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Ser un Tótem Gaijin: 1

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por Peter Goldsbury

Published Online

Traducido por Daniel Neves

Estaba atraído hacia la cultura japonesa en general como resultado de practicar aikido, pero fui atraído por experiencia directa de la cultura japonesa por vivir realmente en Japón, como un resultado de practicar Aikido bajo la dirección de maestros japoneses, quienes a menudo hablaban de sus experiencias como uchi deshi directos del Fundador. Hablaban de un mundo que yo quería experimentar de primera mano, por mí mismo.

Las artes marciales japonesas, un microcosmos de la sociedad japonesa como un todo, descansan en una distinción trinitaria: “omote” y “ura”, “uchi” y “soto” y “tatemae” y “honne”.

Omote es lo que pasa delante de su rostro; ura es lo que sucede detrás de la espalda de uno. Uchi es “nosotros”; soto es “ellos”: el grupo interno vs. el resto. Tatemae es formal, público, oficial; honne es informal, privado, no oficial. Creo que la esencia de estas distinciones se encuentra en todas las culturas, pero en Japón el refinamiento de estas particularidades es bastante exquisito. Es una forma de arte. Las cosas se vuelven interesantes, sin embargo, cuando los extranjeros, quienes se supone que no conocen tales distinciones, entran en la ecuación.

Una manera de lidiar con este dilema es una forma de totemismo. En Japón, los extranjeros son relativamente pocos y alejados entre ellos, pero a menudo se los llama para agregar un elemento tomado de la “internacionalidad” a actividades puramente japonesas. De esta manera, yo ayudo en muchos comités locales y cívicos, por ejemplo, el directorio de administradores del museo de la bomba atómica de Hiroshima y el directorio de administradores de la escuela internacional. Sin embargo, uno de mis recientes actividades “gaijin” ha sido servir en el comité de la policía local (“kyougikai” en japonés). Aparentemente, soy sólo uno de los 20 extranjeros en todo el Japón que sirven en comités de esa clase y por eso mi elección para el comité local fue una ocasión de regocijo y entrevistas con los medios locales. Fui elegido para servir en el comité a raíz de la actual ansiedad en Japón sobre los crímenes cometidos por extranjeros. Hay más de 800 estudiantes extranjeros en la Universidad de Hiroshima, los cuales recientemente fueron reubicados en un campus “país”, situado en un grupo de somnolientos municipios granjeros, puestos juntos sin un orden para formar una “ciudad”. Se sentía como una universidad académica extranjera, podría agregar algo de valor, dada la distinción tripartita hecha más arriba.

Como el ejército, la policía japonesa es realmente una ley en ellos mismos y no hay evaluación sistemática de sus actividades. Los comités de seguridad pública en cada prefectura son sólo un sello de goma y nadie en realidad pregunta a la policía sobre sus actividades. Entonces, hay muchas historias sobre corrupción policial en los periódicos y en estos casos los jefes de policía local usualmente llaman a una conferencia de prensa y hacen una profunda reverencia, pero nada sucede en realidad como resultado.

Bien, desde la primera reunión de mi kyougikai de policía local, nos hicieron sentir definitivamente en el campo “uchi”, pero todas las reuniones se condujeron definitivamente a la manera de “tatemae”. Las reuniones siguieron un típico patrón japonés. Hubo un largo período de “setsumei” (explicación) donde cada sección de la estación de policía produjo estadísticas detalladas de la incidencia de crímenes y el nivel de detección. Esto estuvo seguido por un período conocido como “iken koukan” (intercambio de opiniones). Como el gaijin elegido, sentí que tenía que preguntar durante el período “iken koukan”, pero mis preguntas eran usualmente diferentes de aquellas consideradas bajo la normal distinción “tatemae-honne” y por lo habitual causaban pánico moderado, ya que los jefes de la sección no podían responder esas preguntas y entonces el “tatemae” no se preservaba.

Así, en la primera reunión pregunté si el ÍNDICE de crímenes cometidos por extranjeros realmente igualaba aquel de los cometidos por japoneses en el área. Hubo un pánico moderado, cuando el jefe de la estación tuvo que decidir muy rápido quien respondería la pregunta (la pregunta real no importaba). Como resultado, el jefe de la estación responsable de organizar las reuniones me dio algunos amables consejos después: “Sensei, nos encantan sus preguntas y son muy importantes, pero nos ayudaría mucho si pudiéramos conocer de antemano las preguntas que planea hacer, para que podamos contestarlas “apropiadamente” en la reunión (como ejemplo, definitivamente el modo “tatemae”).

Sin embargo, debo decir que los policías japoneses son muy efectivos en algunos aspectos. Siempre conduzco a las reuniones en mi auto y un oficial de policía siempre está listo para darme la bienvenida en el estacionamiento de la estación y me lleva directamente a un lugar libre. Una vez hice una broma sobre esto y me dijeron “Sensei, toda la policía en la prefectura saber que auto conduce usted” (por ejemplo, la marca, número y color). (formas “Honne” y “tatemae”)

Como parte de estas reuniones, se nos permite ver algo de las actividades de la policía. En una ocasión luego de la reunión formal nos llevaron al dojo (hay un dojo con tatami en cada estación de policía en Japón) para mirar un ejercicio de entrenamiento. Varios oficiales jóvenes debían completar un recorrido con obstáculos dentro de un cierto tiempo límite, para calificar para, por ejemplo, ser destinado para actividades antiterroristas. El recorrido de obstáculos no era nada especial y pregunté por el entrenamiento policial en las artes marciales. La respuesta fue interesante. La policía japonesa toma cursos oficiales en judo, kendo y taiho-jutsu. Los alumnos sobresalientes toman el curso Yoshinkan Senshusei, pero en realidad está destinado a la policía de choque y el entrenamiento de Aikido no es considerado. El oficial de policía a cargo de nuestro grupo me dijo que el Aikido es considerado únicamente como uno de otros refinados, más probados, métodos. Añadió que, “Desde ya que sabemos que usted mismo hace Aikido y a muchos oficiales les gustaría practicar Aikido (modo “tatemae”), pero, por supuesto, no sería posible para un extranjero enseñar a la policía japonesa un arte marcial japonés”. (modos “honne” y “tatemae”)

Finalmente, asistí a un bonenkai de la policía (fiesta de “despedida del año”, que siempre se realiza al final del año). Puesto que estaba conduciendo, no podía beber alcohol, y éste fue un error mayor. Luego del brindis inicial, todos se pusieron en una variante del modo “”tatemae-honne”: se emborracharon y dijeron muchas cosas que nunca hubieran soñado decir en público. Sin embargo, ya que yo no estaba bebiendo, y hubiera roto la ley de haberlo hecho, no era parte de un cierto modo “uchi” y esto fue considerado una forma muy mala del modo “tatemae-honne”. Entonces, me dijeron, “Sensei, la próxima vez no traiga su auto. Déjelo en el estacionamiento de la estación de policía y nosotros nos aseguraremos de que usted llegue a donde quiera“. Igual que con los oficiales de policía antiguos.

En la fiesta ellos bebieron a la par de shihans de Aikido de Hombu y luchadores de sumo y condujeron a casa ellos mismos (muy improbable) o los llevaron ansiosos novatos. Así el “tatemae” fue preservado. Bien, la siguiente reunión es el día anterior a la demostración de la All-Japan Aikido en el Nippon Budokan. Así que seré expuesto a dos pesadas dosis de tatemae/honne, uchi/soto, omote/ura etc. etc. en dos días. Los mantendré informados.

Nota del Editor: este artículo fue publicado originalmente como un blog