al sentir y crear presión contra mi oponente a través de engaños, empujones, agarres y sujeciones. Podía entonces escoger cuando aplicar mi técnica y ninguna de estas técnicas requieren fuerza, velocidad o una condición extraordinaria.

Encontré que el principio de direccionamiento del Aikido funciona mejor cuando se basa primero en crear presión para después dar espacio y dirigir la fuerza del oponente. El concepto de crear presión y luego brindar espacio es un principio común en Judo, Sumo, Jiu Jitsu Brasilero y otras artes, pero no se expresa típicamente de esta forma específica. La mayoría de los Aikidokas, nunca entienden o experimentan como crear o manipular la presión en el oponente. La práctica típica de Aikido no incluye el tipo de lucha en rango corto como y otros ejercicios que practican los luchadores, entre otros. Al carecer de estas experiencias, la técnica de direccionar a un oponente se hace muy difícil de entender y aplicar. Una vez la persona a través de la repetición percibe la manera de forzar a un oponente grande y rígido a la pérdida del equilibrio, se hace muy fácil dirigir al oponente a la técnica de Aikido.

De otro lado, la práctica contra golpes a distancia requieren mayor sincronización. El recibir un golpe utilizando los metidos tradicionales de Aikido requiere un movimiento de los pies rápido y la habilidad de predecir que clase de golpe se avecina. La extensión de los brazos generalmente deja la cara y la cabeza expuestas a golpes secundarios. El mover los brazos alrededor también deja la cabeza desprotegida en el caso que el oponente utilice ataques de distracción y luego veloces jabs o ganchos.

Así mismo, el trabajar sin un contacto cercano y sin presión le impide a una persona sentir cual es la mas natural y fácil manera de moverse. Las técnicas de Aikido son mucho más difíciles de practicar y entender sin entrenamiento en rangos cortos en contra de la presión.

También encontré que el Aikido carece del concepto de armar la técnica. La lucha posee unas técnicas claramente definidas para forzar un reacción previsible del oponente y posiblemente esta carencia se da en el Aikido debido a la falta de competitividad. Comencé a experimentar formas para lograr que el oponente extendiera los brazos o defendiera su cuerpo en contra de agarres y golpes, así comencé a aprender la manera de forzar a mis oponentes a darme el tipo de reacciones que necesitaba para aplicar mis técnicas de Aikido.

Me di cuenta que una de las mejores técnicas para aprender como controlar un oponente que está de pie, es el trabar el brazo como se hace en lucha. En lucha lo que se llama el ganar el control de la espalda es algo similar a lo que se conoce en Aikido como un punto muerto, pero en Aikido la técnica se usa de una manera mas suave. Las sujeciones de los brazos son muy similares a las técnicas de entrada de irimi nage. Encontré que podía controlar a mis oponentes una vez me encontraba en la retaguardia de ellos con mucho menos esfuerzo que en las tácticas tradicionales que utilizaba en el Jiu Jitsu Brasilero. Ya no tenía que levantar a mis oponentes y golpearlos desde atrás como un judoka o un luchador. No tenía que caer al suelo y halarlos como en el Jiu Jitsu Brasilero. Con una versión práctica de irimi nage basada en una variación de una palanca al brazo, podía fácilmente llegar a la espalda de mis oponentes u controlar sus golpes. Al estar un poco adelante de ellos, podía sus giros y entrar con un irimi nage cuando ellos trataran de darme la cara.

Antes de cualquiera de estas nuevas percepciones o lecciones a las cuales llamo Aikido de Rango Corto, me encontraba en un largo periodo de una gran frustración. Intentaba infructuosamente el uso en mis compañeros de judo y lucha de las técnicas de Aikido. Absolutamente nada funcionaba, cada vez que intentaba agarrar un brazo, ellos me empujaban con el otro o se ponían rigidos. Si intentaba ir a la cabeza como en kaiten nage o irimi nage, ellos giraban y me empujaban.

Con el Judo, intentaba mis técnicas tradicionales de Aikido pero el problema era peor. El gi, hacía que acercarse lo suficiente para agarrar era casi imposible. El poder de sus manos al empujar, me forzaban a alejarme. Era completamente incapaz de acercarme para aplicar cualquier técnica de Aikido mientras ellos fuesen capaces de empujarme o halarme del gi para colocarme fuera de balance.

