Aikido Journal Home » Articles » Aikido y las lesiones Aiki News Japan

Aikido y las lesiones

Available Languages:

por Stanley Pranin

Aiki News #58 (October 1983)

Traducido por Miguel Elias

Existe un tema de importancia considerable con el que hemos lidiado en diversas ocasiones en esta publicación. Me gustaría, de todas formas, sacarlo a colación una vez más, en una forma más sistemática. Me estoy refiriendo al tópico de las lesiones en el entrenamiento del aikido. Cuando se habla del aikido en publicaciones, la focalización parece ser más en los aspectos de armonía, combinaciones y asuntos espirituales, y algunas de las áreas mundanas que se encuentran alrededor de la práctica en el dojo que son fácilmente descuidadas. Estas incluyen el inevitable fortalecimiento muscular, cuerpo dolorido, dedos de pies y manos golpeados y los varios otros peligros “ocupacionales” inherentes a nuestro arte. Ellos son olvidados, eso es, hasta que llega el día inevitable, cuando nos volvemos las victimas de alguna lesión y debemos vivir acompañados por el dolor que ella representa.

Lesiones comunes en el entrenamiento

Cuales son las lesiones comunes en aikido? Cómo suelen ocurrir? Voy a listar algunas que saltan inmediatamente en mi mente, al mismo tiempo que sus causas normales, así los lectores podrán comparar con sus propias notas.

  • Lesiones de Muñeca: retenciones ikkyo, nikyo, sankyo, kotegaeshi, shihonage.
  • Lesiones de Codo: retenciones ikkyo, shihonage, juji garami.
  • Lesiones de Hombro: shihonage, retenciones nikyo, retenciones sankyo, caídas incorrectas u obstruidas.
  • Lesiones de Cabeza y Cuello: shihonage, caídas incorrectas u obstruidas.
  • Lesiones de Espalda: las llamadas “caídas altas” a partir del shihonage y del koshinage.
  • Lesiones de Rodilla: (estructurales) levantamiento no apropiado del compañero de practica en un koshinage, posición incorrecta de los pies durante la ejecución de las técnicas, falla al girar la cadera dejando el esfuerzo a las uniones de las rodillas, impacto laterales externos; (superficiales) practica excesiva de técnicas arrodillado.
  • Dedos de las manos y los pies: dedos de los pies trancados con la hakama, con las colchonetas (el dedo pequeño de mi pie derecho es cerca del doble de tamaño de mi pie izquierdo, pero, aun así, mi medida de calzado es el once!!), etc., y numerosas situaciones donde los dedos se traban o golpean.

Esta lista de ninguna forma esta completa y no incluye los diversos rasguños y las marcas negras y azules que normalmente no traen muchas consecuencias, pero aun así no deberían ser desconocidas.

Peligro en las Técnicas Básicas

Un vistazo a la lista mencionada mas arriba revela que las técnicas básicas tienen normalmente mayores implicancias. Esto es sin duda debida a la frecuencia con la cual las practicamos. Ellas son, por supuesto, también un reflejo de las raíces marciales y del potencial destructivo de las técnicas que constituyen las herramientas básicas de nuestra ocupación.

Shihonage Asesino

Entre paréntesis, uno debería tener en mente que el shihonage es, en particular, una técnica de alto riesgo. Aparentemente en varias ocasiones en Japón, practicantes han muerto a consecuencia de lesiones en la cabeza y cuello, luego a haber sido lanzados de espalda a la colchoneta mientras practicaban shihonage. Los incidentes, que me constan hayan ocurrido en clubes universitarios de aikido, son donde los principiantes son normalmente abusados físicamente por los más antiguos, presuntamente para su “fortalecimiento”. Esto es de alguna manera semejante al “sometimiento” que toma lugar en las academias militares en los Estados Unidos.

Para continuar, es bien sabido que el arte del bujutsu, del cual derivan las técnicas de aikido, evoluciono históricamente con en el sentido de dominar y derrotar al enemigo. Ya que la estructura del cuerpo humano no ha cambiado mucho en los últimos siglos, excepto por volverse mas grande y voluminoso, el mismo potencial para producir daño permanece.

Midiendo Ritualmente

Íntimamente relacionado al tema de las lesiones, esta el factor, que en casi todos los aspectos de nuestra vida hemos tomado cuidado de mencionar, en particular los hombres, y estoy seguro que también se extiende a una gran parte de las mujeres, que es el pasar típicamente por el “ritual de medición” cuando se confronta a otra persona donde existe, de alguna forma, un entendimiento primitivo de la superioridad de uno sobre otro. El factor más obvio en juego, para determinar la dominación es el tamaño físico total (es interesante notar, de todas formas, que las tablas son invertidas si al más pequeño de los dos se le ocurre mostrar un arma de fuego, para cambiar la situación a su favor. ¿Recuerdan como los antiguos samuráis encontraban no muy ético el uso de armas de fuego de los Portugueses en combate?).

En aikido, este “ejercicio de medición” es usualmente alcanzado luego de realizar algunos lanzamientos (normalmente con un poco de resistencia al lanzamiento, para darle sabor). Una vez que la ley del más fuerte se haya establecido, el entrenamiento continúa normalmente.

Uno podría argumentar, basándose en el hecho que alternamos unos y otros entre ser potenciales “causantes” y potenciales “victimas” de alguna lesión, que algún pensamiento sobrio sobre el tema traería a colación. En un mundo moral, existiría un nivel de confianza implícita, un contrato no conversado, si lo deseas, entre ambos practicantes. Este es el caso, especialmente debido a que normalmente existen grandes diferencias entre las habilidades técnicas y físicas de ambos “compañeros” entrenando juntos.

El Macho Triturador

Ahora hemos alcanzado el punto crítico del tema. Asumiendo la realidad de la practica diaria donde uno de los practicantes es dominante, habiendo demostrado su superioridad física y/o técnica, y el factor indiscutible que los humanos somos por naturaleza competitivos, tenemos, no sorprendentemente, un escenario donde van a producirse lesiones, con mayor o menor frecuencia. Naturalmente, donde ciertos individuos están envueltos, la incidencia será que las lesiones ocurrirán con “mayor frecuencia”. Parece ser que muchos dojos, al menos tienen un “macho triturador” residente. El es usualmente un “el” y normalmente es un estudiante avanzado o con mayor tristeza, es el mismo profesor. Irónicamente, no creo que ningún dojo permitiría que alguien recién incorporado, quien sea físicamente fuerte, lo dejen entrar de la calle y que empiece a causar estragos entre sus miembros. Pero, aun así, la misma conducta reprochable parece ser tolerada si el abusador es un miembro establecido en el grupo.

(The full article is available for subscribers.)

Subscription Required

To read this article in its entirety please login below or if you are not a subscriber click here to subscribe.

Username:
Password:
Remember my login information.