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Autodefensa: defensa contra uno mismo

por Lynn Seiser

Published Online

Traducido por Miguel Elias

Recientemente, en un seminario en el Westminster Aikikai Dojo en California, el editor y empresario Stan Pranin, resalto varios puntos de interés. El enfatizo que la autodefensa era la defensa de la vida, de la libertad y de la propiedad. Pregunto también ¿cuales serian las probabilidades que fuéramos atacados por un karateca entrenado? Muy pocas o ninguna. Así, continuo con ¿cuales son nuestras mayores amenazas a nuestras vidas, libertades y propiedad? Respondí las tres preguntas de la misma forma. La mayor amenaza a mi vida, mi libertad y mi propiedad era mi propia estupidez. Pranin Sensei apunto que la mayor amenaza a nuestra vida es no tomar cuidado de nuestra salud, la mayor amenaza a nuestra propiedad era no ser responsable financieramente y pagar nuestras cuentas, y la mayor amenaza a nuestra libertad era la de efectuar actos ilegales que nos harán aterrizar en la cárcel.

O-Sensei creía que la verdadera victoria era sobre uno mismo, no sobre otros, y que el Aikido podría proveer un sentido o cura para un mundo en caos, confuso y conflictivo. Quizás, lo que el quiso decir era utilizar el entrenamiento del Aikido como una herramienta para sobrepasar nuestro propio centro de ignorancia. Uno de los elementos o conceptos del Aikido que me gusta es el de movernos antes que resistir e intentar de mover o cambiar a la otra persona. Enfocándonos en nuestro propio movimiento, la otra persona puede elegir seguirnos o separarse a su propia voluntad.

Nosotros mismos somos nuestros peores enemigos. Esta es una expresión común y una igualmente común realidad. Como consejero y psicoterapista, puedo testificar que muchas personas se tratan a si mismos mucho peor que lo que tratan a otros, especialmente a las personas de las cuales ellos están a cargo. Yo creo que esto es algo bueno. Por supuesto, hay personas quienes piensan que todo es acerca de ellos y se tratan a si mismos de la mejor forma, mientras que otras personas están solo en sus pensamientos secundarios. Estas personas merecen nuestro entendimiento y compasión a manera de evitar entrar a cualquier relación o negocios con ellos. Ellos merecen nuestra compasión debido a que estas personas usualmente terminan solas e infelices. Mayormente, me siento satisfecho que no hagamos a otros, lo que no nos hacemos a nosotros mismos. De hecho, si nos tratamos a nosotros mismos tan bien como tratamos a nuestros seres queridos y amigos, podríamos estar mucho mejor.

Una de las primeras cosas que aprendemos en Aikido es a relajar el cuerpo y calmar la mente. Para obtener lo mejor de nuestro entrenamiento, no negamos el ataque del uke y tampoco le decimos como debería atacar. El camino Aiki es el de recibir el ataque, aceptarlo y mezclarse con él. Nosotros lo redireccionamos antes que resistirlo. Tomamos en balance con fineza en lugar de hacerlo con fuerza. Intentamos controlar la situación y no hacer ningún daño.

¿Como nos defendemos contra nosotros mismos? Einstein dijo que el tipo de pensamiento que crea un problema, no es el tipo de pensamiento que lo soluciona. Muchas veces, nuestro peor enemigo es una creencia en la escasez. Creemos que no somos suficientemente ricos, suficientemente poderosos, suficientemente atractivos o bellos, suficientemente inteligentes, y ciertamente no hay suficiente tiempo así que queremos todo ahora mismo. Todo esto refleja juzgamientos. Todo esto nos dirige a la ansiedad y depresión. Nuestra mente aparece como nuestro peor enemigo. Si identificamos con la mente el pensamiento que así es como somos, es el camino de la realidad. Cuando aceptamos y mezclamos estos pensamientos, nos paramos fuera de ellos y veremos que simplemente aprendemos de ellos mientras dure el viaje. Quizás aprenderemos de personas y de la sociedad lo que realmente creen, Pero, estas creencias usualmente no les proporciona mucha dicha. Aceptando que ellos con simplemente pensamientos aprendidos comienza a quitarles de balance. Redireccionar nos permite cambiar nuestras mentes.

Si tu mente fuera tu compañero de entrenamiento en el Dojo, aceptarías su intención positive. Practicarías el entrar y mezclarte con ella. Comenzaras a sacarle de balance y redireccionarla. La controlaría gentilmente. Si algo no funcionase, en lugar de resistirse y ponerse nervioso, quizás seria más fácil simplemente aprender de nuestros errores y elegir de vuelta.

Aikido es un arte marcial, y los demonios reales que enfrentamos y luchamos son el propio auto juzgamiento y el auto castigo. Quizás la mejor defensa propia sea la propia auto aceptación. Auto aceptación significa aceptar la responsabilidad total y el control de quienes somos y las consecuencias de las elecciones que realizamos.

Gracias por escuchar, por la oportunidad de ser un servidor, y por compartir el viaje. Ahora, vuelve al entrenamiento. KWATZ!

nota:este articulo fué publicado originalmente como blog