La situación se hacía mas ridícula al intentar utilizar mis técnicas cuando mis amigos me atacaban con golpes. Los ganchos y jabs eran muy rápidos y muy peligrosos como para intentar sujetarlos. Parecía que lo único posible era bloquear o esquivar estos golpes, cada vez que trataba de controlarlos, ellos me apartaban con su mano libre. Algo definitivamente estaba fallando.

Con el paso de los años, mejoré mis habilidades para agarrar y sujetar pero seguía con mis ideas de encontrar una forma más fácil de ganar. Yo ya sabía como derrotar a los fuertes judokas al usar tácticas de Judo y también sabía como hacerlo con los golpes de boxeo al utilizar las defensas del boxeo.

Luego ya tenía la forma de utilizar el Aikido para contrarrestar estas técnicas. Originalmente, los luchadores de judo, especialmente los principiantes, brindaban tanto espacio que nada funcionaba. Eventualmente, aprendí a girar y pararme directamente en la espalda al deslizarme a lo largo de su guardia. Esta técnica conocida como Kokyu se enseña a cada principiante de Aikido como un ejercicio, pero el aprender a utilizarla contra un oponente resistente y entrenado en judo o lucha, requiere muchos cambios según mi conocimiento y práctica de Aikido. Hubo tantos cambios y mejoras en mi Aikido que ahora considero que se trata de un estilo diferente al que llamo Aikido de Rango Corto. Se trata definitivamente de Aikido, pero hay algunas diferencias. Lo gracioso es que las personas con sólidas bases de Aikido adquieren estas habilidades de una manera más rápida que aquellos que tienen entrenamiento en judo, lucho o jiu jitsu Brasilero, sin importar que los principios sean más sencillos de explicar en términos de lucha que en términos de Aikido.

Con el tiempo, comencé a practicar mi Aikido en contra de otras situaciones de lucha basadas en lucha, judo o jiu jitsu Brasilero. Trabajé en la forma de controlar los ahorcamientos, sujeciones al cuerpo y los agarres desde atrás de lucha, así mismo los poderosos estrangulamientos que se aplican en el jiu jitsu Brasilero y judo. Yo sabía como contrarrestar estas técnicas en las formas tradicionales de Jiu jitsu Brasilero y lucha pero quería hacerlo de una forma diferente, buscaba respuestas más suaves que no fuesen tan duras. Encontré cada una de las respuestas en el Aikido, en cada técnica de Aikido, encontré respuestas y aplicaciones para las fuertes tácticas que se aplican en Judo y lucha. Así, practicando de una manera suave, comencé a adquirir cierto sentido que me permitió examinar y darme cuenta de lo que sucedía en lugar de preocuparme exclusivamente por hacer que algo funcionara.

Incluso, había encontrado formas simples para usar las inmovilizaciones y controles de Aikido, lo curioso es que las técnicas de Aikido estando de píe también funcionaban con los expertos en la lucha de suelo. Las palancas del Aikido pueden ser aplicadas a experimentados luchadores si se adoptan algunos pocos principios de posicionamiento provenientes del judo, el jiu jitsu brasilero y la lucha. Las sujeciones de brazos del Aikido parecen técnicas muy simples al principio pero en la realidad son muy difíciles de entender. La forma en que tradicionalmente se enseñan estas técnicas desarrollan las técnicas no funciona en términos generales en contra de experimentados luchadores. El problema es que los oponentes con poca frecuencia dejan sus brazos extendidos de forma que se pueda aplicar una técnica.

Yo quería ser capaz de aplicar mis técnicas de Aikido de Rango Corto en situaciones reales, en este tipo de circunstancias se pueden incluir enfrentamientos deportivos como en judo o lucha en donde los oponentes ofrecen resistencia. Tuve que repensar y revaluar como este grupo de técnicas podían ser aplicadas ya que de alguna forma son contrarias a lo que sucede normalmente en este tipo de torneos. La respuesta a la búsqueda de formas de aplicar técnicas de inmovilización de brazos llegó inicialmente cuando trabajaba en la forma de contrarrestar sujeciones a la cabeza. Básicamente las sujeciones a los brazos dependen de la posición del codo y de un brazo extendido ligeramente. Tal como lo dije anteriormente, los luchadores experimentados no te darán un brazo extendido y un codo levantado. El truco que usé para crear esta situación provino de la lucha. Existen dos técnicas que crean las condiciones propicias para ejecutar inmovilizaciones a los brazos. Una vez que has creado la correcta posición o la situación adecuada, las inmovilizaciones funcionan de una forma perfecta, incluso contra fuertes y experimentados luchadores. Sin entender como lograr en el contrario una posición que lo saque de balance, es extremadamente complicado lograr aplicar las inmovilizaciones tradicionales a los brazos.

Los ataques de boxeo me eran inicialmente tremendamente difíciles de controlar. Como la mayoría de Aikidokas, había aprendido a aceptar el concepto de desviar o sujetar un golpe y aplicar inmediatamente un técnica. Había probado esta aproximación continuamente sin tener resultados reales. En ese entonces decidí que esta forma de abordar la situación era extremadamente irreal y difícil de aplicar. En lugar de ello, opté por utilizar tácticas como aquellos abrazos y sujeciones que se ven en boxeo. Incluso boxeadores con amplia experiencia confían en el uso de este tipo de abrazos cuando sienten que la situación se complica. Los luchadores y los que practican Muay Thai hacían este tipo de sujeciones en los torneos abiertos de artes marciales en contra de los boxeadores, me di cuenta que era mas seguro y fácil forzar un forcejeo que utilizar mi Aikido en un rango de distancia corto.

Hace años, mi primera pregunta era: “¿El Aikido realmente funciona?”. La primera respuesta que vino a la mente fue “Lo he intentado muchas veces y no veo como podría funcionar. No hay forma, no hay chance”. Ahora, después de varios años de experimentar y hacer pruebas de forma lenta y cuidadosa, tengo una opinión diferente. He encontrado que el Aikido realmente funciona contra luchadores experimentados y que ofrezcan resistencia. Sin embargo, requiere una forma diferente de entrenamiento y cierta experiencia para aprender como aplicarlo. Literalmente, he gastado años tratando de probarlo y colocando elementos en común que provienen de lucha, judo, jiu jitsu brasilero y Aikido. Siempre he leído que el Aikido es un arte que funciona como un conjunto proveniente de diferentes elementos. ¿quién creería que esto es cierto?

Mis técnicas y conocimiento del Aikido son muy diferentes de un Aikidoka tradicional. No he aceptado técnicas simplemente porque hacen parte de la tradición. En lugar de ello, he dedicado tiempo a probar cada una de las técnicas contra resistencia en situaciones reales de combate. Mis técnicas de Aikido se basan en las tradicionales pero se han ampliado y han sido modificadas para incluir muchas otras situaciones del boxeo, la lucha y el jiu jitsu Brasilero.

Así mismo, he agregado técnicas de composición de situaciones, combinación de ataques, contra ataques y otros elementos de lucha. Ahora, la revisión de mis preguntas acerca del Aikido es la siguiente:

  • ¿Cómo puedo hacer que esta técnica en una situación deportiva o de defensa propia?
  • ¿Cuál sería la reacción de mi oponente y la defensa de esta técnica en una situación deportiva o de defensa propia?
  • ¿Existe alguna manera de utilizar las reacciones naturales en encuentros de combate y los contra ataques de un luchador entrenado con el fin de utilizarlos para aplicar una de mis técnicas de Aikido?

En otras palabras, he pasado de “¿Realmente funciona el Aikido?” a “¿Cómo hacer que mi Aikido funcione?”. Comencé con el asombro de la belleza del Aikido, luego inicié mi practica con serios cuestionamientos del Aikido como un arte de combate. En ese entonces no funcionaba de manera real para mi o para las personas que conocía. Posteriormente, practique otras artes por varios años. Estaba cansado y traté lentamente de repensar acerca de lo que había aprendido en el Judo, la lucha y el Aikido. Comencé a pensar en el Aikido desde unan nueva perspectiva que incluía la idea del abrazo de boxeo y la lucha en una distancia corta. Debido a esta forma de abordar el Aikido, encontré la forma de hacer trabajar el Aikido en un contexto real contra boxeadores, luchadores y expertos en trabajo de suelo. Encontré igualmente formas de probar cada parte de las técnicas contra luchadores que ofrecen resistencia y cuentan con entrenamiento.

Es inevitable que el Aikido crezca y evolucione en formas diferentes a lo que se conoce actualmente. Hoy en día, el Aikido se practica de forma común en una forma cooperativa a diferencia de otras artes en las cuales también existen golpes y agarres, pero tal vez, existe espacio para agregar nuevas aproximaciones y nuevas técnicas en el Aikido. Si las nuevas ideas se adicional al Aikido, realmente puede ser cada vez mas fuerte y continuar creciendo y evolucionando. Una de mis metas es hacer del Aikido un arte más práctica en términos de combate, otro es hacer de él algo más divertido y fácil de aprender tanto para mi como para otras personas.